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Meeting National de l'Air, en Evreux (Francia). El pasado 8 de julio, la Patrulla Águila participó en la fiesta nacional gala de la aviación. Un total de 60.000 personas acudieron a la base de Evreux, para aplaudir un cartel, en el que los estadounidenses Thunderbirds eran la actuación estrella. Y sin embargo, el frío y la lluvia fueron los verdaderos protagonistas. La Patrulla Águila realizó una tabla baja completa, entera y verdadera, con absoluto desprecio de una meteorología pésima. ( Más… ) |
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Fairford vio la mejor tabla de la Patrulla Águila en 2007. Un “espejo” que provocó escalofríos, dada la proximidad entre los dos aviones, y la mejor tabla baja de la temporada 2007 fueron las dos características más importantes de la intervención de la Patrulla Águila, durante la última edición del Royal International Air Tattoo (RIAT). Un total de 320 aeronaves, provenientes de 24 países, participaron en la celebración aeronáutica anual más importante del mundo. Sólo el gravísimo caos circulatorio fue la nota discordante. ( Más… ) |
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II Festival Aéreo Internacional de Gijón. Más de 500.000 personas acudieron, el pasado 29 de julio, a la segunda edición del festival aéreo de Gijón, incluido en la lista de las cinco ciudades elegidas por el Consejo Español de Festivales Aéreos para albergar este tipo de citas. Un total de 24 aeronaves y dos grupos de paracaidistas participaron en el evento. ( Más … ) |
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Vigo subió al cielo. Treinta aeronaves, dos grupos de paracaidistas y la aparición histórica en España de aviones de la USAF, en un festival aéreo, convirtieron al IV Festival Aéreo de Vigo en uno de los más destacados exponentes de cómo debe ser y organizarse un espectáculo de estas características. Fue precisamente el hecho de que el acontecimiento se considerase un espectáculo, con todo lo que ello conlleva, el elemento que marcó la diferencia con años anteriores y con viejas y trasnochadas tendencias. ( Más … )
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Premio Aviador Piñeiro 2007. Un nuevo trofeo se fue a los anaqueles de la Patrulla Águila, concedido por la organización del festival aéreo de Vigo. Se trata del Premio Aviador Piñeiro 2007, patrocinado por el Ayuntamiento de Sanxenxo. El equipo completo de pilotos y personal de tierra acudieron a recibir la distinción. ( Más … )
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El águila vuelve a extender sus alas
La meteorología no pudo con la formación española, en el Meeting National de l'Air de la base gala de Evreux
Bajo la lluvia y con un techo de nubes excesivamente bajo, la Patrulla Águila realizó una exhibición completa de tabla baja (sin rizos ni rotura en pescadilla), ante las 60.000 personas que se reunieron en la base aérea gala de Evreux, en la celebración más importante del Meeting National de l'Air de este año. Volaron en tercera posición, después de los Thunderbirds norteamericanos y de la Patrouille de France, y parece que no pudieron resistirse al excelente sabor de boca que dejaron estos dos equipos acrobáticos. Después de la patrulla española, y ya sin lluvia, otras formaciones rehusaron hacer una tabla completa, puesto que las condiciones meteorológicas reinantes no eran las más apropiadas. Los siete de San Javier volaron con esas mismas nubes y la lluvia que otros no tuvieron. El águila ha vuelto a extender sus alas.
El encuentro aeronáutico de Evreux se sustentó sobre tres pilares. En primer lugar, la nefasta organización de los aparcamientos: hay quien tardó dos horas en encontrar aparcamiento y tres en abandonar la base. Y eso, pagando. El segundo pilar fue la exhibición que realizó la patrulla norteamericana Thunderbirds, en la que ha sido su tercera cita europea de 2007 (después de Irlanda e Italia), con motivo de la celebración del 60º aniversario de la creación de la fuerza aérea estadounidense. Y en tercer lugar, se trató de la primera cita importante de la temporada 2007 de la Patrulla Águila y el paso previo a su participación en el RIAT.
Pese a las pésimas condiciones meteorológicas, la demostración realizada por la Patrulla Águila despertó la atención del público participante, que supo agradecer el esfuerzo bien realizado, incluso bajo los paraguas y con ropa de invierno. Los meses de julio del centro de Europa no tienen nada que ver con los del Mediterráneo, por lo que el más mínimo agradecimiento del público asistente tiene el doble de mérito.
A 25 metros del público
Ayudó, también, el hecho de situar la línea límite de público a escasos 25 metros de la exhibición, manteniendo las condiciones de seguridad que se requiere para este tipo de actos. No cabe la menor duda de que semejantes proximidades sólo pueden darse en bases aéreas, con lo que, tanto su tradicional larga distancia de los núcleos poblacionales como las molestias generadas por las condiciones de seguridad de carácter puramente militar, o la incomodidad para el público, se ven compensadas con tan plausibles privilegios.
La exhibición de los norteamericanos Thunderbirds cosechó el éxito de la expectación, puesto que, ya sea por volar F-16 o por su propio estilo, una vez en el aire, se convierten en una formación rígida, en la que el ruido es más impresionante que las nueces. Su manifestación, con ser espectacular, no alcanza, sin embargo, los niveles de flexibilidad y barroquismo que ofrece la Patrouille de France, o, sin ir más lejos, la propia Patrulla Águila, los Royal Jordanian Falcons, los helicópteros R-22 de la formación Tango Bleu y los aviones del equipo Breitling, que también participaron en el encuentro de Evreux. Las dos últimas patrullas se sitúan en la elite de la acrobacia aérea civil europea.
Eso sí, los Thunderbirds hicieron un cruce múltiple, a cuatro aviones y en los cuatro ejes, digno de admiración. Por cierto, que dos de los pilotos son mujeres, aspecto en el que también le llevan la ventaja a la Unión Europea.
El circo Thunderbirds
En lo que sí triunfaron los norteamericanos fue en eso que, en la jerga de los espectáculos aeronáuticos, se denomina “el circo”. Se trata de los protocolos y la parafernalia que despliegan, tanto el personal de vuelo como el de tierra, en la “despedida” y el “recibimiento” de los aviones. Puede que, para la austera estética europea, esa parte del espectáculo estadounidense resulte exagerada. Pero, en todo caso, cuenta para el resultado final, tanto como los monos de sastre, los zapatos de charol y la pública ostentación de su presupuesto, con sus propios vehículos todoterreno decorados como los aviones.
