La cúpula del Aire y el secretario de Estado de Defensa aplaudieron a la Patrulla Águila en Vigo. La última edición del Festival Internacional Aéreo de Vigo (FAV) no sólo alcanzó un récord de público, sino que, además, se apuntó la presencia de Constantino Méndez, secretario de Estado Defensa, del Jefe del Estado Mayor del Aire, José Jiménez Ruiz, de su plana mayor, y del alcalde de la ciudad, Abel Caballero. La presencia de un gigantesco B-52 norteamericano, desplazado ex profeso al festival, que evolucionó durante varios minutos sobre la playa de Samil, colocó, de nuevo, la expresión “por primera vez” en todas las referencias al FAV. La Patrulla Águila volvió a visitar a las niñas y niños ingresados en el Hospital Xeral de Vigo.( Más)
La Patrulla clausuró el Festival Aéreo de Gijón. La Patrulla Águila cerró la última edición del festival gijonés, ante un público entregado que superaba el medio millón de personas. La extraordinaria brevedad del festival (de unas dos horas de duración) se vio compensada con el trabajo de los pilotos. ( Más)
Seis aviones, seis, el día de Santiago. Diversos problemas técnicos impidieron que los siete aviones de la Patrulla Águila participasen en la tradicional exhibición que cada día de Santiago ofrecen en Santiago de la Ribera (Murcia), localidad vecina a la base de San Javier, donde se encuentra la Academia General del Aire, de la que la Patrulla Águila es formación emblemática.( Más)
Homenaje a Santos Peralba. La Patrulla Águila participó, el pasado 17 de julio, en los actos de homenaje del aviador José Santos Peralba, en Baiona (Pontevedra).( Más)
El encuentro con niños y niñas ingresados en el Hospital Xeral de Vigo fue la mejor figura acrobática de la Patrulla Águila en el Festival Aéreo
La formación puso el colofón a la última edición del festival más internacional de España
Cada vez es más difícil para la Patrulla Águila participar en el Festival Internacional Aéreo de Vigo (FAV). Porque si fuera sólo volar, todo estaría muy claro, como, de hecho, lo estuvo, el pasado 19 de julio, cuando la formación acrobática puso el colofón del festival, con una de sus mejores exhibiciones. Pero Vigo exige bajarse del avión y ponerse delante de la gente. Y en ocasiones, los pilotos de la formación acrobática de la Academia General del Aire (AGA) tienen que hacer frente a públicos muy especiales. Desde 2008, la Patrulla Águila visita a los niños y niñas ingresados en el Hospital Xeral de Vigo.
Nada fácil, la verdad, cuando la curiosidad se transforma en pregunta con potencial carga de profundidad. Este año, el comandante Bayardo Abós vaciló, antes de negar rotundamente, cuando uno de los niños le preguntó: ¿no os mareáis, con tantas vueltas? Hay que pensar qué se responde, por si la pregunta tiene trampa, por la hipotética elipsis de un adverbio, como “todavía”, capaz de disfrazar de cordero a un lobo.
“Es normal que, al principio, puedas marearte un poco”, aseguró Abós. “Hay que tener en cuenta que, cuando comenzamos los primeros entrenamientos, hacíamos sesiones de hasta una hora de duración..., dando volteretas. Ya no nos mareamos, pero te aseguro que, si te subes con nosotros, te marearías”. Hubo, además, otras cuestiones más fáciles, como, por ejemplo, cómo se hacen los humos de colores, o por qué aún habrá que esperar un poco, hasta que alguna de las mujeres pilotos del Ejército del Aire acumule las horas de vuelo y los méritos suficientes para integrarse en la formación acrobática de la AGA. Naderías, para un piloto preparado para el combate, pero no para que un niño le pregunte si se marea en el avión. Eso tiene mucha tela.
Abós, portavoz de la Patrulla Águila ante aquella concurrencia, actuó también como circunstancial emisario de la AGA, donde es instructor, como el resto de los pilotos de la formación, explicando cuál es la vía de acceso para convertirse en piloto militar. Un proceso que será más fácil de lo que era hasta ahora, a partir de 2010, cuando dejará de hacerse por oposición, pasando a contar la media de las notas del bachillerato y los idiomas. Cuanta más alta sea la nota, antes te colocas en posiciones preferentes. Sin embargo, las limitaciones físicas que impiden el acceso se mantienen como hasta ahora.
