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III Festival Aéreo de Vigo. El pasado 23 de julio, las 220.000 personas que, según fuentes de la organización, acudieron a la playa de Samil, fueron testigos de cómo la Guardia Civil del Mar, Cruz Roja, Protección Civil y la organización del espectáculo realizaban un alarde de coordinación, en el rescate de la tripulación de un helicóptero Bo-105 de la Guardia Civil, caído accidentalmente al agua, mientras participaba en la exhibición aérea. Uno de los pilotos recibió seis puntos en una pierna, pero ambos desembarcaron, por su propio pie, de la lancha que les condujo hasta la orilla. ( Más… )
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La Patrulla Águila, en el homenaje a Fernández Duro, en Gijón. El próximo 6 de agosto, la Patrulla Águila clausurará el aerofestival organizado por la ciudad de Gijón, en homenaje al aeronauta asturiano Jesús Fernández Duro. La patrulla acrobática Jacob 52, un F-18, un apagafuegos, un helicóptero del SAR y la PAPEA participarán también en la muestra aérea. ( Más… )
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La Patrulla Águila señala a San Torcuato en el mapa. Cerca de 8.000 personas se desplazaron el pasado 9 de julio, en la que fue una de las jornadas más calurosas de lo que llevamos de verano, al pequeño pueblo de San Torcuato, en La Rioja, para disfrutar de una exhibición de la Patrulla Águila. El primer encuentro para ambos, Patrulla Águila y La Rioja, se saldó con un éxito total. El nuevo aeródromo de utraligeros no pudo tener mejor madrina, la Patrulla Águila mostró al mundo el lugar exacto en el que se ubica. ( Más … )
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RIAT-2006: Águila brilló con luz propia, junto a otras cuatro patrullas y 200 aviones. El Royal International Air Tattoo de 2006 atrajo a la base de Fairford a unas 160.000 personas, algunas de ellas provenientes de España. Aviones militares de 23 países acudieron al festival. ( Más … )
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Gran Regata Cutty Shark: 10.000 personas acompañan a la Patrulla Águila, en la exhibición de inauguración. El pasado 26 de julio, la Patrulla Águila realizó una exhibición, en el puerto de Cádiz, como parte de las actividades de inauguración de la también llamada Gran Regata del Cincuentenario, en la que participa un total de 64 barcos. El mal tiempo de las primeras horas de la mañana hizo temer por la muestra acrobática, pero, finalmente, el cielo se despejó lo suficiente como para que los siete aviones pudieran realizar su trabajo sobre la Bahía de Cádiz. ( Más … )
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“VIGO'06”, el ángel de la guarda estaba en la ría
El III Festival Aéreo de Vigo demostró la eficacia de los servicios de seguridad, tras el accidente del helicóptero de la Guardia Civil
Si hay un baremo inigualable para definir la calidad de un espectáculo aéreo, éste es la agilidad y capacidad de respuesta de sus medidas, servicios y medios de seguridad. Esto es lo que, sin duda alguna, pudo comprobarse, en la playa de Samil (Vigo), el pasado 23 de julio, cuando un helicóptero Bo-105 de la Guardia Civil (la segunda intervención de la jornada, tras los ultraligeros del Club Aéreo Vigo), se estrelló sobre el mar, en el mismísimo eje de la exhibición. No hubo muertos ni heridos graves y, en pocos minutos, todo pasó a ser un susto. Ojalá no hubiera habido que dar la enhorabuena a la Guardia Civil del Mar, Cruz Roja, Protección Civil y la organización del festival. Pero, cuando fueron necesarios, allí estuvieron, dando lo mejor de sí mismos. Ojalá no hubiera siquiera que decirlo, pero todo fue una anécdota.
La organización respondió. Y la organización responde en situaciones límite, sólo cuando está bien planteada.
Para cuando, al final del festival, la Patrulla Águila puso el colofón, agradeciendo, a través de la megafonía, a las 220.000 personas que acudieron a la playa de Samil, su entrega, y a la ciudad de Vigo su hospitalidad, la maestría de los participantes ya había sustituido el mal sabor de boca del accidente por el emocionado recuerdo del abrazo que protagonizaron, en la playa, uno de los pilotos y su esposa. Ambos volvieron a nacer.
Para cuando las figuras acrobáticas de los Águilas provocaron los impresionados “¡oooh!” del público asistente, toda la gente que acudió al festival ya se había dejado las manos aplaudiendo al Yak-52 que hizo su trabajo inmediatamente después del accidentado Bo-105 y se había quedado literalmente clavada en la arena, por las impresionantes, cercanas y atronadoras pasadas de dos Harrier de la Armada.
Aviones de otro planeta
Para cuando los cruces del par, los cruces del rombo y el cada vez más destacable nivel del nuevo Solo, José María Alonso, hicieron vibrar de emoción a todos los asistentes al festival, la actuación de los tres aviones de la Patrulla Reva (Francia) ya les había dejado completamente alucinados, por su coordinación, su versatilidad y el diseño de sus aviones que parecían directamente llegados de otro planeta. Porque, para cuando el Solo de Águila dejó mudo al personal con sus rizos en invertido y ese explícito “créanme que eso duele” de Víctor Sáez, el comentarista, el Canadair CL-215 del Grupo 43 (que, el día anterior, había recibido el premio Joaquín Loriga Taboada por su trabajo en la lucha contra los incendios) ya había divertido al respetable con una de sus exhibiciones más simpáticas. Lo hicieron con cariño.