No hay que olvidar que, en un triste y gris día de invierno que se coló en el verano francés, elementos como ésos pueden hacer inolvidable una exhibición aeronáutica. Especialmente, a esa parte del público que apuesta por ver cosas divertidas (éstas y otras, de cualquier naturaleza, que todas valen para pasar un buen domingo), sin transformar una afición en una experiencia religiosa.
Recomendaciones y nuevas tendencias
Y para organizadores de festivales aéreos de toda suerte y condición, interesados en que los Thunderbirds introduzcan su alcurnia en los eventos que organizan, que vayan tomando nota. En la cita francesa del pasado 8 de julio, el equipo estadounidense se alojó en un bonito y caro hotel parisino. Así que ya se sabe qué es lo que hay que tener en cuenta y a qué altura queda el listón.
El resto apechugó con un “telehotel” de carretera, en un polígono industrial a medio terminar, con un concepto mezcla entre la más plasticosa, impersonal y artificial vanguardia hostelera nipona y las máquinas expendedoras de tabaco: “su habitación, gracias”. La cosa es que, en detallada explicación de un afectado de un hotel robotizado de estas características, “tú metes la visa, al entrar; te sale un código que lo metes en la habitación... Y ya'tá”. Que viene a ser como diseñar latas de sardinas pintadas de purpurina y decir que son patas para una silla. Pero voilà el futuro.
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La Patrulla Águila brilló en el Tattoo'07
La formación española clausuró el festival, con una de sus mejores tablas planas de este año y un espejo escalofriante
Los Thunderbirds y el caos circulatorio fueron las notas dominantes del Royal International Air Tattoo Fairford aplaudió la mejor tabla plana que haya hecho la actual formación Águila y la mejor pasada en espejo que se haya visto en mucho tiempo. Hay quien pensó que los aviones 6 y 7 volverían sin luz anticolisión, de lo próximos que llegaron a estar. La Patrulla Águila hizo una tabla baja motivada por el mal tiempo reinante, el domingo 15 de julio, en esa parte del mundo tan atmosféricamente caprichosa. Pero “el águila” ha decidido que la sombra de sus alas, ya plenamente extendidas en el punto álgido de la temporada, sea uno de los elementos más atractivos de los festivales en los que participa. La única nota negativa fue que, pese a volar cerrando el festival, a las seis de la tarde, en una posición de protocolario privilegio, las desastrosas condiciones de atención al público motivaron que la escapada general del personal que acudió al Royal International Air Tattoo más esperado de los últimos años se hubiese iniciado una hora antes. Una pena, porque se perdieron uno de esos grandes espectáculos que llevan la firma de la Patrulla Águila.
Con el paso del tiempo y el incremento del interés, por parte de la afición de todo el mundo, la organización del Air Tattoo está llegando a niveles límite, en el control de los automóviles que acceden a la base. Habida cuenta de que apenas hay transporte público y el lugar se encuentra a considerable distancia del centro habitado más próximo, la situación podría terminar siendo muy grave, en los próximos años, si se tiene en cuenta que cada visitante mayor de 16 años abonó 32,50 libras por cada día de asistencia. Es decir, 48,28 euros. Sobran los comentarios.
Pero el último Air Tattoo se convirtió en una fiesta alrededor de una actuación estrella: la patrulla de demostración de la fuerza aérea estadounidense “Thunderbirds”, que hicieron en la base de la gloriosa RAF en Fairford la principal parada de su gira europea, con la que conmemoran el 60º aniversario de la constitución de la USAF, como entidad independiente, dentro de las fuerzas armadas de los EEUU. Allí donde van, concentran toda la atención, y la base de Gloucestershire tampoco iba a ser una excepción a este fenómeno. Todo lo contrario. El circo Thunderbird divirtió al variopinto e internacional público del RIAT, para provocar, después, los obligatorios comentarios de siempre: nada que ver con la capacidad de vuelo de Red Arrows, Frecce Tricolori o, sin ir más lejos, la Patrulla Águila. Los americanos son “otra cosa”. Pero, en cualquier caso, funcionan. Y, claro está, polarizan la atención.
320 aviones, 24 países representados
Más de 320 aeronaves de 24 países participaron en el más magno acontecimiento aeronáutico que se celebrará, este año, en Europa, en un programa de exhibiciones en vuelo de dos días de duración (14 y 15 de julio), a razón de 9 horas por jornada. Este año, el torrente de participantes obligó a la organización que dirige Tim Prince a ampliar una hora las exhibiciones diarias.
Unos 3.000 voluntarios, que consumieron más de 15.000 paquetes de comida, más de 10.000 conos repartidos por todas las áreas de la base, un público de unas 175.000 personas y más de 3.000 botellas de champaña y vino fueron las cifras más llamativas del festival de festivales europeo. La meteorología fue su principal punto negro, pues el tiempo se convirtió en algo más que la común conversación de quienes no tienen nada mejor que decir. Se pasaba de la lluvia y las nubes al sol más despejado, por momentos y sin avisar. Volar en estas condiciones es un ejercicio, no ya de buena, sino de la más excelente de las voluntades. Y hacerlo bien, como lo hizo la Patrulla Águila, es una muestra de que, de donde hay, siempre se puede terminar sacando.
En cualquier caso, Tim Prince, director del evento aeronáutico más famoso del mundo, volvió a ser la persona más envidiada por el resto de festivales aéreos, por haber conseguido que el RIAT trascienda las fronteras de la propia afición. A los directores y directoras de los festivales de nuestro país (ahora, en proceso de despegue, con la esperanza de llegar a convertirse en las citas aeronáuticas más importantes de la Europa del Mediterráneo) ya les gustaría poder decir que, entre el público asistente a sus eventos, se encontraban personajes como George Martin (productor de los Beatles), Nick Mason (el batería de Pink Floyd), Bruce Dickinson (líder de Iron Maiden) o la cantante Connie Fisher. Es decir, público que atrae público, a citas, en las que prima la diversión, frente al aburrido desenterramiento de “aquellas ancestrales momias en sus locos cacharros”. Ésta es la pauta que vale. Porque los festivales que no son del siglo XXI no son de nada.
