Briefing

     
Número 18. Septiembre 2007
 

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Vista aérea de Barcelona

50 aeronaves y 400.000 personas, previsiones de la Festa al Cel. La primera aparición en un festival aéreo español del nuevo helicóptero Tigre de las Famet y el gigante A-380 constituirán las principales novedades de la Festa al Cel, el 30 de los corrientes . La próxima cita con la Patrulla Águila incluye también a participantes tan interesantes como la Patrouille de France, la formación Breitling, la Patrulla Aspa, un Mirage-2000, un eurofighter español, dos harrier de la Armada, dos F-18, un Hércules, un Air Tractor, un Apagafuegos, helicópteros privados, Cástor Fantoba, ultraligeros, aviones históricos, la Papea y el grupo Alas. ( Más… )

Foto: Patrulla Águila

Águila: pasar el ecuador, consolidar el equipo . Tras haber superado uno de los meses de julio más importantes de su historia, la Patrulla Águila puede sentirse satisfecha de haber conseguido consolidar un equipo de pilotos nuevo que nació directamente enfrentado al reto de mantener un nivel muy alto. El esfuerzo y el arrojo han sido claves para este éxito y seguirán siendo necesarios para el resto de la temporada. ( Más… )

Foto: Patrulla Águila

Las “otras” exhibiciones. Las bodas de oro y plata de las diferentes promociones de la Academia General del Aire o actos como el 50º Aniversario del Centro Deportivo Fernández de Tudela, el Día de las Fuerzas Armadas, o el relevo de la guardia real significan una aparición de breves segundos para la Patrulla Águila. Y sin embargo, implican el mismo trabajo previo y posterior que una exhibición completa: logística, mantenimiento y personal tienen que estar a punto también para estas “otras” exhibiciones. ( Más … )

A la página de la RFAE

Armilla amparó el deporte aéreo. La Patrulla Águila participó, el pasado uno de julio, en el festival que clausuró, en la base de Armilla (Granada), el XXIV Campeonato Mundial de Acrobacia. Las patrullas ASPA y PAPEA, además de material F-18 y eurofighter, intervinieron también en un evento, cuyo significado va mucho más allá de las exhibiciones, porque pone de manifiesto la excelente relación entre el Ejército del Aire y el deporte aéreo. El español Ramón Alonso se hizo con el campeonato y la selección española quedó la segunda por equipos. ( Más … )

Cabecera de pista

El Tigre de las Famet se estrena en un festival español, en la Festa al Cel

La Patrulla Águila comparte cartel, el próximo día 30, con otras 43 aeronaves

La organización espera un mínimo de 400.000 personas, en las playas de la ciudad

 

2 Tigres en el desfile de las FAS 2007, León. Foto: MirloLa segunda aparición en público de uno de los nuevos helicópteros Eurocopter Tigre de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (Famet) tendrá lugar, el próximo día 30, en Barcelona, con motivo de la Festa al Cel, la aeronáutica culminación de los actos de la festividad de la Mercè. La primera tuvo lugar, en León, el pasado 3 de junio, durante la parada aérea del Día de las Fuerzas Armadas. Cuando apenas queda un mes para la Festa al Cel, ya puede confirmarse un listado de unas 50 aeronaves, de las que un mínimo de 10 serán helicópteros. Para la Patrulla Águila, la Festa al Cel 2007 significará, tras el Tattoo británico y el histórico festival de Vigo (en el que voló, por primera vez en España, la USAF), uno de esos encuentros, en los que se siente observada por buena parte de la atención internacional.

Según portavoces de la organización, la experiencia de años anteriores puede garantizar un mínimo de 400.000 personas. El año pasado, la cifra de público se situó en torno a las 350.000. Es fácil, sin embargo, que esta previsión sea realista sólo por el mínimo y se sobrepase, con mucho, la cifra de 400.000 personas, habida cuenta del seguimiento que están demostrando, en 2007, los festivales aéreos en España. Hasta el momento, los de Vigo y Gijón han recogido importantes cosechas de público, con más de 220.000 para el festival gallego y bastantes más de 500.000 estimados para el gijonés.