Habilidades terrícolas
La Semana Cultural Aeronáutica de Vigo, organizada por la Asociación Cultural Aeronáutica Española (ACAE), que, desde el año pasado, precede al festival aéreo, está permitiendo a la Patrulla Águila adquirir habilidades en tierra, que, hasta el momento, quedaban circunscritas al círculo privado. Y es que este tipo de actividades tiene una doble interpretación. Es cierto que están orientadas a que la aviación ponga los pies en la acera, para facilitar que el público en general se acerque a ella. Pero también fuerzan una actitud en todas las personas vinculadas a la aviación, para aprender a hablar en el mismo idioma que la gente de a pie.
Ése fue uno de los mayores esfuerzos que el FAV exigió a la Patrulla Águila. Dar la cara, además de firmar pósteres. Quizá por esa razón, el nuevo locutor de la formación, Ildefonso Martínez-Pardo, ha decidido dar un acertado giro a la selección musical, introduciendo cortes musicales de último cuño, como “This is the life” de Amy MacDonalds y hasta otras cinco importantes novedades que pudimos contar. Parece que Pardo tiene muy claro que lo que hace la Patrulla Águila es un espectáculo audiovisual, que carece absolutamente de sentido, cuando no se oye. Y que tampoco es lo mismo ver una exhibición de la formación acrobática, con un pasodoble de fondo, que con Cold Play, como en Samil.
Dolor
No es lo mismo ver un giro a cuchillo del Solo (Águila 5), cuando el locutor subraya que eso no es solamente algo bonito para los ojos del público, sino una prueba física muy dolorosa para el piloto, como hizo Pardo, en Vigo. Y es mucho mejor huir del eufemismo técnico de que, en determinada figura, la formación tiene que atenuar el riesgo de que los aviones “entren en conflicto”. Si dices que pueden chocar, te entenderán mejor, porque se imaginan el desastre. La voz de la Patrulla Águila en Vigo fue más voz que nunca, porque fue traducción.
Más internacional que nunca y más de Vigo, imposible
Alberto Abajo
Si España cuenta, hubo seis países en la última edición del Festival Aéreo de Vigo. Portugal, con sus dos patrullas nacionales. Francia, con el demostrador de Alphajet y el piloto acrobático militar del Extra-300. EEUU, con un Learjet “visto y no visto” (detalle que no debe olvidarse) y con un inmenso B-52, que voló bajo, pasó cerca, hizo tres pasadas y un viraje completo, se le vio e impresionó, lo que también es inolvidable. Italia, con el Pioneer Team, que lanzó bengalas y dibujó dos corazones superpuestos, en una exhibición que recordaba las que hacen las grandes patrullas nacionales. Hungría, con un Antonov-2 de origen húngaro, tripulación francesa y con base en Hondarribia (Guipúzcoa). El Ejército del Aire aportó un apagafuegos Canadair CL-215, la Escuela Militar de Paracaidismo, un F-18 y la Patrulla Águila. La Armada voló su harrier, uno de los aviones más conocidos en el litoral español, pero no desamarró a su fragata Almirante Juan de Borbón del puerto de Vigo, como habían prometido, porque no querían perder el continuo flujo de visitantes, ni siquiera durante el festival aéreo.
El resto corrió a cargo de la popular patrulla Milano-52 (que habían servido, dos días antes, de plataforma aérea para la prensa local), el helicóptero Pesca-1 del Servicio de Gardacostas de Galicia, que lleva camino de convertirse en un espectáculo en sí mismo, el grupo de paracaidistas Alas que utilizó el Antonov, un CN-295 del Sasemar (que sobrepasó el límite de la tolerancia en materia de seguridad, rascando las cabezas del gentío arracimado en Samil, pero que supo pasar entre los dos chorros de agua del remolcador de Salvamento Marítimo, ofreciendo una de las mejores fotografías de la temporada), la patrulla Culebra (Cástor Fantoba y Juan Velarde) y el campeón del mundo de acrobacia, Ramón Alonso. La mayor parte de los pilotos y patrullas conectaron, desde sus cabinas, con la megafonía del festival y saludaron al público.
Un total de 400 autobuses (o, lo que es lo mismo, unas 20.000 personas) llegaron de Portugal y se unieron a las 400.000 que abarrotaban la playa de Samil, también a las que llenaban las playas de O Vao, a las que se subieron en las casi 600 embarcaciones fondeadas en la bahía y a las que ascendieron al monte del Castro. Así que puede que haya quien se lo calle, pero ni siquiera lo pone en duda: Después de la Giornata Azzurra italiana, Vigo es el segundo referente internacional en el sur de Europa, en festivales aéreos. Y en 2009, no ha habido Giornata Azzurra, con lo que, este año, no se hablará de Pratica di Mare, pero sí se hablará de Samil.