Para cuando los siete aviones Águila dibujaron en el aire las figuras “flecha”, “supermirlo” o “póker”, con absoluta exactitud, los paracaidistas de la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire (PAPEA) ya habían “caído” sobre la arena de la playa acogidos por los aplausos de una marea humana directamente entregada, que no se esperaba la sorpresa final de las dos pasadas a bajísima cota de su transporte sobre la misma línea donde morían las olas.
Equipo Alas
Para cuando la Patrulla Águila hizo su rotura en abanico y el público pudo oír la orden correspondiente del líder, Ismael Serrano, a través de la megafonía, el equipo paracaidista Alas (que, veinticuatro horas antes, había recibido el premio Aviador Piñeiro) ya había desplegado en el aire de Samil sus trajes especiales para mejorar la sustentación, que les han permitido batir marcas, cruzar el Estrecho de Gibraltar, volar sobre el Polo Norte y, dentro de algunos meses, hacerlo sobre el Polo Sur.
Para cuando la Patrulla Águila puso esa guinda, sin la que el pastel del III Festival Aéreo de Vigo nunca sería un verdadero pastel, muchos y muy buenos cocineros habían dejado ya su firma.
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Más información sobre el FAV2006 en www.clubaereovigo.com
Accede a la Galería de Fotografías del FAV 2006 de MIRLO |
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La Patrulla Águila clausurará el festival homenaje a Jesús Fernández Duro, el 6 de agosto, en Gijón
Una exhibición a cargo de la Patrulla Águila servirá de colofón al espléndido festival aéreo organizado por la ciudad de Gijón, en homenaje al aeronauta asturiano Jesús Fernández Duro, en el primer centenario de su muerte. En la muestra, participará también la patrulla acrobática Jacob 52, un F-18 del Ejército del Aire, un apagafuegos Canadair CL-215 (proveniente del Grupo 43, recientemente premiado en el Festival de Vigo), un helicóptero del SAR y la patrulla paracaidista PAPEA. El aerofestival, que tendrá lugar en la playa de San Lorenzo y está integrado en las actividades programadas para la semana grande gijonesa, promete convertirse en uno de los acontecimientos más atractivos de las fiestas. Se cuenta, asimismo, con la presencia de los Príncipes de Asturias, quienes, en marzo pasado, aceptaron la presidencia de honor del acto.
El trabajo de Águila en Gijón brillará de una manera especial, ya que toda la semana de fiestas de la localidad asturiana estará envuelta en un ambiente netamente aeronáutico, en memoria de Jesús Fernández Duro. Así, además del festival aeronáutico, tendrá lugar, en la Feria de Muestras de Gijón, una exposición que, bajo el título “De Jesús Duro a Pedro Duque”, rendirá homenaje a la vinculación entre Asturias y la aviación, entre el 5 y el 20 de agosto. Diversas maquetas de aviones históricos ( Plus Ultra y Jesús del Gran Poder ) provenientes del museo de Cuatrovientos, simuladores de vuelo y diverso material darán cuenta de un siglo de historia aeronáutica.
Duro, fundador del Real Aeroclub de España
Además de asturiano universal, Jesús Fernández Duro (La Felguera, 1878 – San Juan de Luz, 1906) concentra los valores de audacia, aventura y valor que se suponen a todo pionero de la aviación. De ahí, que sirva de caja de resonancia a la Patrulla Águila y al revés. Poco conocido del gran público, cuenta entre sus hazañas el viaje en globo realizado en 1906, entre la localidad francesa de Pau y la granadina de Guadix. Una singladura de unos 800 kilómetros, a cuatro mil metros de altura, que no es moco de pavo, si se tiene en cuenta que la realizó, en canastilla descubierta, donde soportó el frío como pudo, durante las aproximadamente 15 horas que duró. Hoy, no lo haría nadie.
Fernández Duro, hijo del primer presidente de la empresa Duro Felguera (que forma parte de la historia de Asturias, casi tanto como don Pelayo), fundó el Real Aeroclub de España y fue el primer europeo que construyó un avión, allá por 1906. Como buen diseñador aeronáutico, hizo, primero, una maqueta, que probó con rotundo éxito. Después, se desplazó a San Juan de Luz, en el País Vasco francés, donde inició la construcción del prototipo real, en el garaje de una casa que alquiló a tal efecto. Lo hubiera terminado y probablemente se hubiera adelantado a los hermanos Wright, si no fuera porque se lo llevaron por delante unas fiebres tifoideas, a la tierna y prometedora edad de 28 años.
Antes de todo eso, había viajado a Moscú en coche, en lo que también fue, aunque en solitario, el primer rally de resistencia de la historia. Hoy, el piloto de la Patrulla Águila Miguel Puertas también se baja del avión para participar en pruebas de resistencia, como el Dakar.