Batalla de Inglaterra, 50º aniversario
Pero incluso si se trata de rememorar acontecimientos y fechas trascendentes de la historia, el último RIAT tuvo también su apartado dedicado al recuerdo, puesto que también se conmemoraba el 50º aniversario de la Batalla de Inglaterra. La lucha contra los nazis hizo gloriosa a la Royal Air Force, y los Red Arrows (su escuadra de honor) supieron engalanar el acontecimiento, con una pasada de gala, escoltando a tres Spitfire y un Hurricane provenientes del Battle of Britain Memorial Flight. Otros aviones históricos hicieron rasantes, a apenas un metro de altura del suelo, un espectáculo que sólo puede verse en lugares como las bases aéreas y que siempre se comenta.
Tim Prince también será diana de las envidias del resto de directores y directoras de festivales aéreos europeos, porque consiguió aportar al listado de máquinas volantes maravillas de difícil contemplación, como los espectaculares Sukhoi-30 indios, cuyos pilotos exhibieron también sus lucidos y espectaculares bigotazos y turbantes. Todo fue color, pese a un tiempo entre desapacible y mosqueante, que hizo del sol un astro caprichoso. Otras maravillas, como el nuevo Hawk británico (que apunto estuvo de presentarse en la estática de Aire'06, pero no se ha dejado ver hasta ahora), el Embraer R-99-A brasileño, el Canadian CT-142 y los NF-5 turcos surcaron el cielo de Fairford.
El Ejército del Aire que, el año pasado, se trajo una buena colección de aplausos del público del Tattoo, simplemente con el vuelo de un Eurofighter del Ala 11 escoltado por la Patrulla Águila, volvió a sorprender gratamente, con una exhibición con todos los honores de una de estas unidades. Nada de vuelos escoltados, sino fiesta aérea. Se llevaron el reconocimiento del público asistente, al igual que los dos harrier de la Armada, que por primera vez traían al RIAT el saludo de quienes, por estar mayormente en el agua, no acostumbran a participar en este tipo de eventos, en el extranjero.
Este año, no voló el B-52, por problemas técnicos. Tampoco importó demasiado: son espectaculares, incluso aparcados en la plataforma.

Nubes de humo rojo...
La Patrulla Águila llegó a la base de Fairford, el día 12 de julio, a las doce horas, según marcaba el reloj de Greenwich, un pueblo que les quedaba relativamente cerca y que rige los usos horarios de todo el mundo. A las seis de la tarde de ese día, cinco mecánicos, un electrónico y un jefe de línea (para dirigirlos a todos, como el Señor de los Anillos) se apuntaron, junto a los pilotos, a un ensayo y toma de referencias. Un trabajo arduo, éste de que tan pocos se encarguen de las necesidades de ocho pajaritos del pelo del C-101. Pero sin él, los pajaritos no vuelan. Y qué se le iba a hacer, si sólo cabían los que cabían, en los transportes que había, para atender los primeros ensayos.
Al final, pilotos y personal de tierra llegaron al hotel, a las once de la noche, justo para comprobar, al humo de las velas, cómo al resto de los compañeros le había salido escamas, de tanto baño en la piscina del hotel.
Tras el descanso del viernes, 13 de julio, todo el personal está dispuesto, a las ocho de la mañana del sábado 14, en la base de la RAF, con los depósitos repletos de gasoil, esperando a conseguir un permiso para volar. Y es que, cosas de la logística, la Patrulla Águila no había solicitado permiso de vuelo para ese día, ya que se había valorado la posibilidad de atender una pasada de gala, tres días antes, en Madrid, con lo que habrían acumulado demasiados días de vuelo seguidos. Pero lo de Madrid se canceló y, a última hora, la “agenda de baile” de la escuadra española estaba libre para el sábado. La solicitud de permiso para volar fue apenas un buen intento, pero no pasó de ahí, porque la que sí estaba completa era la “agenda de baile” del RIAT.
El domingo, 15 de julio, es el gran día de la Patrulla Águila. Tenían una posición de honor, clausurando el festival. Pero, por poco, no lo llegan a hacer. Mientras esperaban a entrar en pista, ya instantes antes de despegar, un duendecillo apretó el botón del Águila 4, provocando que dos nubes (blanca y roja) salieran despedidas desde la tobera del culopollo en cuestión y cegaran completamente a los aviones 6 y 7.
Y a treinta segundos del despegue, el jefe Castro ordena que los mecánicos se encarguen de limpiar los aviones. Lo hacen, sin escalera, trepando como pudieron hasta la altura de la cabina de los pajaritos, con los motores en marcha del resto de aviones en formación delante de ellos... Y lo consiguieron. Otro logro del equipo de ángeles de la guarda que acompaña a los aviones de San Javier. De no haberlo hecho, el espejo no habría sido lo que fue.
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A San Lorenzo le gustan los aviones
El II Festival Aéreo Internacional de Gijón reunió a más de 500.000 personas, en una línea de público de cinco kilómetros
24 aeronaves y dos grupos de paracaidistas participaron en el acontecimiento
Como en España vamos de sobraos y somos así de auténticos, ni el Ejército del Aire (EdA), ni el Ayuntamiento de Gijón, que organizaron el II Festival Aéreo Internacional, ni Cajastur que lo patrocinó quisieron hacer algo tan común y corriente como contar al personal. Y para no fallar, lanzaron la cifra de más de cien mil personas. No se equivocaron. Como tampoco se hubieran equivocado, de haber dicho que fueron más de veintidós. El caso es que sólo hay que mirar las fotografías de la gente puesta en pie, en la playa, con una separación de metro y medio entre unos y otros; cómo estaba de abarrotado el cerro de Santa Catalina o los alrededores de la iglesia de San Pedro; cómo estaba tomada la mitad del paseo del Parque de la Providencia, por el extremo opuesto: una línea de público del orden de los cinco kilómetros. Sólo hay que mirar esas fotos para asegurar que, si en 2006, hubo 600.000 personas, el 29 de julio pasado, fueron, como muy poco, 500.000 las que presenciaron el festival.
