La Festa al Cel repitió la audiencia de 2007. Un total de 350.000 personas acudieron a la Festa al Cel catalana, en su 17ª edición. Más de 30 aviones españoles, portugueses y británicos participaron en la reunión aeronáutica más antigua de España. ( Más� )
I Festival Aéreo de Cádiz. Un total de 25 aeronaves participaron en la primera edición del festival gaditano. Más de 230.000 personas se reunieron en la playa de la Victoria, para ver (que no oír) un espectáculo de casi tres horas de duración. La Patrulla Águila hizo una de sus mejores exhibiciones, aportando categoría internacional al evento. ( Más� )
Día de la OTAN en Ostrava. El encuentro anual que se celebra en esta base aérea de la República Checa reunió a más de 30 aeronaves de un total de siete países. La Patrulla Águila y el Solo holandés fueron las únicas notas de color y de acrobacia aérea puramente estética, en un encuentro con tintes de batalla campal. ( Más � )
Fiestas de Elda y Festival de Aeromodelismo. Intentando superar la tiranía de las coordenadas espacio-tiempo y medrando en el propósito de la ubicuidad, la Patrulla Águila participó, el pasado 7 de septiembre, en las fiestas mayores del municipio alicantino de Elda e, inmediatamente después, en el II Festival de Aeromodelismo de Alcantarilla (Murcia). En el mismo vuelo y con el mismo depósito de combustible, lo que obligó a la formación acrobática a reducir la duración de ambas exhibiciones.( Más � )
Exhibición en Villatobas (Toledo). Pese al viento reinante, un sol radiante hizo que la celebración del 50º aniversario de la creación del Escuadrón de Vigilancia Aérea número 2, con sede en la localidad toledana de Villatobas, fuese una genuina fiesta para la Patrulla Águila. No obstante, prudencia obliga, rechazaron la realización de una tabla completa, a consecuencia de las condiciones climatológicas. Pero quienes más lo notaron fueron los paracaidistas de la PAPEA que también participaron en el evento, aunque su tabla de exhibición se vio seriamente afectada por las impertinencias del dios Eolo. Un F-18 participó asimismo en la exhibición.
Unas 350.000 personas se reunieron, en las playas de Barcelona, durante el Festival Aeri de la Festa al Cel
La Patrulla Águila habló con voz propia, en una de sus mejores demostraciones de habilidad de este año
Cuando parecía que la pasión había muerto y que �lo nuestro se apagaba�, la Patrulla Águila entró en la caja aérea del XVII Festival Aeri de la Festa al Cel, para demostrar cómo un grupo de siete aviones son realmente ocho, cuando se les pone voz con todos los honores. Julián Amigo, el locutor de la formación acrobática de la Academia General del Aire (AGA), se aprovechó de una de las mejores exhibiciones que haya hecho esta patrulla, en años (mejor incluso que la de la última Giornata Azzurra italiana), y la elevó a la categoría de gran espectáculo. Amigo describió y transmitió las sensaciones que experimentan los pilotos. Proyectó el dolor, la tensión, el cansancio, el molesto sudor y la indescriptible incomodidad de la carlinga de un C-101, cuando hace cosas para las que no está diseñado. Sólo �eso� es volar de verdad. Lo �otro� es trasladarse por el aire.
Amigo dejó de ser, por unos momentos, piloto de combate, para convertirse en el mejor amigo del público: aquellas 350.000 personas que fueron a disfrutar de un espectáculo que no puede ser mudo. De las cinco horas que duró el festival, al menos dos fueron simples desfiles aéreos de homenaje a no se sabe bien qué o largos anuncios en vivo que incitaban a comprar un aerotaxi, a pesar de la crisis. Pero la fiesta comenzó, a media mañana. Y, al final, la Patrulla Águila se volvió hacia la gente, ese juez implacable. Y no era poca esa gente. La última edición del Festival Aeri acogió a una masa de personas similar a la del año pasado, en un día en que el sol se impuso a todas las previsiones meteorológicas.
Sobre las once y media de la mañana, un F-18 del Ala 15 (Zaragoza) vino a agitar al público desplegado entre el Forum y la playa de Nova Icària, cogiéndole por las solapas y reclamando que levantase la vista y se tapase los oídos. La aparición de este avión significó el �palancazo� que estaba reclamando el festival, que, a partir de ese momento, inició una intensa trepada, hasta el techo que marcó un eurofighter británico. El avión español (gobernado por un oficial que fue alumno del Jefe de la Patrulla Águila, Enrique García Castro) y el de la Royal Air Force (RAF) marcaron el inicio del apartado espectacular del Festival Aeri, tras el aperitivo que, unos minutos antes, había servido Juan Velarde .