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Siete aviones en el cielo, más de siete mil personas en tierra
No recuerdan, en el pequeño pueblo de San Torcuato, en La Rioja, una concentración de gente en la zona mayor que la que se produjo el domingo, 9 de julio pasado, con motivo de la primera exhibición que ofrecía la Patrulla Águila en esa Comunidad Autónoma. No, no se recuerda porque no se había dado hasta entonces. El poder de convocatoria de la Patrulla, única participante dinámica de la jornada de inauguración del aeródromo de ultraligeros, no podía haber sido calculada con antelación porque nunca antes había estado por allí. Tampoco se podía prever la capacidad organizativa de los responsables del acto. Ambas superaron las expectativas más optimistas. La Patrulla Águila congregó a más de 7.000 personas y la organización demostró que semejante reto no sólo no le venía grande, sino que podría dar lecciones de buen hacer en cuanto a la preparación de eventos aeronáuticos con multitudes.
Todo el personal que conforma la Patrulla Águila actuó como el mecanismo bien engrasado que acostumbra a ser. Como siempre, la Patrulla se reparte en las exhibiciones. Mientras los siete pilotos suben a sus C-101 y se dirigen al lugar de la actuación, el equipo de mantenimiento espera en el aeropuerto base su regreso para dedicar sus cuidados y mimos a esos aviones que acaban de dar lo mejor una vez más.
En el lugar de la exhibición ya están, mucho antes de que los aviones estén en el aire, el equipo de apoyo en tierra, pilotos tan experimentados como los que están pilotando los aparatos en esos momentos. Están allí para comprobar que todo funcione como debe hacerlo. Uno de ellos es el speaker que explica al público presente en qué consiste la exhibición, la dificultad de las piruetas y maniobras. Gracias a él, el trabajo de sus compañeros puede ser mejor valorado. Él sabe de lo que habla, no es un simple locutor, vuela esos aparatos cada día. Por eso se le entiende tan bien. No en vano es profesor de la Academia General del Aire, como el resto de pilotos de la Patrulla Águila, y conoce perfectamente cómo hacerse entender. Para muchas de las personas que estaban en San Torcuato viendo por primera vez las acrobacias de la Patrulla, sus explicaciones fueron la diferencia entre ver y entender.
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La Patrulla Águila realizó sobre Fairford "su siempre elegante despliegue", en el festival RIAT-2006
La Patrulla Águila pasó por el Royal International Air Tattoo y volvió a dejar un grato recuerdo en el aire inglés. La exhibición de los pasados 15 y 16 de julio estuvo en la tónica habitual de nuestra patrulla acrobática. Aún es demasiado pronto para que las reacciones más reflexivas salgan a la luz, pero, por lo que se sabe, es bastante probable que la opinión de los organizadores del gran espectáculo aéreo anual de la RAF se vuelva a apoyar en los elogiosos términos de 2005, cuando destacaron “el siempre elegante despliegue” de la Patrulla Águila . “Porque aunque el Aviojet es un avión de entrenamiento de poca potencia, sus exhibiciones son siempre elegantes, sobre todo, con la climatología a su favor”, añadieron. Y la climatología no pudo ser mejor. Hay que hacer constar que términos de elogio semejantes sobrepasarían el límite de los tradicionales buenos modales institucionales británicos, porque ya se sabe que su punto de vista viene avalado por el peso de la tradición, ingrediente que le sobra al RIAT, y eso siempre sitúa el listón muy alto.
De hecho, la Patrulla Águila amplió su tabla 2006, con un vuelo conjunto con un Eurofighter Typhoon del Ala 11, que les acompañó desde España. Esta aportación mereció palabras de encendido elogio, por parte de la organización de RIAT, que destacó la actuación española, como una de las “estelares” de la exhibición general, junto con las intervenciones del Osprey (en su primer vuelo sobre Europa) , los Red Arrows, el nuevo Mig 29 OVT, la Patrulla Suiza, el VC- 10 y el PC-21.
El caso es que la afluencia de público de 2006 (167.000 personas) se movió en términos similares a la del año pasado, cuando también se reunieron unas 160.000 personas, provenientes no sólo del Reino Unido, sino de muchos países europeos. Un total de 25 niños y niñas se extraviaron y 232 personas recibieron atención médica, por culpa de un calor al que no están acostumbrados por aquellos lares. No obstante, todos los niños volvieron a los emocionados brazos de sus padres y sólo tres personas acabaron en el hospital, como resultado de la excelente organización. De entre los visitantes europeos, es más que probable que, este año, la presencia española se hiciese notar, tras el efecto conseguido por AIRE'06. En cualquier caso, el esfuerzo es de agradecer, y mucho, porque al valor económico del viaje al Reino Unido (la base de Fairford no está precisamente en Londres, sino en el condado de Gloucestershire, y a las afueras de algún lugar en medio de esa zona), hay que añadirle las 36 libras que costaba la entrada por adulto y día, en taquilla. Así que un esfuerzo como pocos.
El RIAT de este año incluyó la brillante participación de los Red Arrows (como no podía ser de otra manera), la Patrouille de France, los Asas de Portugal, la Patrouille Suisse y el Solo holandés.