Si añadimos, además, que Gijón tiene unos 300.000 habitantes, aun suponiendo que no acudiesen todos, resulta que más de 200.000 personas vinieron de fuera. Si la organización del festival gijonés supiera que el evento aéreo más importante de Europa (RIAT, en el Reino Unido) reunió, este año, a menos de 180.000 personas, entonces, se hubieran machacado a codazos por ser el primero en contar al personal asistente. Como dice la canción, hay sirenas que no saben nadar: y eso le pasa a Gijón, que no sabe que tiene la importancia que tiene. Y sí, claro que sí, hubo más de 500.000 personas viendo, aplaudiendo y disfrutando de los aviones.
Y si hay que llamar a las cosas por su nombre y la presente es una crónica del nombre de las cosas, hay que dejar claro que, de las 24 aeronaves que sobrevolaron la playa de San Lorenzo (hubo quien vio a los aviones, desde al agua, una vez despejaron las nubes), siete acapararon el cien por ciento de conceptos como estremecimiento, emoción, coraje, impresión y susto. Y los siete vinieron desde San Javier. Y los siete anunciaron, dos días antes, hasta qué punto iban a llevar a la perfección su trabajo, con una sesión de entrenamiento que fue toda una declaración de intenciones.
La Patrulla Águila y la emoción
La Patrulla Águila sabe que la emoción de un cruce francés se encuentra a pocos metros de la superficie del agua y apurando al límite la distancia hasta la línea de seguridad: el eje paralelo a la playa que no debe sobrepasarse. La Patrulla Águila sabe que un espejo bien hecho (un avión en invertido, volando sobre otro boca arriba) es el que ronda el metro y medio de separación entre los dos aparatos y que, en ningún caso, supera los dos metros. La Patrulla Águila tiene muy claro que una caída libre del Solo (un “abracadabra”, en el que, tras ascender en vertical, el piloto pone el motor prácticamente a cero kilómetros por hora y deja caer al avión) es la que se alarga hasta el máximo posible. La Patrulla Águila tiene clarísimo que, para que el público entienda que un looping en invertido provoca dolor, alguien debe decírselo, de un modo creíble y de manera que lo entienda. La Patrulla Águila sabe que, para valorar la exactitud de un tonel protagonizado por un conjunto de siete aviones en formación, el público los tiene que tener cerca, todo lo cerca que sea posible. Eso y hacerlo bien es lo que sabe hacer la Patrulla Águila. Estremecimiento, emoción, coraje, impresión y susto. Y todo a la vez.
Pero no fueron los únicos. Por el aire, también volaron seres humanos, con la única protección de un traje membranoso de difícil descripción que les transformó en pájaros, como ocurrió con el grupo de paracaidistas Alas. El humo que escupían por sus pies fue la única ayuda de que dispuso la gente que estaba en tierra, para comprobar cómo, por semejantes alturas, cuatro personas cumplían el sueño de Leonardo: transformar al ser humano en ave.
Conviene darse humos
Un humo que se echó en falta en la cada día más asombrosa Patrulla ASPA, los cinco helicópteros de enseñanza modelo colibrí más famosos del mundo. En el último año, esta patrulla formada por profesores de la escuela de helicópteros del Ejército del Aire de Armilla (Granada) ha conseguido dar más ritmo, vistosidad y riesgo a su tabla acrobática. En algún ejercicio entra de lleno en el terreno de lo asombroso, como en la figura “dos contra uno”, en la que dos helicópteros “empujan” a un tercero (el Solo) que vuela marcha atrás y los tres vuelan pegados, a la misma altura y al límite mínimo de distancia que permite el diámetro de sus rotores.
Pero lo cierto es que los humos ayudarían a ver qué figuras realizan y cómo se dibujan. Hay que pensar que los espectáculos de este tipo están dirigidos a personas neófitas en la materia y el humo contribuye para dejar ver la enorme dificultad de las figuras y formaciones y la cuidada elaboración de los dibujos que hacen en el aire. Y además, los usan todas las patrullas acrobáticas. No hay justificación para que la ASPA no los tenga.
Sin embargo, quienes no necesitan humo de ninguna clase son los paracaidistas de la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire (PAPEA) que acapararon la simpatía del público asistente, con su exhibición. Un primer equipo de dos mujeres y dos hombres se lanzó, después de los Alas, protagonizando las escenas más divertidas del festival. Un segundo equipo de cinco saltadores efectuó figuras espectaculares, como la de situarse un paracaidista sobre la campana de otro y caer, en esas condiciones de tensión sobre las piernas y los brazos, hasta el último momento posible. O el denominado espejo, con dos paracaidistas agarrados por los pies que caen de lado (más que un espejo, forman un paréntesis con sus campanas), a una velocidad que causa escalofríos.
Aparte del incidente sin importancia protagonizado por el extremo plomado de la bandera española, con la que cayó el último paracaidista, que dio un susto sin más consecuencias a alguna persona del público, los saltadores fueron la nota más divertida de Gijón.
Carrusel de aviones
Una exhibición rápida y ágil demostradora de la eficacia del aparato, protagonizada por un eurofighter del EdA, elevó el asombro del público. Un Mirage 2000 de la fuerza aérea francesa demostró hasta qué extremo un aparato tan poderoso es capaz de divertir con figuras y movimientos que sólo se comprenden si se ven. Un equipo del SAR proveniente de Baleares demostró cómo un avión y un helicóptero trabajan juntos, muy juntos, para salvar la vida de alguien a punto de ahogarse.
Los portentosos ASAS portugueses dejaron al personal con la duda de cómo dos aviones pueden volar tan próximos entre sí, sin que las turbulencias de un avión afecten al vuelo del otro, que es un misterio insondable que sólo la magia puede explicar. Los Flying Bulls repitieron presencia en España (la semana anterior, habían estado en Vigo) y su líder Radka Machova demostró que lo de volar no es cosa ni de hombres ni de jovenzuelos. El siempre inolvidable Canadair CL-215 Apagafuegos del Grupo 43, cuya labor nunca será suficientemente aplaudida, propuso el vuelo simpático y posó con coquetería ante las cámaras del público. El “botijo”, que no falte.