De hecho, el eurofighter dejó sembrada una amenaza para el mercado mundial de aviones de combate. Y es que sus evoluciones explicaron por qué al novato de la aviación apenas le queda un par de años para convertirse en el mejor avión de superioridad aérea en tres continentes.
Piratas del Aire
El final de su exhibición parecía que su vuelo iba a significar una ruptura. Aquello era difícil de superar. Pero la Patrulla Águila dejó las cosas en su sitio. Lo del avión de la RAF no había sido lo que parecía. Sólo fue una exhibición demostrativa. Eso sí, con el mejor fondo musical que se ha podido escuchar en un festival aéreo, en Europa, en 2008: la banda sonora de la película �Piratas del Caribe�. Más que una elección fue toda una lección de estilo: el día en que las exhibiciones aéreas se olviden de los pastelones musicales �lilas�, haremos festivales de verdad. Puede optarse por música intensa, como la Patrulla Aspa, o por algo que haga levantarse a la gente del asiento, como la del eurofighter del Festival Aeri. Pero debe ser exagerada, grandilocuente, enfática. Los paracaidistas de la escuela militar de Murcia, que precedieron a la formación de la AGA, deberían exigir fondos musicales trepidantes.
La Patrulla Águila recordó al público que el motivo de la reunión era celebrar un espectáculo audiovisual. Algo que se ve y que tiene una voz que lo narra. Y cuando todo eso encaja, el resultado siempre es algo más que la suma de las partes.
Se puede hacer la prueba, consultando a esa parte del público para la que el sonido del festival fue el solapamiento de las ondas sonoras, cuando rebotan incontroladamente con todo tipo de barreras físicas. O sea, un conjunto de ecos. Entre la zona de autoridades y unos 80 metros antes de la famosa placa fotovoltaica del Forum, no hubo sonido, en ningún momento del festival. Y desde ese último lugar hasta la placa fotovoltaica, sólo hubo sonido ambiente, a partir de las once de la mañana. Y si el resultado supera a la suma de las partes, quienes no oyeron se quedaron con menos de la mitad. Matemática pura.
Tigre
Como principal novedad del festival, destacó el trabajo de demostración de un helicóptero de ataque Tigre. Se trató de la primera exhibición que hace en España y probó dos cosas. Una, la categoría de los pilotos de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET). Y otra, las asombrosas posibilidades de una aeronave de mayor tamaño que el viejo Puma, pero que se mueve con la facilidad del Colibrí.
En el �haber� del último Festival Aeri, consta, entre otras cosas, el trabajo de Cástor Fantoba o Juan Velarde, dos altos exponentes de hasta dónde puede llevar la afición a volar, cuando se convierte en obsesión y amor al arte. No se alcanza la categoría de campeón, sin pagar por ello. Ésa es la más pura de las verdades, en un negocio, en el que la gente neófita les acusa de ser �ricos por su casa�, pero quien sabe lo que valen les suele decir que no pueden pretender cobrar. Velarde y Fantoba, como muchos, han volado tanto entre turbulencias, que ya no les asustan ni los tifones.
En el debe
En el �debe� del último Festival Aeri, constan las caídas del cartel de la simulación de rescate desde helicóptero, el Súper Beluga y el recuerdo a la aviación histórica republicana, que hubiera corrido a cargo de un I-153 Chaika, que no sobrevoló las playas de Barcelona, porque no había dado tiempo a montarlo, según la organización. Incluso el piloto estaba en Barcelona, pero el avión llegó, en piezas, más tarde de lo previsto. Es una pena, porque habría significado un punto de partida alternativo, a imitar en adelante, y una demostración de que ciertas críticas sólo se ajustan a espurios intereses políticos.
La Patrulla Águila no dejó nada a deber. Lo dio todo. Desde su posición entre las tres primeras patrullas acrobáticas militares del mundo, la formación de la AGA dejó en el cielo de Barcelona un trabajo excelente, en el que los cruces del par y su especialidad, el espejo, pusieron a la gente en pie. De eso se trata.