Harrier accidentado
Lo cierto es que la edición de 2006 no comenzó precisamente con buen pie. La Royal Air Force está investigando las causas de una avería acaecida en un Harrier Gr.9, el 14 de julio, que sufrió una avería de motor, durante su viaje al festival. El piloto pudo eyectarse y fue ingresado en un hospital de Oxford. La organización de RIAT 2006 manifestó una rápida capacidad de reacción y el triste acontecimiento no cambió el programa previsto para el evento. En el otro lado de la balanza, destacó la sorpresiva inclusión, a última hora, del Mirage 2000C francés y de un par de ejemplares de la última versión del Mig-29 provenientes de Rusia, en concreto el Dúo de la Corporación Rusa de Aviación. En total, más de 200 aviones de todos los tiempos se dieron cita, en la base aérea británica. Un B-52H, dos B-1, otro par de Osprey y aviones de Brasil, Chequia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Lituania, Pakistán, Polonia, Portugal, Omán, Australia, Jordania, Malasia, Holanda, Eslovenia, Suecia, Suiza, Turquía y, claro está, España, acudieron al festival.
Una de las exhibiciones más aplaudidas, consecuencia también de ser una de las más esperadas, fue la de los llamados “caminantes sobre las alas”. El equipo Utterly Butterly, con una arriesgada exhibición por parte de Lucy Foster (una “cría” de 20 años que ya ha demostrado más arrojo en el aire que la mayor parte de los arrojados pilotos que acudieron a la cita de Fairford), realizó su brillante trabajo sobre biplanos Boeing Stearman de 1940. La niña hizo “el pino” sobre el plano superior del aeroplano, mientras éste volaba a 166 metros de altura, y no se desmayó (como hubiera sido lo normal), cuando, de pie sobre el avión, aguantó algún looping que otro. El sexo femenino es cualquier cosa menos débil. De ello, pueden dar constancia muchos hombres que se quedaron pálidos, viendo este alarde de genuino desprecio por la propia vida (que no desinterés, cuidado), protagonizado por la más pequeña de la familia.
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Exhibición "superalta", en la Bahía de Cádiz, para la Gran Regata del Cincuentenario
Unas 10.000 personas acudieron, el pasado 26 de julio, al puerto de Cádiz, para contemplar la exhibición acrobática de la Patrulla Águila, que marcó el inicio de los actos conmemorativos de la Gran Regata Cutty Shark, en la que participa un total de 64 veleros. Las actividades de inauguración se prolongaron durante cuatro días. Y aunque estuvo a punto de comenzar con mal pie, porque parecía que la meteorología se iba a poner en contra de obra, a última hora, el tiempo sonrió a los organizadores de la regata y la patrulla pudo realizar su exhibición completa.
Sin embargo, la experiencia de Cádiz parece que inaugura una cuarta posibilidad de exhibición Águila: la “superalta”. Un tendido eléctrico no precisamente bajo y no previsto con la suficiente antelación y esas gigantescas grúas de rada que parecen cigüeñas monstruosas (y que son el elemento más patente de lo que podría definirse como un puerto vivo) forzaron una exhibición bastante más alta que lo normal.
Pero se hizo. Y toda la gente que se agolpó en el puerto gaditano disfrutó del espectáculo, circunstancia que confirma el optimismo como una condición sine qua non para gestionar la Patrulla Águila, o simplemente formar parte de ella. Días antes de AIRE'06, este webzine fue testigo de cómo cada uno de los diferentes niveles en los que se reparte el personal de la Patrulla Águila (pilotos titulares, pilotos reserva, mecánicos, personal administrativo y los familiares de todos ellos) hacían gala de optimismo. Créannos, sólo temen a la niebla baja.
Así que los aviones Águila entraron en su área de exhibición, inmediatamente después de las salvas de ordenanza y la recepción oficial de la flota, genuino arranque de las actividades de la edición 2006, que marca el quincuagésimo aniversario de esta regata. Poco antes, había atracado en el puerto de Cádiz, el Juan Sebastián Elcano, con lo que la Armada, como no podía ser menos, aportó también su unidad más emblemática. Entre los días 26 y 29 de julio, el público asistente pudo visitar los barcos participantes en la regata. Se esperaba que, durante esos días, más de un millón de personas visitasen la también llamada Gran Regata del Cincuentenario. ( Inicio ) |
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La normalidad de lo extraordinario
Redacción MIRLO
Si hay algo que cualquier persona aficionada a la aviación no quiere ver nunca es un accidente en un festival aéreo. No queremos verlo aunque no haya que lamentar víctimas. Nos parece que no es bueno para la promoción de la aviación, que no es bueno para el festival, que no es bueno para los fabricantes de la aeronave accidentada, que no es bueno para los pilotos que se encontraban a los mandos, que no es bueno, en definitiva, para ninguna de las personas implicadas. Eso parece, al menos, a priori. Hace falta encontrarse con una situación real en la que un accidente en un festival aéreo termina siendo una simple anécdota, justo un susto que algunas personas presentes confunden con parte del espectáculo, para desmontar esas sensaciones negativas.