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Vigo fue Aire'07
220.000 personas ovacionaron a una impresionante Patrulla Águila, en el IV Festival Aéreo de Vigo, desde las playas de Samil y O Morrazo
Desde Portugal, se desplazaron 100 autobuses, el equivalente a unas 6.000 personas
La Fuerza Aérea Portuguesa, el Ejército del Aire, la Armada Española, dos grupos de paracaidistas, aviones deportivos españoles y franceses volaron sobre Vigo
Por primera vez en la historia, dos aviones USAF participaron en un festival aéreo español
No se hace historia tomando la Bastilla, sino preparando el camino. No se hace historia llegando en carabela a un continente hasta ese momento desconocido, sino preparando los barcos, navegando sobre los mil problemas que traen las olas. Tras el IV Festival Aéreo de Vigo, la organización puede hablar, por fin, de un compromiso del ayuntamiento, para apoyarlo más. Vigo mira al cielo, después de que, el 22 de julio de 2007, 28 aviones y helicópteros del Ejército del Aire, la Armada, la Fuerza Aérea Portuguesa, los profesores de la Escuela Militar de Paracaidismo, los paracaidistas del Grupo Alas, una patrulla acrobática francesa, otra checa, otra española y dos pilotos deportivos acudieran a la cita de Vigo.
Y mira al cielo, tras la participación, por primera vez desde que EEUU existe, de dos aviones de la USAF (dos impresionantes Fairchild A-10 Thunderbolt, llegados desde Alemania) en un festival aéreo español. Y, claro está, miró al cielo, buscando la Patrulla Águila, la formación que acompañó a la ciudad de Vigo, desde el primer festival aéreo, el grupo de aviones más esperado y aplaudido del evento. ¡Como para no mirar al cielo!
Nunca la casualidad ni la suerte hicieron historia. Sólo el trabajo. Que se lo digan a las más de 220.000 personas que contemplaron el macrofestival, desde la playa de Samil y las de O Morrazo, al otro lado de la ría. Es curioso, pero el buen tiempo puede convertirse en un argumento en contra. El mal tiempo, por el contrario, confirma el interés. Porque, en 2006, hizo un sol radiante. Y siempre habrá quien diga que el público fue a tomar el sol y, claro, vieron aviones. Qué divertido. El pasado 22 de julio, no sólo no hizo un día de playa, sino que estuvo a punto de llover. Así que nadie de toda aquella masa de gente, de las que unas 6.000 personas provinieron de Portugal, a bordo de unos 100 autobuses, fue a tomar el sol. Nadie. Fueron sólo al festival. ¡Qué divertido...!
Protección Civil destacó a más de 40 personas en la playa de Samil y contó con el apoyo de un equipo de la protección civil portuguesa, desplazados hasta Vigo, para atender las necesidades de los miles de aficionados y aficionadas llegados al festival, desde el país vecino. Pero la seguridad, que contó también con el esfuerzo compartido de la Policía Local, la Policía Nacional y la Guardia Civil, no fue el único éxito de la organización.
Espectáculo audiovisual
Un festival aéreo sólo puede alcanzar el éxito, si se convierte en un espectáculo audiovisual, que se ve y se oye, en el que, además, es imprescindible que público y pilotos entren en contacto. Sin ese feed back, no se cierra el ciclo de la comunicación. Conseguirlo es parte del éxito. Y Vigo'07 contó con una organización de gala al respecto, encabezada por los locutores Antonio Hinojosa y Eduardo Gavilán. El equipo encargado de la animación del festival repartió gorras entre el público, gracias a las cuales todos los pilotos participantes pudieron comunicarse con los espectadores. Agitadas desde la arena, las gorras transmitieron la confirmación de que todo el mundo formaba parte de una gran fiesta: unos, desde el cielo; otros, sobre la tierra.
El público llegó a corear muchas de las figuras acrobáticas protagonizadas por las aeronaves desplazadas hasta Vigo, entre las que destacaron fabulosos pinchavuelos como la patrulla acrobática Flying Bulls, de origen checo y capitaneada por Radka Machova. A sus 58 años de edad, esta mujer, casada y con dos hijos, se permite el lujo de ser líder de una de las mejores patrullas acrobáticas del mundo, en una actividad, en la que ser mujer supone luchar, más que con el viento, con la errónea concepción de que éste es un deporte masculino, como si los aviones tuvieran sexo. Esta mujer es uno de esos ejemplos vivos de que el mundo en el que vivimos aún está por hacer.
Repitió la Patrulla Reva, con sus tres especialísimos aviones que parecen provenientes de otro planeta. No hay que olvidar que, en 2006, Reva fue la que otorgó el carácter internacional al festival de Vigo. Conocedores de que tan espectacular aeronave deja huella en el recuerdo, la tabla de 2007 fue más vertiginosa, aprovechando al máximo las posibilidades aerodinámicas de tan osado diseño. Con apenas 6 metros cuadrados de ala, este avión puede soportar hasta 12 “g”, tanto positivas como negativas. Samil vio lo nunca visto.
Yak-52 y el gran maestre Pepe Rubira
O, dicho con otras palabras, en Vigo, no quedó nada por ver. En muy pocas ocasiones, un avión entrenador como el Yak-52, que ha hecho historia en la enseñanza aérea, se ha encontrado con semejante recibimiento. Cuatro de estas aeronaves pudieron contemplarse en Vigo. Y una de ellas tuvo el privilegio de abrir el festival, la que gobernaba el piloto vigués Manuel Coco Rey, quien aprovechó también esa prerrogativa para dedicar a Pepe Rubira, el impulsor de los festivales aéreos españoles y primer gran maestre de la Festa al Cel, que se encontraba entre el público, un tonel lento de muy difícil ejecución. Una figura tan complicada de realizar como la rueda de toneles que regaló a la ciudad de Vigo.
Por su parte, los tres Yak de la ya clásica formación Milano-52 pusieron sobre el tapete la gran maestría y control sobre los mandos que les dan las más de 40.000 horas de vuelo que acumulan los tres pilotos que participaron en Vigo, liderados por Norberto Macías. La de Milano-52 fue una exhibición que reivindicó la elegancia, esa manera de hacer las cosas, demostrando categoría. Figuras como la rotura exterior, el ocho perezoso o el looping doble fueron de una calidad abrumadora. El mérito es aún mayor, si se considera que este grupo de pilotos entrena por separado. De hecho, en lo que llevamos de 2007, apenas han podido entrenar juntos tres veces.