El recientemente creado Consejo Español de Festivales Aéreos está utilizando muy bien la herencia de Aire'06, el festival murciano que hizo aflorar la extraordinaria afición española por la aviación, algo que parecía dormir en un lóbulo perdido de nuestro cerebro y que respondió inmediatamente, en cuanto alguien llamó a su puerta. La cita de Barcelona tiene una ventaja y es que se trata de una ciudad internacionalmente conocida y reconocida. Una buena cifra de público iba a ayudar a romper mitos europeos, a poner a cada afición en su sitio y a que los patrocinadores y quienes deciden dónde enviarán sus aviones sepan dónde está el negocio.

Festival es igual a riqueza

Foto: Efrén MundinaToda la gente que se está movilizando, este año, en España, tras los aviones, gasta dinero allí donde llega. Despreciar este potencial de crecimiento económico es maltratar el futuro. Nuestro país puede encabezar este tipo de acontecimientos en Europa, en poco tiempo. Eso sí, siempre que cuente con el apoyo necesario.

La Patrouille de France y la formación Breitling (única de carácter civil que vuela con material a reacción, operando siete albatros), tienen confirmada su presencia. Tampoco fallará a la cita catalana la Patrulla Aspa del Ejército del Aire (cinco helicópteros EC-120 Colibrí). Un Mirage 2000 francés (quizá, el mismo que hizo las delicias del público en Gijón, el pasado julio) sobrevolará, ese día, las playas de Barcelona. Un eurofighter español está incluido en la lista. Lo mismo puede decirse de dos harrier de la Armada, a los que parece que les supieron a poco los aplausos de Vigo.

Foto: Luis ÁlvarezUn grupo formado por dos F-18 y un Hércules del Ejército del Aire simularán una maniobra de repostaje en vuelo, en la que parece ser la primera aparición, este año, de los hornet españoles, en los festivales que apoya el Consejo Español de Festivales Aéreos. Conviene aprovechar para disfrutar del F-18, porque el EdA está concentrando la temporada 2007 en la promoción del typhoon y ya no se ve tanto a la estrella volante del año pasado.

Del A-380 a los ultraligeros

El gigantesco Airbus A-380 ha prometido también proyectar su sombra sobre la capital catalana. Si finalmente hace acto de presencia, será la primera vez que el gigante vuele en un festival aéreo español. Un Air Tractor Fireboss de la Generalitat permitirá al público asistente aplaudir una labor nunca suficientemente agradecida, como es la de combatir esa anual plaga de fuego que asola nuestros bosques. Ese aplauso también se prolongará a un Apagafuegos Canadair CL-215 del EdA. Las compañías de helicópteros catalanas TAF y CAT mostrarán parte de su parque aeronáutico. El campeón acrobático español Cástor Fantoba demostrará hasta qué extremos se puede llevar un avión (Sukhoi-26).

Diversos ultraligeros de la Federación Aérea Catalana harán gala de su encomiable labor por la promoción de la aeronáutica al alcance de todos los bolsillos y aviones históricos de la Fundacio Parc Aeronàutic de Catalunya, entre los que destaca un Super Saeta, recordarán que las portentosas aeronaves de hoy en día tienen un pasado con antecedentes que no deben olvidarse.

Foto: MirloLa Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire (PAPEA) y el grupo paracaidístico Alas tampoco se perderán la cita de la Festa al Cel. Y como en esto de los festivales aéreos la lista definitiva sólo se conoce realmente después de que el acto ha terminado, aún no se sabe nada definitivo sobre la participación del grupo ruso Demo-30, constituido por los poderosos Sukhoi-30, probablemente los aviones de combate más potentes y de mayor capacidad del mundo. Caso de que vinieran, España (pero, muy en concreto, la organización de la Festa al Cel) podría apuntarse un nuevo logro histórico, a añadir al aportado por el festival de Vigo con dos A-10 de EEUU. Un hito que, sin duda, ayudará a proyectar más allá de nuestras fronteras las bondades de nuestro país como excelente emplazamiento para festivales aéreos.