Es lo que pasó el domingo, 23 de julio, en el transcurso del Festival Aéreo de Vigo 2006, en la playa de Samil. Un helicóptero BO-105 de la Guardia Civil, el Cuco-2, cae al agua y se hunde, con sus dos tripulantes dentro, en plena maniobra acrobática. El accidente ocurre de manera rápida, visto y no visto. El público no da crédito. Pero antes de que nadie pueda casi reaccionar, los servicios de rescate y la organización del festival ya han tomado el mando y se han hecho cargo de la situación. Sorprende la rapidez con la que ponen todo bajo control. En menos de quince minutos, el festival se reanuda, después de haber rescatado a los pilotos accidentados y comprobado que no hay víctimas de ningún tipo.
¿Es esa rapidez de reacción, unida a la falta de víctimas, la que convierte una situación extraordinaria en una contingencia controlada y normalizada? La respuesta seguro que no es tan simple. Ya se sabe, la normalidad es el resultado de muchas variables perfectamente encajadas. Es cierto que nada hubiera sido igual sin esa buena organización y ese buen hacer de los servicios de rescate, Guardia Civil, Cruz Roja y Protección Civil. Pero hay que incluir en la ecuación muchos más elementos. El público vigués y visitante, esa afición fabulosa que se comportó de la manera más cívica, apoyando con sus aplausos y su paciencia. Los propios pilotos del Cuco-2 que, además de magníficos profesionales, se comportaron con la suficiente sangre fría como para esperar el momento oportuno de abrir la cabina, tras el accidente, y ponerse a salvo, y, sobre todo, preocupándose por hacerse ver, nada más salir a flote, para tranquilizar al público. El resto de participantes del festival que ajustaron sus programas de exhibición y sus tiempos.
Y, finalmente, la propia Patrulla Águila, la estrella del programa, la gran esperada, que consiguió que ya nadie recordara al BO-105 que esperaba bajo el agua el momento de su rescate.
Lo fácil que pareció todo y lo difícil que tuvo que ser.
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Cuestionario Águila con…
Juan C. Guzmán Sánchez
¿Cuándo y dónde conociste a la Patrulla Águila?
En Santiago de la Ribera, en el año 96, preparaba las pruebas de acceso a la Academia General.
¿Por qué te impactó aquel primer encuentro?
Las ansias e ilusión que teníamos todos por entrar en la AGA, hizo que un día nos saltáramos las clases que teníamos con el Capitán Martínez, oir el sonido de los motores me motivó más aún de cara a la oposición.
¿Cuántas veces has visto a la Patrulla Águila, desde entonces?
Muchas, durante un año nos escapábamos de la academia de vez en cuando para verles entrenar, era fantástico.
¿Cuál ha sido el lugar más lejano al que te has desplazado para ver a la Patrulla Águila?
Almería y Murcia.
¿Qué espectáculo de la Patrulla Águila, que hayas visto, te ha gustado más?
La pasada que hacen en cualquier homenaje a los caídos, que es espectacular por lo que simboliza.
¿Qué figura acrobática te causa mayor impresión?
Me gustan todas pero la velocidad cero del solo es increíblemente buena.
¿Crees que la Patrulla Águila tiene suficiente proyección internacional?
Creo que sí son de lo mejor que hay, pero se les tiene que dar mayor publicidad en casa. Es lo mejor que tenemos en el EdA y los medios de comunicación nacionales deberian fomentarlos un poquito mas.
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AGENDA
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Gijón (Asturias) |
6 Agosto |
Centenario de la Travesía Pirineos y del fallecimiento de Fernández Duro |
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Beauvechain (Bélgica) |
2 – 3 Septiembre |
60º aniversario Belgian Defence Day (Beauvechain AB ) |
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Pratica di Mare (Italia) |
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Giornata Azzurra |
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Playa de la Malvarrosa (Valencia) |
24 Septiembre |
III Festival Aéreo Ciudad de Valencia |
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AGA, San Javier (Murcia) |
29 Septiembre |
Bodas de Oro |
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Barcelona |
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Madrid |
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Reus (Tarragona) |
15 Octubre |
Feria “Reus y la Aviación” |
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Apoyo en tierra
Reportaje fotográfico : Mirlo y Efrén Mundina
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Fotografía y Vídeo |
Pedro Solbes conversa con el Consejero de Administraciones Públicas y Política Local del Gobierno Autónomo de La Rioja, Alberto Bretón |
Escuchando el himno |
¿Cómo estamos de tiempo? |
SAN TORCUATO (LA RIOJA)
9 de julio de 2006 |
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Luis Barberá es hoy el encargado de la tienda
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Víctor Sáez sonríe a la cámara. Al fondo, Pedro Solbes ultima detalles. Están a punto de entrar en acción los siete C-101 |
La imprescindible tarea de locución |
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| Looping the Loop |
Leocricio Almodóvar / 50º aniversario Patrulla Ascua (1)
“Creamos la Patrulla Ascua casi por casualidad”
El Jefe de Ascua (1956-1965) ha participado en los principales hitos de la aviación española
La historia es un vuelo sin motor hacia el futuro, un camino silencioso, en el que lo que dejas atrás te va marcando el rumbo de lo que aún te queda por delante. Un piloto de combate sabe que tiene que dar las gracias a todas las personas que volaron antes que él, porque sólo así recibirá el agradecimiento de todas las personas que volarán después. Sólo así, pasará el testigo. El general del aire Leocricio Almodóvar Martínez es parte viva de esa clase de historia sin motor que tiene mucho que ver con la aviación. Porque fue uno de los primeros jefes, desde 1956, de la Patrulla Ascua, la primera patrulla acrobática del Ejército del Aire, a la que mandó, durante la mayor parte del tiempo que duró y casi hasta que Ascua dejó de volar, en 1965.