La Patrulla Águila, los Jacob-52, Juan Velarde, un harrier, un SH-60, un Mirage F1, un apagafuegos Canadair, la Patrulla Aspa, un EFA italiano, un F-18 y la PAPEA inauguraron el Festival Aéreo de Cádiz
Más de 230.000 personas acudieron, el pasado 14 de septiembre, a la playa de la Victoria, en Cádiz, para ser testigos de la primera edición del Festival Aéreo de Cádiz, una fiesta de la aviación que quiere convertirse en anual, en el calendario del verano gaditano. Y fueron solamente testigos oculares, porque no pudieron ser testigos acústicos. Dos obstáculos lo impedían. Primero, la utilización de la megafonía de la �Señorita Pepis�. Y segundo, un helicóptero EC-130 de la Patrulla Aspa, que, en imperturbable posición de �hovering� sobre el hotel que servía de eje a la exhibición, batió el récord Guinness de inmovilidad en el aire, asesinando, con el tableteo de su rotor, lo poco que salía de aquel altavoz de juguete. Dos horas y tres cuartos, de �murga de molinete� que será caricaturizada en los próximos carnavales. Y si no, al tiempo.
Entre las 12 de la mañana y las tres menos cuarto de la tarde, 16 de las mejores, más vistosas y más impresionantes aeronaves del Ejército del Aire, dos de la Armada, otra de la Aeronautica Militare Italiana y seis civiles llenaron el espacio aéreo de la playa de la Victoria con toda suerte de piruetas y con las figuras más arriesgadas. Sus pilotos llevaron al máximo las posibilidades que les ofrecía la aerodinámica de sus aparatos, la capacidad de sus motores y dos factores de los que se habla poco, pero que resultan clave en todo este asunto: su habilidad y su resistencia.
Y es que muchas de las cosas que hacen provocan dolor físico. A veces, dolor intenso, como es el caso del �looping� en invertido que realiza el Solo de la Patrulla Águila. Poder completarlo, iniciando la figura con la cabeza hacia abajo (colgado de las cinchas de su asiento) y cerrando el rizo en la misma posición, es hacer gala de control y dominio del cuerpo. A cualquier �aparvao� se le escapa por las orejas el nivel consciente, en el intento; pierde la compostura y se deja llevar por la flojera del desmayo. Eso, si no es más, porque la fuerza que mueve al avión empuja sangre y vísceras hacia el exterior. Al tiempo, el piloto tiene que controlar una aeronave que está diseñada para volar �normal�. Es decir, que, girando �al revés�, su estructura peligra.
Visto y no oído
Y seguro que el locutor del festival lo dijo. Pero apenas nadie lo oyó. Lo pudieron leer, en la prensa local, el día siguiente. Eso, también. Pero los índices de lectura de este país no vaticinan difusiones espectaculares: hay asuntos de los que sólo venden las fotos. Y contentos. Así que, salvo la Patrulla Águila, a la que todo el mundo conoce y cuya exhibición es comprensible para cualquiera (mérito que le adorna y justifica su nivel puntero en el panorama europeo), el resto fueron impresionantes incomprendidos. O sea, la mitad de impresionantes de lo que pudieron haber sido.
El I Festival Aéreo de Cádiz significó, para lo que viene siendo habitual en los festivales organizados por el Ejército del Aire, una ruptura. La afición se encontró con la agradable sorpresa de que comenzó por el final: los paracaidistas. La víspera, los saltadores de la patrulla paracaidista del Ejército del Aire protagonizaron la anécdota, cayendo al mar en los entrenamientos. Fueron recogidos por la patrullera de la Guardia Civil y el desvío no fue ni susto, sino la excepción que confirma la regla. Comenzar por los paracas fue lo que en televisión se conoce como �un arranque hacia arriba�, que es estrategia muy de agradecer, porque denota un interés en que el espectáculo haga honor a su nombre. Es decir, que sea espectacular.
Y es que se encuentra la afición española con festivales aéreos, en los que, bajo la promesa del oro del moro, se le hace madrugar, para finalmente mantenerla expuesta, durante las dos primeras horas, ante el soporífero avance de lentos semovientes llegados de un pasado, en el que el concepto �emoción� estaba directamente vinculado al susto que provocaban, a su paso, poderosísimos Bentley, a velocidades que rozaban unos asombrosos cuarenta kilómetros por hora. ¡Qué horror de tiempos, vecina, qué fue de la garbosa calesa!
