
La nueva normativa de seguridad para festivales aéreos trastocará la práctica habitual del aeromodelismo en España
Un decreto del Ministerio de Fomento obligará a las exhibiciones cara al público a idénticas exigencias que un gran festival aéreo con aviones reales
El próximo 19 de marzo, entrará en vigor un decreto del Ministerio de Fomento, por el que se regula la seguridad en los espectáculos aéreos. Aunque el contenido de este reglamento, que se aprobó el pasado 11 de diciembre, no sólo se conocía, sino que se venía poniendo en práctica, al menos desde el año pasado, su aprobación consagra una definitiva toma de postura, desde un organismo de la administración con la autoridad suficiente para poner fin a una situación de indefinición por ausencia de normativa. Esta carencia había originado, en el pasado, más de un conflicto entre responsables de la seguridad ciudadana y las organizaciones de algunos festivales aéreos. Pero la prueba de que nunca llueve a gusto de todo el mundo es que la nueva norma, exhaustiva y prolija como exige una intervención ministerial, pone del revés las prácticas habituales del aeromodelismo español, acostumbrado a que su actividad sea la única en la que se puede volar sin restricciones.
Algunos de los responsables de importantes clubes de aeromodelismo ya han presentado su dimisión o defienden propuestas como la de promover la creación de federaciones propias para esta actividad. Hoy por hoy, el aeromodelismo depende generalmente de las diferentes federaciones aeronáuticas deportivas de carácter autonómico o provincial. Hasta el momento, los espectáculos aéreos con aviones reales estaban directamente controlados por las agencias de seguridad ciudadana, en cada territorio. Pero la actividad aeromodelista quedaba generalmente fuera del punto de mira de los requisitos de seguridad. No porque los clubes no atendiesen a la seguridad de quienes participaban y acudían como público a sus espectáculos, sino porque se consideraba que este tipo de prácticas no precisaba de medidas de seguridad comparables a las de un festival aéreo con aeronaves reales.
Ahora, sin embargo, las normas son las mismas para todas aquellas actividades controladas o integradas en los deportes aéreos, cuando se realizan cara al público. Ahora, les toca a los clubes de aeromodelismo aplicarse un cuento que algunos de sus representantes consideran abusivo para este deporte, con niveles de exigencia que incrementan excesivamente los gastos de quienes lo practican y los requisitos de tamaño, condiciones e inversión en seguros para los clubes de aeromodelistas. Porque, siempre que se trate de una demostración en la que haya público, las exigencias de seguridad y responsabilidad son las mismas que en un gran festival aéreo. No es así, sin embargo, para el resto de actividades normales de cualquier club aeromodelista, aunque incluyan vuelos, puesto que éstos se realizan a puerta cerrada.
Federaciones
De ahí, la protesta bastante generalizada, la explicación para algunas dimisiones y la invitación a promover la creación de federaciones deportivas privativas del aeromodelismo, de acuerdo con el concepto generalizado entre los clubes de que lo que vuelan las personas aficionadas al aeromodelismo se parece más a juguetes que a aviones. Asimismo, la nueva normativa de Fomento permite que Aena delegue en las distintas federaciones de deporte aéreo la facultad de determinar quiénes están capacitados para participar en un espectáculo aeromodelista cara al público, en base al cumplimiento de una serie de requisitos. Pueden incluso llegar a exigir la acreditación de cierta experiencia, a la hora de conceder un permiso para participar en ciertas demostraciones públicas.
El primer filtro viene determinado por la exigencia de que haya siempre una persona al cargo de la dirección de un festival y otra que actúe como su suplente. Según el decreto, la dirección del festival responderá de lo que ocurra en el festival. “Los aeromodelistas civiles sólo podrán participar en una demostración aérea, cuando acrediten ante el director que están en posesión de la cualificación prevista en la normativa vigente para pilotar, en presencia de público, el aeromodelo de que se trate o, en su defecto, acreditar las exigencias de aptitud o experiencia requeridas por la federación”, según destaca el nuevo decreto. De ahí, el interés por promover federaciones deportivas exclusivas para el aeromodelismo.
El real decreto 1919/2009, de 11 de diciembre, “por el que se regula la seguridad aeronáutica en los espectáculos aéreos”, del Ministerio de Fomento, distingue entre aeronaves con motor y sin motor, sin más. Y sólo en el caso de los globos aerostáticos, diferencia entre tripuladas y no tripuladas. El resultado es que, salvando apenas las mínimas distancias que impone el sentido común, se aplica a un pequeño chisme generalmente inferior al metro y medio de envergadura la misma normativa que afecta a la demostración de un F-18 en un espectáculo civil. Los responsables de muchos clubes de aeromodelismo españoles insisten en que, por amplia que quiera y deba ser una normativa de seguridad aérea, no se pueden hacer coincidir, en el mismo redil, a churras y merinas.
Metros cuadrados, metros cúbicos
A partir del próximo día 19, los clubes que organicen espectáculos aeromodelistas con exhibición de vuelos al público o, como explicita Fomento, “siempre que se pueda prever la presencia de público”, deberán respetar distancias de seguridad como la Caja Aérea, el Límite de Demarcación de la Demostración, el Límite de Demarcación de Espectadores y una especie de “tierra de nadie” entre ambas zonas que oscilará entre un mínimo de 10 metros y un máximo de 75, dependiendo del peso de los aeromodelos que participen. Asimismo, el acto, cuando es público, deberá contar con un seguro específico contratado por el club organizador, además de los seguros que deberá aportar cada aeromodelo que vuele.
Este elemento es uno de los factores más gravosos para las personas que practican este hobby. Porque, cuando se trata de un modelo pequeño, en el caso mayoritario, el seguro puede resultar un gasto ridículo, pero no es así en los aeromodelos de F3M o en aquéllos que, por sus características, presentan peculiaridades de mayor riesgo, como es el caso de los aeromodelos a reacción. No obstante, el decreto exime de este tipo de requisitos a las competiciones deportivas, siempre que se realicen a puerta cerrada.
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