Juan Velarde, miembro del equipo español de vuelo acrobático que quedó subcampeón del mundo, el año pasado, demostró cómo se puede volar más rápido que la vista. Su Sukhoi-26 hizo gala de su capacidad para girar 420º por segundo. O lo que es lo mismo, que, en un segundo, su avión da más de un giro completo sobre su eje longitudinal. Velarde llevó a Vigo 10 minutos de vértigo y de visto y no visto.
Nuevas tablas para el harrier y el EFA
Pero, para maravilla de coordinación, la aportación de la Armada Española, con dos impresionantes harrier llegados de la base de Rota, fue todo un ejemplo. Entraron en vuelo lento, tren abajo y luz de aterrizaje encendida y el público supo agradecer la deferencia de trato con la que iniciaron su trabajo. En lo que llevamos de temporada, no se ha visto a dos harrier de la Armada dar un espectáculo semejante. Este equipo de demostración ya ha incorporado una tabla con diseño propio, alto contenido estético y ganas de gustar, una marca de la casa que resalte las diferencias entre este avión y otros. Provoca escalofríos ver las pasadas a gran velocidad de uno de los dos aviones, mientras el otro permanece en vuelo estacionario sobre el agua. Toda una apuesta por el espectáculo, que es lo que la afición agradece.
Algo similar podría decirse del eurofighter del Ejército del Aire. A los mandos de José García Cancho, la nueva tabla del avión de combate del futuro resalta por su dinamismo y plasticidad. Sobre la ría de Vigo y con el patetismo que le imprimían los grises nubarrones del fondo, resultó más impresionante que los dos Fairchild A-10 Thunderbolt que desplazó la USAF, desde una base alemana. El Ala 11 del Ejército del Aire puede sentirse plenamente orgullosa del dominio que ha conseguido con este avión, que ya ha entrado en su plena mayoría de edad. Cabe suponer que Barcelona y Valencia serán testigos de las posibilidades de este avión, en septiembre y octubre próximos, como también lo fue Gijón, una semana después.
Era obligatorio que el Apagafuegos Canadair CL-215 acudiera al Festival Aéreo de Vigo. No sólo porque, en la última edición, recibió un galardón por su trabajo en los incendios que asolaron la orografía gallega, el año pasado. La verdad es que el público lo pide, lo quiere y lo anima, ya desde que, en el horizonte, se vislumbra su silueta recortándose en el cielo. Samil volvió a dejarse impresionar por las sueltas de masas de agua de hasta seis toneladas que realizó el panzón amarillo o el “botijo”, como se le conoce entre los servicios contraincendios.
Portugal, la simpatía
La Fuerza Aérea Portuguesa volvió a ser, como en Aire'06, el adalid de la simpatía. Dos F-16 llegados de Portugal sirvieron para calentar el ambiente, preparando la llegada de la patrulla Rotores, compuesta por tres helicópteros Alouette, de los que sus pilotos son capaces de sacar algo más que el máximo rendimiento. Cualquier persona aficionada a la aeronáutica es incapaz de imaginar que semejante mostrenco, con un rotor de 11 metros de diámetro, pueda bailar en el aire. Cuando ya son tres los que bailan, a escasos metros de la orilla de la playa, el aire se llena de electricidad. Y más aún, considerando que Rotores sólo utiliza un piloto en cada helicóptero, cuando lo normal es que vayan dos. Los tres helicópteros portugueses se cruzaron entre sí, a escasos metros de distancia, aún a menor distancia que la que mantuvieron durante la exhibición de Aire'06, gracias a una nueva tabla más rápida, más ágil y más cerrada.
Ex-aequo con la aviación portuguesa, los paracaidistas de la Escuela Militar de Paracaidismo (Alcantarilla, Murcia) fueron recibidos con cariño por un público que, por experiencias anteriores, ya contaba con que los paracas son básicamente la alegría de la huerta. Varios de ellos eran naturales de Vigo y fueron los que bordaron el espectáculo, acertando sobre la marca del suelo. El resto se dejó caer entre el público y tuvo la oportunidad de confraternizar con el respetable, ejercicio que no se hace difícil, cuando se cae del cielo. Recibieron la felicitación personal del Jefe del Estado Mayor del Aire, Francisco José García de la Vega, y la ovación más cercana de la afición.
El Equipo Alas, entre cuyos tres integrantes acumulan unos 30.000 saltos, compartió el mismo transporte CASA-212 que utilizaron los profesores de la escuela de paracaidismo de Alcantarilla, realizando un espectacular salto, especialmente intenso en el momento de la llegada. Cuando apenas les faltan cinco metros para llegar al suelo, van a tal velocidad, que parece que van a incrustarse en la arena. Y a apenas 50 centímetros de la misma, frenan, como si tal cosa, y se posan ligeramente sobre la tierra. Inexplicable.
Águila, nadie impresiona tanto
Fue la Patrulla Águila la que aportó el punto de emoción más alto. Su hora de entrada en la “caja” imaginaria de un kilómetro de lado que delimitaba el festival en el aire se produjo a las dos de la tarde. Era el momento más delicado, en cuanto a tiempo atmosférico, con las nubes en el mismísimo límite, en algunas zonas del firmamento. En otras, la situación era peor: las nubes estaban por debajo del límite.
El comandante Miguel Ángel Díez, líder de la Patrulla Águila, decidió efectuar una pasada de control, al objeto de estudiar qué tipo de tabla podían realizar. Las posibilidades son tres: baja, media y alta, según se encuentre el techo de nubes.
Puede que sea por mala suerte, pero, a lo largo de 2007, el equipo de la patrulla está volando en cuclillas. Y puede que sea porque esa situación les ha aburrido sobremanera, desde el Meeting National de l'Air, en Evreux (Francia), los siete de San Javier han decidido llevar el arrojo al máximo. Así lo hicieron en Vigo y, cuando todo el mundo apostaba por una tabla baja, optaron por una tabla alta, la más espectacular de las tres.
En buena hora, porque el público pudo disfrutar del mejor fin de fiesta posible. Ya se puede hablar de un equipo plenamente consolidado, con un “Par” que ha cogido el testigo de la anterior pareja 6-7. Esos cruces y ese espejo que realizaron en Vigo fueron más del cuarenta por ciento del éxito del festival.