Otro 10 para la PAPEA
La Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire (PAPEA) bajó del cielo la bandera de Cádiz, la andaluza y, finalmente, la española. Por cierto, que, para la ocasión, la bandera de España descendió colgada por los pies de sendos paracaidistas, lo que complicaba su vuelo en el aire y, mucho más aún, su aterrizaje. Pero el público asistente no lo sabrá nunca, porque no lo oyeron, el 14 de septiembre, y tampoco va a leer esto, ahora. Sin embargo, el descenso de dos paracaidistas en �espejo� (caen agarrados el uno con el otro por las piernas, en posición horizontal, como si uno fuera la imagen del otro) fue tan impactante, que no necesitó explicación alguna. Se sueltan, cuando les quedan menos de cien metros para darse el leñazo y, sorprendentemente, caen de pie. La PAPEA sacó otro diez, en Cádiz.
Por su parte, la Patrulla Águila cerró el primer festival gaditano con una exhibición propia de lo que es: una de las tres mejores patrullas acrobáticas de Europa. O sea, del mundo (porque más allá de �los 27� se extiende la barbarie). El control del ritmo del espectáculo, no sólo está manteniendo a la formación acrobática de la Academia General del Aire en un lugar puntero en el panorama internacional, sino que está forzando al resto de patrullas acrobáticas a medrar en cuanto a calidad. Algo de lo que se beneficia la afición.
En Cádiz, la extraordinaria coordinación de la primera parte de su exhibición (en la que vuela la formación al completo y en conjunto) convirtió su actuación casi en una coreografía. Esa parte de la exhibición pide una intensa música de fondo, lenta y acompasada, grave y grandiosa, además de la explicación del locutor. Algo para lo que el altavoz de la Señorita Pepis, en cualquier caso, no está preparado. Y menos aún, con �murga de molinete�. ¡Mecachis la mar!
Galería de imágenes del II Festival Aéreo de Cádiz 2008. Click aquí
La Patrulla Águila y el Solo holandés, únicas notas de color, en el NATO DAYS in Ostrava
Aviones de demostración de siete fuerzas aéreas se dieron cita en la base aérea checa
El temido invierno checo ha llegado a Ostrava. El gore-tex ya domina el panorama en la República Checa. Y la Patrulla Águila ofreció un abreviado recital acrobático que, haciendo frente al invierno, fue incluso capaz de aportar la alegría del color a una cita, como el NATO DAYS in Ostrava, donde el apartado bélico que, en los encuentros aéreos veraniegos, cubre la parte minoritaria de un festival, fue la nota dominante. Ni las nubes, ni el agua, ni el frío impidieron que la formación acrobática de la Academia General del Aire (AGA) aportara el ingrediente del espectáculo, en un duro y frío campo de batalla.
La OTAN celebraba, básicamente, algo así como un día de fuerza, una demostración de su capacidad bélica o unas espectaculares maniobras abiertas al público. El despliegue fue por tierra y aire. Pero si el mar hubiera estado más a mano, también se habrían escuchado las detonaciones de la correspondiente flota de fragatas, destructores y submarinos. Fue lo que faltó.
Ni que decir tiene que el asunto de Georgia y el despliegue del sistema de misiles de intercepción que EEUU está instalando en Chequia y Polonia sirvieron de inevitable telón de fondo del NATO Days de este año . De hecho, la participación estadounidense en el festival corrió a cargo de la Agencia de Misiles de Defensa, por si había alguna duda. Sólo los aviones presentes y, muy en particular, la Patrulla Águila y el F-16 Solo holandés, parecieron interesados en ofrecer un espectáculo estético.
Si contamos el país anfitrión, un total de siete fuerzas aéreas acudieron a la cita con el invierno checo. En suma, más de 30 aeronaves (en estática y dinámica), en un espectáculo de dos días de duración, con manifestaciones generosamente abiertas al escaso público asistente (no se cobraba entrada), durante los que, además, se celebraba el nonagésimo aniversario de la creación de la fuerza aérea checa. Pero el tiempo no sólo no acompañaba, sino que, además, desmotivó al personal. En 2007, unas 60.000 personas acudieron a la batalla de Ostrava. Este año, bastante menos.