Pero también, porque fue uno de los pilotos que probaron el C-101, el avión de la Patrulla Águila, del que salió vivo de milagro, tras un planeo puro y duro, por avería del motor, durante nada menos que nueve minutos. Y también, porque fue asesor del mayor programa de renovación de la fuerza aérea española, que fue el Futuro Avión de Combate y Ataque (FACA), por el que nuestro país adquirió más de setenta F-18, convirtiéndolos en el eje de la defensa aérea. Y porque es un as de la aviación, que ha volado en 24 modelos diferentes de aviones. Y porque, después de haber sido el genuino antecedente de la Patrulla Águila, tiene toda la autoridad y el valor para considerar que un piloto no es ni más ni menos que otro profesional que asume sus riesgos.
“¿Qué me dice de la profesión de torero?”, responde con reflejos. “¿Hay o no diferencia con otras profesiones de riesgo? Y muchas otras de tan alto riesgo que yo jamás sería capaz de desarrollar. ¿Albañil subido en un andamio, a muchos metros de altura? ¿Minero metido en las entrañas de la tierra? ¿Tripulante de un submarino, en las profundidades del mar, con la sensación de claustrofobia que se debe sentir? Y tantas otras; cada una en lo suyo”.
Quizá porque han pasado muchos aviones por sus manos o porque fue también uno de los primeros pilotos españoles que voló a más del doble de la velocidad del sonido, no olvida una de las primeras palancas con la que vio las nubes de cerca. “¿Sabe qué avión me gustaría ver de nuevo en el aire, solo o en formación, e incluso volarlo, aunque mi cuerpo ya no esté para muchos trotes…? ¡La Bücker 133 “Jungmaister” de motor radial! Ése ha sido el avión en el que he disfrutado realmente de la acrobacia, con el aire incidiendo en la parte alta de mi cabeza y el viento silbando en riostras y montantes, cuando aumentaba la velocidad”.
Si, hoy, cuando se cumplen 50 años del primer vuelo de la Patrulla Ascua, la Patrulla Águila es una de las mejores patrullas acrobáticas del mundo es, en buena medida, por todo lo que dejó hecho Leocricio Almodóvar y quienes con él surcaron los aires. El objetivo de esta larga entrevista (que publicaremos por capítulos, en ésta y las cuatro siguientes ediciones de MIRLO) es identificar la verdadera historia de la Patrulla Águila y no perder, bajo ningún concepto, la oportunidad de que el pasado se haga presente, para que el futuro le agradezca el trabajo y le pida permiso para continuar con el vuelo.
¿Por qué se creó la Patrulla Ascua? ¿Había antecedentes en la historia de la aviación española o encontraron sus motivaciones en otros países?
Podemos decir que la patrulla acrobática “ASCUA” se creó de forma espontánea. La mañana del 24 de enero de 1956, cuatro aviones F-86F Sabre volvían de una misión del plan de instrucción de la recién creada Ala de Caza nº 1. Al sobrevolar la Albufera de Valencia, uno de los puntos sugirió al jefe hacer un looping. Puestos en rombo, lo realizaron. Animados porque había salido bien, efectuaron otro y después un tonó . La patrulla había nacido. A partir de este momento, cristalizó la idea de continuar aprovechando cuantas ocasiones hubiera lugar, en los mismos vuelos del plan de instrucción.
Antecedentes hubo muchos, no solamente en la aviación española, sino también en otros países. Durante los años entre las dos grandes guerras proliferaron las demostraciones acrobáticas individuales y en formación. Los años veinte y treinta fueron muy florecientes en esta modalidad. Me parece recordar que en España hubo una patrulla de aviones CR-32 Chirri que alcanzó tal virtuosismo, que realizaba sus demostraciones, con las puntas de los planos sujetas entre aviones por una cuerda. Los italianos, artistas por naturaleza, también fueron gente en esta materia.
¿Pero funcionaban otras patrullas, cuando se creó Ascua?
Cuando se creó Ascua, ya funcionaban en España la patrulla de la Escuela de Reactores, con los T-33, y la de la Básica de Salamanca, con los T-6 de hélice. Ambas unidades se crearon, antes que la de Valencia, tras el Tratado de Ayuda y Cooperación con los EEUU de América.
Por supuesto que hubo influencia entre las naciones. Lo que no puedo decir, porque lo desconozco, es quién fue el inventor o el primero en hacerlo. Podemos decir que estas influencias surgieron paralelas, motivadas por el afán de descubrir cosas nuevas. Para los pilotos de caza, es fundamental el conocimiento y la práctica de la acrobacia aérea en solitario y también en formación. La primera, porque permite dominar el avión, en todas las posiciones. La segunda, porque crea algo tan fundamental como el espíritu de cuerpo y la total confianza en el jefe y en los compañeros.
