

Los veleros triunfaron en el Día del Club Mar Menor y marcan tendencia, desde el inicio de la temporada
Esta asociación murciana de aeromodelismo trasladó su celebración anual de 2010 al pasado 27 de marzo, para asegurarse una buena climatología
Rompiendo con la máxima de que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, la organización del Club de Aeromodelismo Mar Menor se saltó a posta la celebración anual del día del club, durante las últimas Navidades, pasándola al 27 de marzo. ¿Y saben ustedes por qué? Porque, en Murcia, estamos en guerra contra el mal tiempo y, a finales de diciembre, el relente es lo que es y tiene lo que tiene. Así que la gente de este club ha decidido que, si es necesario “cerrar un ejercicio” cuando comienza el siguiente, pues se hace así y ya está. Porque tratándose de aeromodelismo, en Murcia, está por nacer quien se atreva a decirnos, ni cuándo empezamos, ni cuándo terminamos. Que sólo faltaba. Como decía aquel jefe de la Patrulla Águila, bastante tengo con lo que tengo.
Por lo que, en resumidas cuentas, el club Mar Menor mató, el 27 de marzo, dos pájaros de un tiro: final y principio. Día del Club por partida doble. Y fue una fiesta del aeromodelismo, en la que triunfaron por todo lo alto (nunca mejor dicho) los veleros remolcados, algo que, de momento, parece la tendencia en la región, para la temporada que acaba de empezar. Para ser sincero, no es de extrañar, pues es la forma más auténtica de volar. Y en otros sitios, no sé, pero, aquí, lo clásico puntúa.
Lo que no quiere decir que hayamos dejado de lado el resto de variantes del aeromodelismo. Mar Menor ofreció una buena muestra de lo mejor que se puede ver aquí, en esa materia. ¡Cómo sigue impresionando contemplar esos monstruos de más de tres metros, colgados de la hélice, junto a sus pilotos, y haciendo éstos las figuras más y más arriesgadas! Y es que son casi un avión en toda regla. Con semejante tamaño y esos motores, casi te subes encima del avión y te dan una vuelta..., o te ponen de vuelta y media. A propósito, no me dejen ustedes de entrar en la página del club y véanse ese vídeo de Fernando Díaz, uno de los mayores y mejores maestros vivos en materia de grandes pájaros de este tipo. Véanlo y prepárense para quedarse de un aire, intentando comprender lo claro y despejado que tiene que tener alguien el cerebro, para hacer lo que hace este hombre. No se pueden ustedes ir de este mundo, sin ver, antes, ese vídeo.
Por recordar el orden del día, los primeros vuelos nos hicieron caer en la cuenta de lo bien señalizada que tiene esta buena gente la pista de su club. Y además, para que conste, el Club de Aeromodelismo Mar Menor introdujo el lujazo de un “controlador aéreo”, para terminar una temporada y comenzar la siguiente, cantando veinte como en el tute, con sonoro golpe de nudillos sobre el tapete. Y no se trata, precisamente, de un pitufo subido a una banqueta (lo digo por ajustar el tamaño del técnico al de los aviones), sino, por el contrario, de un maestro de la talla de don Paco Pineda, laureada emisora murciana de meritorio homenaje.
La gente de este club se ha hecho con el liderazgo, porque se ha tomado muy en serio todo lo relacionado con la seguridad y las formas que se deben guardar, porque la gente, luego, comenta. Y ahí estaba Pineda, procurando que no se concentrasen más de tres aviones o helicópteros, en el aire, al mismo tiempo. Con ello, además de evadir el conflicto aéreo, se consigue concentrar la atención del personal y se evita que se dispersen las miradas del respetable en una confusa nube de velívolos volátiles, cada uno de un padre. Como la batalla de Inglaterra, pero in the Murcian version.
Ni que decir tiene que el campo de vuelo sirvió de nutrido restaurante al aire libre, para el desayuno y la comida. Que ya lo de cenar quedó para cada cual. Tampoco conviene pasarse. Domingo Tormo.
Galería Fotográfica
Página del Club de Aeromodelismo Mar Menor

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