Y qué le van a hacer en Vigo, si lo que, hace algunos años, comenzó siendo una exhibición de la Patrulla Águila, organizada por unos grandes almacenes, ha terminado siendo el referente en festivales aéreos del sur de Europa. La organización tiene al público de su parte. Demasiado de su parte, en ocasiones, como para perdonar la ausencia de servicios públicos. Sólo uno, para toda esa gente. ¡Pero es que la afición está comprada! Lo pudieron comprobar, el 19 de julio pasado, entre otros, el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, el Jefe del Estado Mayor del Aire, José Jiménez Ruiz, y el alcalde Abel Caballero, con más orgullo del cargo, ese día.
La Patrulla Águila clausuró el Festival de Gijón, con una locución volcada con el público y en formación cerrada con sus compañeros en el aire
Aunque, en ocasiones, la Patrulla Águila parecía buscar el horizonte marino para hacer parte de su exhibición y las figuras del conjunto sólo se adivinaban a tan enorme distancia, el espectáculo que ofrecieron a la ciudad de Gijón, durante su último festival aéreo, estuvo a la altura de las grandes formaciones. El exceso de lejanía se produjo sólo en algunas ocasiones, porque la mayor parte del trabajo de la formación fue tan próximo, patente y cálido, como siempre. De hecho, es muy probable que este tipo de apreciaciones se ajusten al nivel aceptable de paranoia de la siempre mal llamada crítica especializada, porque el público ni se enteró de ese par de momentos de lejanía.
Hay una explicación para ello que va más allá del ciego amor que la afición de la ciudad del Cantábrico dedica a la formación acrobática de la Academia General del Aire (AGA). Y es que la Patrulla Águila ha incorporado un nuevo avión al grupo. Pero este Águila 8 no vuela. Por el contrario, tiene los pies bien posicionados sobre la tierra y un micrófono en la mano. En Gijón, el nuevo locutor de la Patrulla Águila se esforzó en traducir qué es lo que ocurre dentro de la carlinga de los aviones y qué tipo de sensaciones experimentan los pilotos, cuando el avión dibuja figuras acrobáticas.
Hacer un looping en invertido es, más que difícil, un esfuerzo gratuito. Porque si se hace a cierta distancia, el público ni siquiera es capaz de ver que el avión comienza “boca abajo” y termina de la misma manera. Si quien lleva la locución se limita a indicarlo, la cosa mejora. Si, además, añade el comentario de que cuesta mucho más hacerlo así que “boca arriba”, es cuando el público lo comprende. Pero si, como ocurrió en Gijón, esa voz indica, con convicción, que el piloto tiene que atender a todos los mandos del aparato, actuando sobre ellos al revés, mientras siente que los ojos quieren salírsele de las órbitas, es cuando el público se lleva las manos a la boca, para reprimir un grito. Eso lo vieron, en la playa de Gijón, el pasado 26 de julio, estos ojos que se ha de comer la tierra.
Emoción
La exhibición final de la Patrulla Águila aportó al festival de Gijón la emoción que éste necesitaba, porque, para cuando el público comienza a calentarse, el espectáculo ya termina. Más de medio millón de personas se reunieron en la playa de una ciudad de unos 270.000 habitantes. Es decir, que casi la mitad de la gente que va a ver ese festival viene de fuera de la ciudad. No hay trazado urbano que soporte semejante nivel de tráfico, de golpe, en una mañana. Así que hay que pensar que un buen número de personas llegó en el último momento del espectáculo o después de que éste hubiera finalizado. En Gijón, tampoco se hace un esfuerzo especial en cuanto a la ordenación del tráfico. En Gijón, el festival aéreo es a pelo. No hay derecho a premiar esa amargura estomacal y esa capacidad de esfuerzo del público, con un breve festival con participantes de gran calidad, pero, a todas luces, insuficiente en cuanto a su extensión.