Acrobacias para la ilusión
Así que las únicas genuinas notas de color, en cuanto al espectáculo aéreo, corrieron de la mano de la Patrulla Águila y parte de la representación holandesa. Más acostumbrados a que las fiestas con aeronaves son mejores y más rentables, si persiguen la diversión, la formación española y el Solo holandés hicieron acrobacia: básicamente, la que permitió la meteorología, que ya fue algo. La Patrulla Águila voló a las 15:00 horas, un horario al que está muy acostumbrada y que suele traer consigo el tradicional sosiego meteorológico del mediodía. Pero, en esta ocasión, ni por esas. Chequia es mucho Chequia y el invierno ya se ha adueñado del país. Llovió y, cuando no llovía, el cielo era tan gris como el color de los aviones de combate presentes.
Una situación que, unida al periplo del viaje de ida, vino a favorecer ese carácter curtido que define a todo el personal que se mueve por Europa, de festival en festival, bajo la marca Patrulla Águila. La formación acrobática de la AGA salió de San Javier a Mahón, donde hizo noche. El plan de viaje exigía el reto de superar una genuino �Godzila Meteorológica�: demasiado para el séquito de ocho C-101 y aeronaves de apoyo que formaban el �Circo Águila� con rumbo a Ostrava. Visto el panorama, desde Mahón, se planteó una ruta alternativa, por Alemania y Suiza. Despegan y, en pleno vuelo, Suiza les deniega el sobrevuelo de su país. La situación exigió replantear la ruta, en pleno vuelo; pedir los permisos, en pleno vuelo; hacer los cálculos de combustible, en pleno vuelo... Pues bien, no hubo accidentes, ni suicidios. Llegaron, el 19 de septiembre, e incluso pudieron hacer un ensayo de tabla completa y alta. Estas cosas sólo las superan profesionales como éstos.
Durante el festival, el resto de aeronaves se concentró en una demostración de sus capacidades como armas de ataque y defensa. Eso es lo que realmente son, pero, cuando se anuncia un festival, conviene tener en cuenta que hablamos de un espectáculo para todos los públicos, y no de una sesión técnica para personal experto en la evaluación de armamento. Fue también una de esas jornadas de �primera vez� para la aviación checa, por más de un motivo. Por ejemplo, fue la primera vez que el tren de aterrizaje de un E-3 Sentry tocaba la pista de una base aérea checa. Como también fue la primera vez que la República Checa concentraba semejante poder aéreo en una de sus bases.
Batalla campal
Desde que el NATO DAYS se celebrase, por primera vez, en 2001 (nació vinculado al Festival Aéreo Internacional Checo, hasta que, en 2006, tomó sus riendas la asociación Jagello-2000), este festival nunca había concentrado tantas aeronaves de combate. Y además, en plena acción demostrativa de sus habilidades. En lo referente a la batalla anexa al espectáculo aéreo, con cañonazos, vehículos blindados que se pusieron de barro hasta la torreta e incluso �teatrillo� con antidisturbios a caballo (prueba de que velocidad es sinónimo de tocino, en lugares donde el polvo de la dehesa todavía es el abrigo nuestro de cada día), el asunto queda bastante alejado de nuestro interés informativo. De todas formas, cabe decir que la demostración fue de tal intensidad, que todavía hay gente escondida bajo la cama..., en países limítrofes.
Tras su participación en las fiestas de Elda (Alicante), la Patrulla Águila hizo su exhibición en el II Festival de Aeromodelismo de Alcantarilla (Murcia), en el mismo vuelo
Aplicado al trabajo de la Patrulla Águila, el refrán nos recuerda que siempre tenemos la posibilidad de escoger entre una exhibición �grande�, o dos, si son pequeñas. No tiene que ver con la voluntad del jefe, ni con la disponibilidad de los pilotos o el don de la ubicuidad de los mecánicos de la formación acrobática de la Academia General del Aire. Tiene que ver con el combustible. La vida es así de prosaica. El pasado 7 de septiembre, a la Patrulla Águila se le vinieron encima dos exhibiciones: las fiestas mayores de Elda (Alicante) y el II Festival de Aeromodelismo 2008, en Alcantarilla (Murcia) . O sea, dos, que fueron pequeñas.