¿Quiénes constituyeron la Patrulla Ascua? ¿Y a quién o quiénes le tuvieron que decir que “lamentablemente, no podemos contar contigo” ? Nos referimos, realmente, a si algún piloto se quedó fuera de la patrulla o si, por el contrario, no había precisamente cola para participar en un proyecto de esas características.
En un principio, los componentes fueron oficiales pilotos profesionales. A partir de la segunda época, desde 1961, también entraron a formar parte los pilotos de complemento, que eran unos magníficos aviadores que en sus cursos habían superado muchas cribas y estaban muy bien seleccionados. Se pensó que era de justicia darles la oportunidad de que luciesen sus habilidades públicamente, en la patrulla, además de lo que demostraban, día a día, en las misiones normales del plan de instrucción.
Nunca fue necesario decirle a nadie que no podía estar en la patrulla. Cualquiera que se presentaba a cubrir una vacante, se daba por sentado que podía hacerlo. Como el Ala de Caza nº 1 tenía dos escuadrones, el personal de la patrulla, pilotos y especialistas, era aportado por cada uno de ellos, al cincuenta por ciento. No así los aviones, que al principio fueron del 11, porque estaba dotado con los F-86F/40 con “slots”. Los del 12 eran del tipo 30, con plano duro y no adecuados para dar volteretas, a baja altura, en formación. Y mucho menos, junto a un Sabre modelo 40, que se revolvía mejor. Cuando el 12 cambió el modelo 30 por el 25 modificado, que tenía “slots”, la aportación definitiva de los dos Escuadrones en pilotos, especialistas y aviones fue mitad y mitad.
Ustedes fueron los primeros pilotos que hicieron exhibiciones representando al Ejército del Aire. ¿De qué manera afectó a sus familias, no consideraban que aumentaban gratuitamente sus riesgos?
Muchos voluntarios tuvieron que renunciar, por no tener discusiones con sus esposas que, en general, se asustaban de que sus maridos se metiesen en este fregado. Ya tenían bastante con soportar los muchos accidentes ocurridos en las misiones normales del plan de instrucción, en 1956, 57 y 58. Dos, dos y tres pilotos, respectivamente, muertos en accidente de F-86. En este último año, el capitán Jaime Berriatúa se mató, a la vista de todos, durante un entrenamiento de Ascua, en Manises, causando una gran conmoción.
Nunca hubo cola, si por ello se entiende que el Jefe tuviese una lista y tirase de ella, cuando se producía una vacante. El relevo se efectuaba de forma natural. Cuando un piloto se marchaba de la Unidad a otro destino, siempre hubo un voluntario del escuadrón correspondiente que se presentaba, bien directamente o propuesto por su jefe de escuadrilla, y pasaba a ocupar el puesto… Y nunca hubo nadie que pensase que los que no se presentaban era porque tenían miedo o porque no podían. No hubo nunca clases de pilotos por este motivo. Todo lo que hicimos en Valencia fue de forma natural y sin que nadie mirase por encima del hombro a nadie, porque no había motivo. Todos los pilotos demostraban, día a día, sus cualidades, en las misiones normales.
Los actuales aviones de combate tienen muy poco que ver con el Sabre, como el Sabre tenía muy poco que ver con los anteriores. ¿Ocurre lo mismo con los pilotos? ¿El tipo de avión marca el carácter? ¿Qué diferencias ve, si cree que las hay, entre las generaciones actuales y la suya, y entre la suya y las anteriores?
Por mi edad, soy piloto que he participado de la forma de hacer de varias generaciones. Ingresé en la Academia General del Aire, en 1949, y empecé a volar, en 1952. En mi haber, tengo la friolera de veinticuatro modelos diferentes de aviones volados como piloto. Volé la Bücker 131 y la 133, en sus dos versiones: con motor en línea y radial. Quizá, le sorprenda que le diga que tuve la suerte de volar el legendario Fiat CR-32 “Chirri” y que se me escapó por los pelos el rival de éste en la Guerra Civil española, el Curtiss I-15. Volé el viejo Jünkers Ju-52. Hay otros modelos, bastantes, de los que iban dotando a las unidades, en los años 50, todos ligeros. Tras el Tratado de Amistad y Cooperación con los EEUU, hice el Curso Básico en el T-6. Esto fue un gran cambio. Vino, luego, el reactor T-33, salto al que me adapté con más facilidad que al T-6, por todo el método que había aprendido en Salamanca. En el F-86F Sabre, alcancé la barrera del sonido, por primera vez, tirándome en picado, desde 45.000 pies (unos 15.000 metros). Vino, luego, mi paso a la generación de Mach 2, con el F-104G que fue un cambio muchísimo más grande que pasar de la hélice al reactor, no sólo para los pilotos, sino también para el personal especialista. Fue una revolución. El otro Mach 2 que volé fue el Mirage F-1, que tenía menos “garra” que el F-104G, pero que volaba como una avioneta, por lo maniobrero. Y también hube de adaptarme a las tácticas de combate de ambos, al radar de a bordo, al sistema inercial de navegación, al GPS que tan de moda está hoy en los automóviles, al sistema de frenado “antiskid”, a sus armamentos y procedimientos para dispararlos o lanzarlos. En el último, mi empleo era coronel y ya tenía más de cincuenta años.