 

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Consolidación

La Patrulla Águila cruza el ecuador de su temporada 2007

Si algo está confirmando la temporada 2007 es la portentosa capacidad que demuestran las formaciones águila para construirse a sí mismas, en los periodos más breves y en los momentos más comprometidos. La maduración demostrada, durante el pasado mes de julio, en un recorrido que parte de Evreux (Francia) y llega a Gijón, es similar a la primera mitad de un rizo en invertido. Conviene estar bien sujeto a los correajes y tener el avión muy a punto, porque las “g” negativas no sólo le afectan al piloto. Sufren las alas y los estabilizadores. Todo tiembla. También los huesos.

Gijón 2007. Foto: MirloPero, desde la primera exhibición de julio, el nuevo equipo de pilotos es ya un equipo consolidado y con capacidad de proyectarse a sí mismo. Una cosa sí parece segura: la Patrulla Águila mantendrá un nivel puntero en la acrobacia aérea europea. Es feo hacer listados, pero es objetivamente inmediato afirmar que, después de los Red Arrows y los Frecce Tricolori, no hay formación acrobática militar equiparable a la Patrulla Águila, capaz de provocar tanta emoción entre el público que acude a los festivales aéreos y capaz de colocar delante de sus narices un claro ejemplo de lo que significan las palabras “riesgo controlado”.

Es más, el trabajo de los siete de San Javier no ha podido verse más y mejor revalidado, con la presencia, este año, en Europa, de los Thunderbirds estadounidenses. Con ser mucha la capacidad de los norteamericanos para crear “espectáculo” en el aire (y “mucha” quiere decir mucha), parece haber quedado claro que conceptos como plasticidad y estilo siguen siendo privativos del Viejo Continente.

Y el que venga atrás... 

Vigo 2007. Foto: MirloHacerlo bien en Europa, en materia de acrobacia aérea, es hacerlo bien en el mundo. Revalidar la categoría de la Patrulla Águila, manteniéndose en ese nivel, significa que el resto va a la cola. Hacerlo en tan pocos meses, para un equipo de pilotos casi totalmente renovado, es un aval para todos los instructores de la Academia General del Aire, porque ellos, que también lo son, les representan. Hacerlo, también, con un presupuesto nunca del todo suficiente, es la “prueba del nueve” de los niveles de profesionalidad de quienes “mantienen” en el aire un entrenador básico avanzado, como el C-101, que, por su edad, ya es un clásico de la aviación.

De este rizo en invertido queda, ahora, el descenso. No es más fácil de hacer, porque controlar la caída, en esas condiciones, es una labor de la que sólo son capaces quienes son muy profesionales. Habrá que mantener la consolidación de la formación, mientras el cuerpo quiere romper los correajes y estrellarse contra la cúpula. Y mientras tiemblan todos los remaches del avión. La cosa es más difícil, puesto que no valen tres cuartos de looping: hay que cerrar el círculo. Y como decían en 2006, “créanme que eso duele”.

 

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A menor tiempo, igual trabajo

Las breves pasadas en actos protocolarios exigen el mismo trabajo que una exhibición completa

 

Madrid, 12 octubre 2006. Foto: J.MonsalveGeneralmente, no se les tiene muy en cuenta o se les considera un acontecimiento de orden menor. Pero cumplen con una de las funciones más importantes que tiene asignadas la Patrulla Águila, dentro de la misión que tiene encomendada. Dar una pasada en un acto protocolario o limitarse a extender los colores de la bandera en un determinado homenaje queda en un injusto segundo plano, cuando se analiza la actividad de una formación como la Patrulla Águila. Pero lo cierto es que, en la tradición europea, la presencia de patrullas de gala resulta inexcusable, en determinados actos. Y lo que menos se conoce es que exigen un trabajo y un esfuerzo similar al de una exhibición. Con aviones de por medio, los actos pueden ser breves, pero siempre deben estar a la altura.

