

El Club Alas de San Javier adelantó la temporada de aeromodelismo, con un concurso de Fun Fly
Tras varios intentos, consiguió celebrar el concurso de vuelo de habilidad, el pasado 28 de febrero
La suerte de haber podido gozar de una excepcional jornada de buen tiempo fue la causa de que Murcia pudiese constatar, el pasado 28 de febrero, el primer avance de la temporada de aeromodelismo. Después de haberlo intentado en varias ocasiones, el Club Alas de San Javier pudo celebrar, en su pista de vuelo, su concurso de Fun Fly o vuelo de habilidad.
Operando según la consigna de aprovechar, con carácter de inmediatez, la más mínima brizna de cielo despejado (valor añadido que caracteriza al aeromodelista murciano), pilotos de los clubes más próximos a Alas fueron dejándose caer por su campo de vuelo. Despreciaron un tímido goteo de primeras horas, a cargo de unas nubes que, aquel domingo, fueron incapaces de dar un mínimo de sí mismas. Se limitaron a mera amenaza de perro que ladra y no muerde, porque la mañana transcurrió sin viento ni lluvia, aunque, eso sí, taparon el sol para que nadie se deslumbrase y perdiese de vista el avión.
En esta ocasión, las primeras pruebas de habilidad elegidas fueron los aterrizajes de precisión. Se trataba de tomar tierra, lo más cerca de una línea determinada. Y ya se sabe que, o no llegas, o te pasas. Pero la prueba más divertida fue el lanzamiento de huevo, modalidad un tanto silvestre, según la cual, cada avión debía transportaba un huevo y, mediante una pirueta, descargarlo posteriormente. La habilidad de los pilotos fue un elemento clave para el desarrollo con éxito de semejante prueba. Sin embargo, no se pudo evitar que se produjese una lluvia de huevos alrededor de la diana y muy pocos dentro de ella, un hecho que explica la tétrica lógica de aquellos viejos bombardeos en alfombra de la Segunda Guerra Mundial que, para hacer blanco en un pequeño puente, arrasaban una comarca. Bromas lóbregas aparte, el público se lo pasó en grande, viendo las piruetas de los aviones y los apuros de los pilotos.
La siguiente prueba del Fun Fly fue “pescar” una pancarta, convenientemente adornada con el anagrama del club. La táctica de combate se basaba, en esta ocasión, en una pasada baja, arrastrando una potera con varios ganchos, sujeta por un hilo de dos metros a la cola del avión. El objetivo era que alguno de los ganchos “pescase” la pancarta. Y tras varios intentos, la mayoría de los pilotos lo consiguió.
Pasadas de portería y un jamón
Superado este examen, se exigió a los esforzados “aeronautas de pie en suelo” la realización de diversas pasadas de portería, en las que se demostró, una vez más, que los aviones eléctricos tienen grandes ventajas, por su baja carga alar, para poder cerrar los virajes y conseguir mayor número de pasadas, durante los tres minutos de duración de la prueba.
El premio se quedó en casa, puesto que el ganador fue Antonio Gallardo, secretario del club, con un avión con motor de explosión. Tuvo la suerte de hacerse con el galardón principal, un envidiado jamón, del que puede que a estas alturas ya no quede absolutamente nada. Los siguientes premios fueron embutidos y material de aeromodelismo. El siempre muy respetado Premio Astillas (el avión con más daños) se llevó una preciosa caja de construcción de un nuevo aeromodelo. Las gallinas que entran por las que salen.
Sin protestas
La organización resultó perfecta, gracias a la colaboración de distintos socios, siendo los árbitros, el presidente, Pepe Conesa, y el vicepresidente, Ángel Vera, que consiguieron que nadie protestara ninguna de sus decisiones, haciendo del evento ese lugar sano de reunión de los amantes de la naturaleza y el aeromodelismo.
Mérito aparte tuvieron las esposas de los directivos del Alas de San Javier, que se molestaron en aportar vitualla para el aparato digestivo y diverso pertrecho para el bebercio que es el principal valor añadido del comercio. En Murcia, el aeromodelismo va intrínsecamente unido a las delicias del bufé frío sobre espuma de colesterol, una característica deliciosa de esta comunidad autónoma. En el caso del Fun Fly del pasado 28 de febrero, el magisterio culinario corrió a cargo de las esposas de los directivos del club. Para ellas y para todas esas personas que dan alas al muy autóctono aeromodelismo de cuchillo y tenedor, debería instituirse “El Día de la Mujer Voluntaria”. Tómese buena nota y, ese día, que no falte de na'. Domingo Tormo.
Galería Fotográfica
Página del Club de Aeromodelismo Alas, de San Javier

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