
Gijón se sitúa a la cabeza de los festivales celebrados, hasta julio, en Europa, con más de 500.000 personas de público
El II Festival Aéreo Internacional de Gijón reunió a 24 aeronaves españolas, checas, francesas y portuguesas y los paracaidistas de Alas y PAPEA
Al menos unas 500.000 personas se dieron cita, el pasado domingo, en la playa de San Lorenzo, en Gijón, para presenciar el II Festival Aéreo Internacional, organizado por el Ejército del Aire y el ayuntamiento gijonés y patrocinado por Cajastur. Entre las 11:30 horas de la mañana y las tres de la tarde, un total de 24 aeronaves españolas, checas, francesas y portuguesas, el grupo de paracaidistas Alas y la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire (PAPEA) atraparon el interés de un público que ya llenaba la playa, desde primeras horas de la mañana, a pesar de las nubes con las que se inició el día y que no despejaron del todo, hasta pasadas las doce.
Con la participación de estas aeronaves, el festival gijonés ya adquiere un pleno carácter internacional y mantiene una asombrosa presencia de público, similar a la del año pasado, cuando se barajó la cifra de las 600.000 personas. Este año, ni Protección Civil, ni el ayuntamiento, ni el Ejército del Aire han vaticinado una cifra de asistentes. Pero la impresión de algunos miembros de la organización consultados y una prolija comparación de las fotografías de la playa del domingo pasado con las de agosto de 2006 garantizan con seguridad un mínimo de medio millón de personas. Hasta la fecha, Gijón lidera, en cuanto a público, no sólo las citas aéreas españolas, sino las más importantes de Europa, como el RIAT británico, donde apenas se superaron las 175.000 personas.
Al igual que en el festival aéreo celebrado en Vigo, una semana antes, los líderes de las formaciones hicieron llegar su presencia hasta la arena de la playa de San Lorenzo, a través de la megafonía del espectáculo. Todo el mundo pudo oír las órdenes para los cambios de las figuras acrobáticas, en una tendencia que parece haberse convertido en una peculiaridad propia de los festivales españoles que el público asistente sabe agradecer con sus aplausos.
El equipo acrobático checo Flying Bulls, única formación participante liderada por una mujer (Radka Machova); un apagafuegos Canadair CL-215; un eurofighter desplazado desde Morón; la patrulla acrobática de helicópteros ASPA del Ejército del Aire, formada por cinco helicópteros colibrí; un Mirage 2000 de l'Armée de l'Air gala; un avión CASA 212 y un helicóptero Super Puma, ambos del SAR, que protagonizaron un simulacro de rescate en el mar; la escuadrilla Asas de demostración acrobática de la Fuerza Aérea Portuguesa; la Patrulla Águila, el grupo Alas y la PAPEA (en esta ocasión, con un equipo mixto de cuatro mujeres y cuatro hombres) mantuvieron en vilo al público asistente, durante las tres horas y media que duró el festival.

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Página del Consejo Español de Festivales Aéreos
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