Y, sin embargo, el esfuerzo desplegado es el mismo, especialmente para el personal que atiende el mantenimiento de los aviones. Una “simple” pasada protocolaria exige, primero, un trabajo logístico indispensable, que implica la coordinación de la navegación aérea de una determinada zona, para que la intervención de la Patrulla Águila sea compatible con el tráfico aéreo normal. Asimismo, la formación debe acudir, en fechas previas al acto en cuestión, para tomar referencias. No es algo que se haga “porque sí” o para dejarse ver, sino que la normativa y protocolos que afectan a la patrulla (como a otras formaciones de sus características) les exige ese trabajo precedente. Da igual que se trate de una exhibición completa de veinticinco minutos de duración o de una fugaz pasada soltando humos blancos o de color. El trabajo preparatorio y logístico es inevitable.

De manera que este tipo de intervenciones implica el desplazamiento de personal de mantenimiento, que deberán realizar las revisiones que exige el protocolo del C-101. Revisión anterior al vuelo, revisión previa del piloto y revisión posterior al vuelo. Y cada una lleva su tiempo. El cuidado que exigen los aviones implica un trabajo muy similar, tanto para diez segundos de pasada como para media hora de vuelo. El mismo ajetreo, idénticos controles, similares medios de desplazamiento para el personal de apoyo.

Transporte, repuestos, equipo

Homenaje Yak-42, junio 2006. Foto: Patrulla ÁguilaUna “escueta” pasada de la Patrulla Águila exige el desplazamiento previo de ocho C-101. Siempre viaja uno de más, por lo que pudiera ocurrir. Asimismo, un transporte tipo C-235 acompaña a dicha formación, con la dotación material y personal necesaria: Repuestos, personal de apoyo, el jefe García Castro y un imprescindible equipo de mantenimiento, porque los aviones deben estar en todo momento atendidos y, claro está, no vuelan sin el previo trabajo en tierra. Ni tampoco su vuelo se completa, sin la correspondiente revisión posterior.

Repasar el calendario de los Red Arrows o los Frecce Tricolori (especialmente, éstos últimos) implica toparse con citas por las que no se les valora, ni como formaciones acrobáticas ni demostrativas. Sin embargo, su ausencia marcaría una notoria diferencia y haría patente una ausencia que ni se busca, ni tampoco conviene. Y sin embargo, tanto los pilotos como el personal de mantenimiento y administración de esas formaciones le dedican un esfuerzo, un tiempo y un trabajo comparable al de su participación en el RIAT.

En el caso de la Patrulla Águila, el mantenimiento de esta presencia en actos protocolarios incluye, especialmente, las anuales celebraciones de las bodas de plata y oro de las diferentes promociones que han pasado por la Academia General del Aire. En 2007, habrá intervenido en el centenario del Betis Club de Fútbol, la celebración del 50º Aniversario del Centro Deportivo Fernández de Tudela, el Día de las Fuerzas Armadas y la imposición de una medalla a la Armada Española (en Benidorm). En la temporada 2006, destacó, entre otras, su presencia en el relevo de gala de la Guardia Real, sobrevolando el Palacio de Oriente, en Madrid.

Cuando el público no es todo el mundo

 

Es inevitable analizar la misión de la patrulla de demostración de una fuerza aérea, a partir de sus manifestaciones más patentes, que son las exhibiciones. Porque se dirigen al gran público y están hechas a la medida de las necesidades y criterios de las grandes masas. Pero muchas de “las otras exhibiciones” se realizan a puerta cerrada, con un carácter exclusivamente protocolario. Y en estos casos, como, por ejemplo, la celebración de las bodas de plata de las distintas promociones que han pasado por la Academia General del Aire, el gran público tiene restringido el acceso, siendo los medios de comunicación quienes, a veces, actúan de intermediarios.

Pero es probable que abrir las puertas de un acto de esas características implicase una descarga de contenido del propio acontecimiento. Esa circunstancia es patente, en los casos en los que se recuerdan acontecimientos luctuosos, pero también puede extenderse a actos de carácter básicamente privado, como las bodas de plata y oro de las diversas promociones. Por el contrario, en ocasiones como los relevos de gala de la Guardia Real, que se celebran en el Palacio Real, cuando se ha solicitado la presencia de la Patrulla, el efecto conseguido multiplica con creces el inicialmente buscado.