Ambas exhibiciones se realizaron en la misma mañana. Y si el combustible determinó que las dos muestras acrobáticas fuesen de corta duración, las circunstancias aportaron el valor añadido de las dificultades. Curiosamente, resulta más sencillo hacer una exhibición completa y con todos sus sacramentos (pero sólo una, a su hora y en un determinado lugar) que dos. Porque hacer dos, aunque sean pequeñas, implica ajustar dos horarios y contar con dos equipos de tierra. En este caso, uno, en Elda, y otro, en la base aérea de Alcantarilla. Esto es un ejemplo de por qué se llama simple a aquello que sólo tiene un elemento, y complejo (que viene a ser símil de complicado) a lo que tiene más de uno.
Y si, además, el avión número 3 se queda sin humo, que fue lo que ocurrió, la complicación crece. Aun así, en ambas exhibiciones, funcionaron los suficientes expulsores de humos, como para que la bandera se viese. Así que la Patrulla Águila mató varios pájaros de un solo tiro, pero a la chita callando. Son las desventajas de apechugar en silencio con la complicación de repartir el tiempo que concede (o deniega) el depósito de combustible.
Galería de imágenes del II Festival de Aeromodelismo de Alcantarilla (Murcia) 2008. Click aquí
DIARIO DE CADIZ (14 septiembre 2008). �Acrobacias en el cielo pondrán hoy el broche de oro al verano. Paracaidistas de la patrulla acrobática Papea cayeron ayer al mar en los ensayos en lugar de en la arena y fueron rescatados por la Guardia Civil y el servicio de salvamento municipal de la playa Victoria�. Todo listo. Miradas al cielo. Gorras y gafas de sol, imprescindibles. El ruido será lo de menos. Miles de personas se esperan en la playa gaditana y sus aledaños. El I Festival Aéreo de Cádiz une hoy a la capital al grupo selecto de ciudades que cuentan con este espectáculo: Vigo, Gijón, Barcelona y Valencia. Las experiencias vividas en estos municipios anteriormente invitan al optimismo.
LA VOZ (15 septiembre 2008). �Con el cielo ganado. Más de 230.000 personas de toda la Bahía presenciaron el espectáculo acrobático del I Festival Aéreo sobre la Playa de la Victoria que dobló la asistencia de las barbacoas�. En los lugares comunes, dicen que Cádiz siempre miró al mar. Hasta ayer, el día en que miró al cielo. (...) El estrellato del día estaba cantado. La Patrulla Águila cerraba el espectáculo con un griterío que pasó por encima del ruido de sus redactores. Las siete águilas entraron en formación y así se mantuvieron durante diez minutos, compactados al máximo, fuselaje con fuselaje, en maniobras como toneles, loopings y todas sus desquiciadas variantes. Más tarde fue el turno del Solo, que puso al límite avión y cuerpo, con su peso multiplicado por siete aplastado contra el asiento en los loopings y despedido contra los cinturones, en el looping invertido, pasando a un palmo de los pares, a vuelta encontrada, a un metro de la tragedia.
EL MUNDO (15 septiembre 2008). �Fiesta aérea en Cádiz. La playa de la Victoria reunió a más de 230.000 personas, para ver el I Festival Aéreo�. El I Festival Aéreo de Cádiz, en el que participaron aviones y patrullas acrobáticas del Ejército del Aire y civiles, congregó, ayer, en los alrededores de la playa de la Victoria de la capital gaditana a unas 230.000 personas, según fuentes municipales. Cádiz se incorporó así al circuito de festivales aéreos en la península, celebrados ya en Vigo y en Gijón y que tendrán su próxima cita en Barcelona, el 28 de septiembre, y en Valencia, el 19 de octubre.
LAVERDAD.ES (22 septiembre 2008). �¿Cuándo pasan los de los chorros?�. Vecinos endomingados, jubilados equipados con gorras y banquetas de pesca, jóvenes con indumentaria playera y muchos niños se dieron cita en el recinto ferial de Los Dolores para presenciar un hecho insólito en un barrio que acogió durante varias décadas a artilleros del Ejército de Tierra pero nunca a aviadores. Muchos acudieron por curiosidad y los más pequeños, por el anuncio del desfile aéreo. «Escucha, ¿cuándo pasan los aviones de los chorros?», preguntaba un niño a su madre detrás de las sillas de autoridades. El crío se quedó esperando, porque el anunciado desfile de la Patrulla Águila nunca se produjo. Por el cielo dolorense sí pasaron a baja altura cuatro reactores de adiestramiento C- 101 a la hora del homenaje a los caídos. Lo hicieron con el tren de aterrizaje desplegado, pero sin lanzar los característicos chorros de humo con los colores de la bandera de España con los que adornan sus exhibiciones los aparatos de la patrulla acrobática.