Nadie hace semejante cosa en el aire. Nadie impresiona tanto. |
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La Patrulla Águila recibió el premio Aviador Piñeiro, de manos de la alcaldesa de Sanxenxo
Por ser los mejores embajadores de nuestra cultura aeronáutica
En el marco del IV Festival Aéreo de Vigo, la Patrulla Águila recibió la distinción “Aviador Piñeiro”, concedida por la organización del festival y con el patrocinio del ayuntamiento de Sanxenxo. El galardón está motivado por haberse convertido en “los mejores embajadores de nuestra cultura aeronáutica”, según destacó Pablo González, director del festival vigués. La alcaldesa de Sanxenxo, Catalina González, hizo entrega del premio al equipo completo de la Patrulla Águila, representado por sus pilotos titulares y cuatro miembros del personal de mantenimiento. El premio toma el nombre de José Piñeiro González, piloto gallego que, en los albores de la aeronáutica, se dedicó a la acrobacia aérea, con una pequeña aeronave de apenas 50 caballos de potencia. Se hizo famoso por su figura acrobática denominada el vuelo de la gaviota, consistente en tocar con un extremo del ala el mar y remontar de nuevo el vuelo.

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Patrulla Águila, mucha historia en pocas líneas. 1985 - 2007
Quinta entrega:
1997 - 1999, la consolidación
Durante 1997 se realizaron 13 exhibiciones, entre el 16 de marzo y el 5 de octubre, cuatro de ellas en el extranjero. El año 1998 fueron 18, siete fuera de España, fue el año en el que se voló hasta Tel Aviv para conmemorar el medio siglo de las fuerzas aéreas de Israel. Tampoco 1999 se quedó atrás, 16 exhibiciones, del 7 de mayo al 12 de octubre, conformaron su calendario, esta vez cruzaron la frontera un total de cuatro veces.
A esas alturas, la Patrulla Águila ya se había convertido en un invitada inexcusable en Fairford (Internacional Air Tattoo) y en las celebraciones anuales de la Aeronautica Militare en Italia.
El equipo completo de la Patrulla Águila estaba conformado ya por un número importante de profesionales que, de forma voluntaria, dedicaban parte de su tiempo de ocio a que los compromisos de la patrulla acrobática del Ejército del Aire se cumplieran con total éxito. Al trabajo más vistoso de los siete pilotos titulares se unía el de no menos de 30 miembros del equipo de mantenimiento, además de otras secciones como la de fotografía y vídeo y administración. Todos ellos coordinados con el jefe de la Patrulla Águila, responsable de la organización y buen funcionamiento de las distintas secciones del equipo. El trabajo conjunto de todos estos profesionales, que no tienen dedicación exclusiva a la Patrulla, pero cuya profesionalidad, experiencia e iniciativa son incuestionables, ha hecho posible que la Patrulla Águila no haya registrado, en toda su historia, incidente alguno.
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Pilotos temporada 1997 |
Pilotos temporada 1998 |
Pilotos temporada 1999 |
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Cuestionario Águila con…
José Félix Menéndez Romero
¿Cuándo y dónde conociste a la Patrulla Águila?
En mayo de 1992, en Torrejón de Ardoz.
¿Por qué te impactó aquel primer encuentro?
Por lo mismo que los sucesivos: ¡Son únicos!
¿Cuántas veces has visto a la Patrulla Águila, desde entonces?
Unas seis o siete veces más.
¿Cuál ha sido el lugar más lejano al que te has desplazado para ver a la Patrulla Águila?
Talavera la Real.
¿Qué espectáculo de la Patrulla Águila, que hayas visto, te ha gustado más?
Siempre el último: cuanto más los veo más me gustan.
¿Qué figura acrobática te causa mayor impresión?
El cruce a cuatro. No olvidar la toma en formación.
¿Crees que la Patrulla Águila tiene suficiente proyección internacional?
Sí, creo que la política de difusión es buena.
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La Patrulla Águila celebró el día de Santiago, en la Ribera
Crónica y fotos: Domingo Tormo
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En Santiago de la Ribera, a orillas del Mar Menor, evolucionan los "siete magníficos" pilotos, al mando de sus C-101, para celebrar la festividad de Santiago. Saben que vuelan seguros, bajo su protección, pero con colaboración indispensable de todo el equipo de apoyo que los arropa, para que nos puedan deleitar con sus acrobacias.
El numeroso público que abarrota las playas de la localidad murciana disfruta de un lugar preferente, para contemplar las magníficas evoluciones de la Patrulla Águila. Se emocionan con los cruces y roturas, mientras algunos agitan frenéticamente, sobre sus cabezas, algún gorro, pañuelo u objeto que tengan a mano, esperando que los pilotos puedan captar la emoción que les embarga.
La pasada con los colores de la bandera arranca aplausos y une a toda la gente en agradecimiento a la patrulla, por tan magnífica exhibición, y a toda la gente que la ha hecho posible, por su trabajo.
¡Felicidades a todos!
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Hemeroteca
DIARIO EL FARO ( 26 julio 2007 ). “Recado de Escribir”. Bueno, pues los pilotos, concentrados, profesionales, y entusiastas del Santiago al que sirven desde el Aire, se resuelven en rizos, escobas, pasadas a ras de tierra, picados, contrapicados, y pienso que el hijo del Zebedeo los contempla complacido desde el cielo. El día está de levante flojo, y haya nubes bajas, que a ratos dejan pasar el sol y a ratos no. Buen día de playa. Y de navegación placentera para gustosos de la mar, aunque sea la mar menor.