 

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Armilla prestó su cielo

La Patrulla Águila participó en las exhibiciones de clausura del Campeonato Mundial de Acrobacia que ganó Ramón Alonso en julio

Foto: Efrén MundinaQue la actividad de la Patrulla Águila está íntimamente unida a la promoción del deporte es algo más que un elemento común en buena parte de su trayectoria. Tras veintidós años de presencia en la aeronáutica internacional, hay pocas citas a las que acuda la formación que no incluyan intervenciones deportivas de cualquier signo. Tanto más, si tienen que ver con las competiciones aéreas. Este año, desde la lejana cita de Murska Sobota (Eslovenia), en la que ya participaron siete pilotos deportivos, la escuadra de San Javier ha coincidido con aviones de alta competición en prácticamente todas sus exhibiciones.

Pero en pocas ocasiones, una instalación militar y diversas formaciones del Ejército del Aire se convierten en el común denominador de un acontecimiento deportivo. Así, entre el final de junio y el principio de julio pasado, la base de helicópteros de Armilla, en Granada, enmarcó el XXIV Campeonato Mundial de Acrobacia, en el que el español Ramón Alonso se graduó como campeón mundial y la selección española, subcampeona por equipos. Alonso hizo gala de una asombrosa capacidad, puesto que no se lo puso nada fácil el resto de los participantes, muy especialmente el francés Renaud Ecalle y el ruso Mikhail Mamistov, quienes no en vano ocuparon los puestos segundo y tercero.

Foto oficial campeonatoLa aviación deportiva, la española y la internacional, ha sabido recoger del Ejército del Aire (EdA) el reconocimiento que otras administraciones le han negado. No sólo por ceder las instalaciones de la base de Armilla (la escuela de pilotos de helicóptero del EdA), sino por vestir la ocasión con una gala aérea, en la que participaron, además de la Patrulla Águila, las patrullas ASPA y PAPEA y aviones F-18 y eurofighter. Las 30.000 personas que acudieron al acto (se dice pronto) fueron testigos de unas cuantas horas de “jondo” aeronáutico, en el que los aviones volaron “por todos los palos” del arte de las alas, haciendo “siguiriyas”, bulerías, fandangos y hasta el cante de las minas, pues de Murcia, al fin y al cabo, llegaron la Patrulla Águila y la PAPEA.

Si la colaboración continúa, animada quizá por las palmas que no estaría mal que hiciera el Consejo Español de Festivales Aéreos, la afición no perdería la posibilidad de disfrutar de la destreza, pero viendo a los aviones cómo se despegan del suelo y cómo vuelven a tocarlo después. La pista es la salsa donde se cuece el guiso que asciende hasta las nubes.

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Pero no revueltos

Patrulla Águila, mucha historia en pocas líneas. 1985 - 2007 

Sexta entrega:

2000 - 2002 , Plus Ultra

En 2000, los Frecce Tricolori cumplieron sus 40 años. Lo celebraron el 10 de septiembre en Rivolto. Allí estaba, con ellos, la formación acrobática militar más joven del viejo continente, la misma que, en tan solo 15 años, se había colocado a la altura de las más grandes: la Patrulla Águila. Eran ya, la patrulla imprescindible.

Cartel anunciador de la películaEn el inicio del milenio las temporadas de exhibiciones de la patrulla acrobática del Ejército del Aire español, se prolongaban desde abril o mayo hasta octubre, y nunca estaban por debajo de las 18. Una excepción fue el año 2001, con 24 compromisos que comenzaron el primer mes del año. Fue, además, el año en el que se rodó la película "Alas Rotas" con la colaboración del Ejército del Aire que cedió como excepcional plató cinematográfico los hangares y otras localizaciones de la Academia General del Aire y, lo más importante, aportó la brillantez y espectacularidad del trabajo de la Patrulla Águila en las escenas de vuelo, sin duda, lo mejor de la película. Algunos miembros de la patrulla aparecen como figurantes en ella. Resulta curioso ver a varios de los pilotos titulares españoles pasearse por la pantalla haciéndose pasar por Frecce Tricolori. El llamado séptimo arte tiene estas cosas.