ONDALUZ.COM (16 septiembre 2008). �Criaturas celestiales�. Ayer Cádiz no miró al mar, sino al azul de la atmósfera y desdiciendo al portentoso Hércules de su bandera, todos los gaditanos miraron más allá, hacía el cielo. Con una puntualidad militar exquisita, el acontecimiento empezó a las 12 de la tarde. El ambiente era expectante, a la vez que existía un exagerado gusto placentero antes del comienzo, como cuando un niño va a descubrir por vez primera algo inolvidable. Los nervios rompieron cuando los paracaidistas de la Patrulla Papea desplegaron en su caída las banderas de Cádiz, Andalucía y España para abrir el espectáculo. Los rumores, dejaron paso al silencio contenido, para desembocar finalmente en tremendo aplauso colectivo .
DIARIODECADIZ.ES (15 septiembre 2008). �El éxito garantiza la continuidad del Festival Aéreo en años venideros�. El primer paracaidista de la patrulla Papea caía sobre la arena de la playa Victoria a las doce en punto portando el pendón morado de Cádiz. Era el inicio del I Festival Aéreo y ya el numeroso público que atestó playas y paseos marítimos estaba entregado a un espectáculo único. Más de 230.000 personas disfrutaron de una exhibición que, según se desprendía ayer de las palabras de la alcaldesa Teófila Martínez y del jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, José Jiménez Ruiz, se repetirá el próximo año. Cádiz ingresó ayer en el selecto club de ciudades, todas con playas, que disfrutan del privilegio de acoger el Festival Aéreo: Vigo, Barcelona, Valencia y Gijón. "Es el día perfecto para volar" . Eran palabras de Enrique García Castro, jefe de la Patrulla Águila, la más mediática de cuantas participaron en el Festival de ayer. Calificó la exhibición de los siete cazas de fabricación nacional (CASA) como "ballet aéreo" de los mismos aviones que se usan para enseñar a los aspirantes a piloto en la base aérea de San Javier (Murcia). La Patrulla Águila respondió a las expectativas creadas y demostró la razón de su ubicación en el cierre de los festivales aéreos. Nada mejor que esta experta escuadra para dejar un buen sabor de boca. En ocasiones, estos aviones alcanzaron los 500 kilómetros por hora y según el locutor del evento, que contaba qué estaba ocurriendo a través del servicio de megafonía de la playa, los pilotos podían llegar a perder hasta dos kilos de peso en cada exhibición debido al esfuerzo físico y mental.
DIARIOBAHIADECADIZ.COM (11 septiembre 2008). �El Corte Inglés de Cádiz alberga estos días una exposición de Maquetas del Ejército del Aire� . El Corte Inglés de Cádiz acoge desde el miércoles, 10 de septiembre, una exposición de Maquetas del Museo del Ejército del Aire. En ella se puede contemplar reproducciones a escala de aviones que reflejan la evolución histórica de la Aviación Española . La muestra se podrá visitar en la planta segunda de El Corte Inglés de la capital hasta el martes 16 y se enmarca dentro de los actos de promoción del I Festival Aéreo de Cádiz que se celebrará en la Playa de la Victoria el próximo domingo día 14, que también incluye la exposición de dos aviones en la Plaza Ingeniero de La Cierva.
LAVERDAD.ES (8 septiembre 2008). �Decenas de aviones en miniatura se adueñan del cielo de Alcantarilla�. La Federación de Deportes Aéreos de la Región de Murcia organizó ayer el II Festival de Aeromodelismo, en la Base Aérea de Alcantarilla. Desde primera hora de la la mañana, los aficionados a las maquetas aéreas y a los prototipos de aviones, disfrutaron de una bonita exhibición. Por su parte, la Patrulla Águila mostró su nueva tabla acrobática 2008, realizando con gran perfección todas las figuras, tal y como es habitual en ellos.
DEDICATORIA: Con emoción y gran felicidad, todo el equipo de MIRLO quiere dedicar este número 31 a nuestro compañero Efrén Mundina que contrae matrimonio el día 11 de octubre de 2008. Felicidades, 8 y señora.