20MINUTOS.ES ( 25 julio 2007 ). La Patrulla Águila sorprende a los bañistas de Santiago de La Ribera. Miles de personas que se bañaban en la playa de Santiago de la Ribera se vieron sorprendidas por la aparición de la Patrulla Acrobática Águila de la Academia General del Aire, que realizó una exhibición, coincidiendo con las fiestas de Santiago de la Ribera . A las 13.00 horas comenzaban los siete aviones CASA C-101, de fabricación española, sus pasadas en distintas formaciones sobre el cielo de Santiago de la Ribera dibujando una vez más sus piruetas y maniobras imposibles , entre las que destaca el looping invertido que caracteriza a esta formación aérea, compuesta por pilotos profesores de la Academia General del Aire . La Patrulla Acrobática Águila cerraba su exhibición con una vistosa rotura de la formación en ascua, después de haber dibujado la bandera española sobre el cielo con humos de colores, que utilizaron por primera vez en su exhibición en la Exposición Universal de Sevilla . La alcaldesa de San Javier, Pepa García, recibió después a la Patrulla y su Jefe en tierra, el Comandante García Castro, al término de la exhibición . En la terraza del Real Club de Regatas de Santiago de la Ribera se intercambió con el Jefe de la Patrulla un trofeo en forma de timón y una fotografía aérea de la Academia General .
FARO DE VIGO ( 23 julio 2007 ). Un espectáculo por todo lo alto. Más de 200.000 personas, según Protección Civil, vieron ayer en Vigo el Festival Aéreo Internacional. El cielo de Vigo se convirtió ayer en un enorme escenario que acogió la celebración del Festival Aéreo Internacional. La playa de Samil se convirtió en el punto de encuentro principal y se llenó con miles de personas que no se quisieron perder un espectáculo, en el que participaron más de treinta aeronaves y dos formaciones de paracaidistas. Según los datos aportados por Protección Civil a la organización, unas 200.000 personas vieron el certamen, desde diferentes puntos de la ciudad olívica, cifra a la que habría que sumar los espectadores de O Morrazo. (...) Llegó la sorpresa de la jornada: la presencia de dos A-10 norteamericanos. (...) Este avión de combate está especializado en el ataque a tanques blindados en tierra. A la exhibición paracaidista, le siguió el Eurofighter, un caza con el capitán José García Cancho a los mandos y con base en Morón. Sus pasadas a toda velocidad y el rugido del motor dieron paso a los siete aviones de la Patrulla Águila, que, con sus espectaculares maniobras y figuras en solo, pareja, rombo y grupo completo, pusieron el broche de oro a una intensa exhibición que acabó a las dos y media de la tarde. Sus formaciones en póquer, en trébol, en cuña o en delta y con unos espectaculares cruces arrancaron los gritos y aplausos de un público entregado que ya espera el próximo año, para disfrutar del evento. Ana Rubinos.
DIARIO EL FARO ( 10 julio 2007 ). Recibe su despacho de teniente la primera piloto de caza del Ejército. Rosa García-Malea finaliza sus estudios en la Academia General del Aire . “Esto era algo previsible, tanto el Ejército como mis compañeros sabían que en algún momento tenía que haber una mujer piloto de caza y ataque, no me siento especial, soy consciente de que es un hito ‘histórico', pero no por el hecho de ser mujer, sino por ser el primer caso, como el primer hombre que pisó la Luna”. Con gran humildad y quitando importancia al interés que ha despertado entre los medios de comunicación nacionales, la alférez Rosa María García-Malea López, de 26 años de edad, natural de Almería y sin ningún antecedente militar o aeronáutico en su familia, manifestó que su deseo de ser piloto le viene desde la infancia “pero no porque haya visto alguna película o leído algún libro que me haya despertado la vocación” y no esconde su deseo de formar parte algún día de la Patrulla Águila “porque me gusta mucho, disfruto del vuelo en formación y espero venir dentro de un tiempo y volar con ellos”.
INFORMACIÓN.ES ( 5 julio 2007 ). Señores del mar. Los grandes veleros que participan en la Tall Ship´s Races se encuentran en el puerto de Alicante, de donde soltarán amarras el próximo sábado . La primera autoridad local destacó el evento como «un gran acontecimiento en el mundo de la vela y de los grandes veleros y de la confraternización de las tripulaciones de estos barcos que se van a conocer y relacionar en Alicante y luego en Barcelona, Toulón y Génova». Además, señaló que este encuentro náutico «va a ser motivo de mucho disfrute para los alicantinos y gente de fuera, que ya está pasando sus vacaciones en la provincia». Tras el acto de presentación de la regata, la Patrulla Águila, - grupo de vuelo acrobático del Ejército del Aire Español - , realizó una exhibición aérea en el Puerto de Alicante .
TERRA.ES ( 4 julio 2007 ). La primera piloto de combate española estará al mando de un caza F18 de la Base Aérea de Zaragoza. Así lo confirmó en rueda de prensa en la Base Aérea de San Javier (Murcia) el jefe de Estudios de la Academia General del Aire (AGA), el teniente coronel Pedro Delgado, ante el asombro de la propia protagonista que hasta ese momento desconocía si le habían concedido el destino que había solicitado y para el que sólo se convocaron dos plazas. La alférez García Malea recibirá junto a sus 40 compañeros de la LVIII Promoción el despacho de teniente de manos del Rey don Juan Carlos y será confirmada posteriormente en su nuevo destino, para incorporarse al Ala 15 de la Fuerza Aérea a finales de julio. Sobre su futuro, la piloto afirmó que lo que desea es cumplir su misión al mando de un caza y que también le gustaría, llegada la ocasión, incorporarse a la Patrulla Águila, la unidad acrobática que vuela en reactores C101 Aviojet, los mismos con los que se ha entrenado en la Academia de San Javier.
GRANADA HOY ( 2 julio 2007 ). Los acróbatas del cielo entusiasman. Alrededor de 30.000 personas asistieron ayer en la Base Aérea de Armilla a la jornada de puertas abiertas del Mundial de Vuelo Acrobático para presenciar el ‘Programa 4 Minutos' llevado a cabo por todos los participantes y diferentes exhibiciones de Patrullas y Unidades del Ejército del Aire. Pese al fuerte sol reinante y las férreas medidas de seguridad para acceder a la base, la jornada más importante del Mundial de Vuelo Acrobático, que concluirá mañana, contó con el respaldo del público, ya que hasta 30.000 personas, cifra aportada a Efe por fuentes la instalación militar, asistieron al espectáculo en directo. Cerraron la jornada de puertas abiertas las vistosas y arriesgadas exhibiciones de la Patrulla Aspa de helicópteros, de la Patrulla Águila de aviones y de la Patrulla Paracaidista.
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Edita: www.patrullaaguila.com
Redacción: C&P Comunicación y Prospección
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