Foto: Peter SteehouwerA pesar del trajín de ese 2001, donde también hubo tiempo para escoltar al B-727 de Iberia en su último vuelo, la formación águila rizó el rizo del aprovechamiento ensayando una nueva figura que, en la temporada siguiente, se incluiría en la tabla oficial y allí ha permanecido desde entonces: la Plus Ultra. Concebida y ejecutada como homenaje a los aviadores, la figura es básicamente los siete aviones volando en formación "águila" con los dos puntos exteriores o superpuntos en invertido.

Pilotos temporada 2000
Pilotos temporada 2001
Pilotos temporada 2002

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Supermirlos
 

Cuestionario Águila con…

Bravo 101

 

¿Cuándo y dónde conociste a la Patrulla Águila?

A los tres años, cuando destinaron a mi padre y me montaron en la cabina de un C 101.

¿Por qué te impactó aquel primer encuentro?

Porque descubrí que quería ser piloto desde ese mismo momento y ya han pasado once años.

¿Cuántas veces has visto a la Patrulla Águila, desde entonces?

Todos los años que me han llevado hasta que ya decidí ir todas las veces que volaran en San Javier.

¿Cuál ha sido el lugar más lejano al que te has desplazado para ver a la Patrulla Águila?

Torrejón de Ardoz.

¿Qué espectáculo de la Patrulla Águila, que hayas visto, te ha gustado más?

Aire 06.

¿Qué figura acrobática te causa mayor impresión?

Tonel en formación "póker".

¿Crees que la Patrulla Águila tiene suficiente proyección internacional?

Mucha, y casi nada en territorio nacional.

 

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Zumbando

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Vista de águila

La Patrulla Águila celebró el día de Santiago, en la Ribera (II)

Fotos: Joaquín Suárez-Puerta Sirgado

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En espejo

 

Hemeroteca 

LNE.ES (30 julio 2007). “Una paracaidista llegó a la arena con una gran bandera de Gijón al viento”. El plato fuerte de la demostración aeronáutica llegó a las dos menos cinco de la tarde, cuando los siete reactores de la patrulla «Águila», pilotados por instructores de la Academia General del Aire con base en San Javier (Murcia), aparecieron de improviso desde el Sur sobre la concha de San Lorenzo. La llegada de la patrulla «Águila», cuya fundación se remonta al año 1985, coincidió con un moderado viento del Nordeste, que dejó azul el cielo, libre de nubes. Los pilotos de la patrulla «Águila» evolucionaron durante 25 minutos, realizando maniobras de gran precisión. Se despidieron, como es costumbre, dibujando en el cielo la bandera de España con cuatro «chorros» de humo rojo y tres amarillos .

EL CORREO DIGITAL (03 septiembre 2007). “Ganarse el cielo”. Los integrantes de la Patrulla Acrobática Aspa del Ejército Español del Aire, con base en Armilla (Granada). Una de las pocas unidades en el mundo dedicadas al vuelo acrobático y la única en Europa con autorización para rubricar delicias en el aire con el zumbido del motor y el matraqueo del rotor de cinco aeronaves. La tabla coreográfica está hecha sobre la base de los ejercicios acrobáticos que lleva a cabo la Patrulla Águila del Ejército del Aire, compuesta por cinco cazas C-101. Cuando emprenden vuelo fuera de la base de Armilla, donde se mueven como en casa, la preparación de la exhibición es exhaustiva. Hay que saber la situación exacta del aeródromo que se va a visitar, disponer de fotografías aéreas de la zona en distintas orientaciones, conocer con exactitud la forma y las dimensiones de la plataforma donde van a aparcar los aparatos, así como del área de exhibición y la tribuna, y estudiar los posibles peligros para otras aeronaves. Además, se graban en vídeo todos los ensayos y exhibiciones para, en un visionado posterior, poder apreciar mejor las maniobras y llevar a cabo los necesarios ajustes. Es una «operación de alta precisión»; nada queda a merced del azar.

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Edita: www.patrullaaguila.com
Redacción:
C&P Comunicación y Prospección

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