O sea, que un piloto no para de aprender…
Un piloto ha de adaptarse al avión que maneja. Es necesario un estudio teórico profundo de cada sistema de armas, las explicaciones de los expertos y la práctica… Pero no creo que el tipo de avión marque el carácter del piloto. El hombre siempre es el mismo, desde que nace hasta que muere. Mantiene, a lo largo de su vida, virtudes y defectos, aunque la edad le enseñe a ser más moderado y a contenerse más que cuando era joven. Hoy en día, los aviones dan muchas prestaciones. Se pueden hacer muchas cosas con ellos. Y como es tanto lo que pueden dar, cuanto más dan, más complicados son.
Hace muchos años, antes de volar metódicamente, al estilo americano, los pilotos usaban una frase que era toda una filosofía. Decían “mientras el palo dé vueltas...” Les bastaba con que no se les parase el motor. No había método normalizado, cada maestrillo tenía su librillo. Si algún piloto nuevo preguntaba sobre tal o cual maniobra, la respuesta normal era: “lo que pida el avión”. Entonces, había algunos pilotos que eran unos ases, porque Dios les había dado la habilidad de ser “pájaros” y volaban magistralmente, casi de forma intuitiva; el resto hacía lo que podía.
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(Próxima entrega: “Nunca hacíamos un viaje por derecho, íbamos haciendo toneles o looping sobre el rumbo previsto” )
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Hemeroteca
EL COMERCIO DIGITAL.COM ( 28 Julio 2006 ). El Ejército ofrecerá una exhibición aérea sobre la playa, el Día de Asturias . “ El Ejército del Aire ha elegido la fecha del domingo 6 de agosto, celebración del Día de Asturias en Gijón, para ofrecer sobre la playa de San Lorenzo una exhibición aérea que se espera multitudinaria. Este acto servirá además para rendir homenaje al asturiano Jesús Fernández Duro (…) El coronel del Ejército del Aire y jefe del aeródromo militar de León, Pablo Gómez Rojo, fue el encargado de presentar ayer en el Ayuntamiento este festival aéreo, que si el tiempo no lo impide se desarrollará entre las 12.30 y las 14.20 horas. En la exhibición participarán un F-18, un 'apagafuegos', paracaidistas, y las patrullas Jacob-52 y Águila ”.
DIARIO DE CÁDIZ DIGITAL ( 27 Julio 2006 ). La Patrulla Águila llena de color el cielo gaditano. "Después de la inauguración oficial del parque temático del muelle de Cádiz, los alrededor de 10.000 espectadores congregados en el puerto gaditano han podido disfrutar de la exhibición aérea ofrecida por la Patrulla Águila. Este colectivo, perteneciente al Ejército del Aire, ha asombrado al público de la ciudad con una interminable serie de acrobacias, giros y filigranas en el cielo de la Bahía de Cádiz. La Patrulla Águila lleva ya más de 20 años ofreciendo estas exhibiciones y en este caso los organizadores de la Gran Regata han apostado por su participación como complemento perfecto a los actos de apertura del parque temático situado en el muelle gaditano con motivo de la concentración náutica ”.
LA VOZ DE GALICIA.ES ( 24 Julio 2006 ). Dos pilotos salvan la vida, tras estrellarse en la playa de Samil . “ Dos pilotos del helicóptero Cuco-2 de la Guardia Civil salvaron la vida tras hundirse el aparato que tripulaban en una exhibición aérea en la playa de Samil, en Vigo. El accidente ocurrió ayer a las once de la mañana, en presencia de 130.000 espectadores y bañistas que seguían las evoluciones de la aeronave, que participaba en el Festival Aéreo Vigo 2006 . El público presenció horrorizado cómo la aeronave BO-105 realizaba una acrobacia de descenso en picado pero, en vez de enderezar el rumbo, no logró remontar el vuelo. Según los expertos, el piloto tomó los mandos para elevar el aparato pero era demasiado tarde. Un informe oficial investigará las causas de la colisión ”.
LA RIOJA ( 10 Julio 2006 ). «Las alas acrobáticas de España». “ Miles de personas, entre 6.000 y 8.000 según SOS Rioja, presenciaron ayer la exhibición aérea de la ‘Patrulla Águila' en la inauguración oficial del aeródromo de San Torcuato. Una marea humana inundó las pistas del aeródromo y provocó retenciones y caravanas en los accesos a la localidad, que también se dejaron sentir en puntos más alejados. Según las estimaciones de SOS Rioja, unos 2.000 vehículos aparcaron en las zonas controladas. Otorgando a cada uno 3 o 4 pasajeros, entre 6.000 y 8.000 personas, según sus cálculos, presenciaron el espectáculo aéreo. Y puede que se quedaran cortos. Cientos de personas caminaban por la carretera entre Bañares y San Torcuato, tramo en el que había coches aparcados, allá donde había un hueco. Muchos, incluso, tuvieron que presenciar la exhibición, desde la propia carretera, puesto que el colapso circulatorio les impidió llegar a tiempo hasta el lugar ”.
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Edita: www.patrullaaguila.com
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