La playa de San Lorenzo, abarrotada. Hay gente que, de pie, molesta la visión de quien tiene a su espalda. Y en cuanto termina el efímero espectáculo, la playa recupera su nivel habitual de visitantes. Todas esas personas que no estaban en traje de baño y que ni siquiera llevaban toalla playera no fueron a Gijón a tomar el sol. Fueron a ver aviones. La intensidad y el extraordinario trabajo de quienes están a los mandos de esas aeronaves compensaron, al menos, ciertas incapacidades organizativas. Inolvidable, la actitud del helicóptero de los Bomberos de Asturias que cubrió el hueco del Apagafuegos Canadair CL-215 que no pudo acudir a Gijón, porque estaba intentando apagar un país que se nos quema. Nadie notó la ausencia, gracias a su trabajo.
Elogio de la excelencia
M.A. Gallo
Lo mejor del Festival Aéreo de Gijón no es el propio festival. Lo mejor está ahí y estaría ahí aún sin festival. Lo mejor es Gijón, que existe y sobrepasa al propio festival. Lo mejor son esas más de 500.000 personas que tienen tanta afición a los aviones que no les importa amontonarse en la playa o hacerse un plantón en el paseo o en cualquier lugar que permita la visión; una afición que existe y sobrepasa al propio festival. Lo mejor es el entusiasmo y la profesionalidad de los pilotos participantes que se esmeran en cada intervención, algo que existe y sobrepasa al propio festival.
Si se cogen todas esas excelencias y se juntan, el resultado es un éxito. Aunque no se ponga nada más:
Gijón + afición entregada + pilotos excelentes = éxito asegurado
De hecho, no parece que se ponga nada más. O, lo que es peor, si se pone algo más, ni se nota. Si lo que hay es algo más que la conjunción de estas tres magníficas condiciones preexistentes, cualquiera lo diría. Y eso es, precisamente, lo peor del Festival Aéreo de Gijón. Que puede terminar muriendo de éxito. Morir de éxito, entre las múltiples maneras tontas de morir que existen, es la más tonta de todas. Incluso para un evento aeronáutico.
Es un equilibrio muy precario, demasiado riesgo, depender de la eterna entrega de una afición poco atendida. O de unos pilotos que ven un respetable agradecido y necesitado de espectáculo y por él se vuelcan. Cruzar la carretera a la carrera, con los ojos cerrados, sin mirar a los lados y confiando en no toparse con un coche, sólo funciona a veces. Igual no te atropellan a la primera, pero conviene no repetir la experiencia porque la estadística no engaña y, en algún momento, aparece un coche y te lleva por delante.
Imaginemos lo que sería del Festival Aéreo de Gijón si añadiera a sus excelencias preexistentes algo de mimo. Imaginemos que no entregara menos de 120 minutos de espectáculo y bajando. Imaginemos que hace al revés y aumenta y diversifica tiempo y actuaciones en cada edición. Si hace eso, haría historia, porque ningún otro festival, no ya en España, en toda Europa, tiene lo que tiene el de Gijón sin esforzarse. Con esfuerzo, con creatividad, con respeto a la excelencia y con seriedad podría ser la bomba.
Exhibición a seis aviones, en Santiago de la Ribera
La localidad murciana, vecina de la base aérea sede de la AGA, recibe cada año a la Patrulla Águila, el día de Santiago
Con un avión de menos, retirado por diversos problemas técnicos, la Patrulla Águila ofreció, el pasado 23 de julio, su tradicional exhibición en Santiago de la Ribera (Murcia), con motivo de la festividad de Santiago. La base aérea de San Javier, sede de la Academia General del Aire (AGA) y de su formación acrobática, es vecina de dicha localidad, con lo que la presencia de la Patrulla Águila en sus fiestas patronales entra dentro del programa de festejos.
La retirada de uno de los aviones no afectó a la calidad de la exhibición, en la que abundaron los vertiginosos cruces del Par (Águilas 6 y 7) o el looping en invertido del Solo (Águila 5). No obstante, los pilotos acusaron, durante el vuelo, el intenso calor reinante, una coyuntura atmosférica que no gusta demasiado a quienes se ganan la vida en el aire, más aún, cuando tienen que hacer algo más complicado que volar con el cielo encima y la tierra por debajo. La acrobacia aérea aborrece tanto los días de lluvia y nubes bajas como las muy altas temperaturas, porque ambas circunstancias empeoran las condiciones de vuelo.
Tras la exhibición, la alcaldesa de Santiago de la Ribera, Pepa García, recibió a los pilotos de la AGA, con los que intercambió diversos obsequios.
La Patrulla Águila participó en el homenaje póstumo a este general del Aire, antes de su participación en el festival de Vigo
Dos días antes de su intervención en el Festival Internacional Aéreo de Vigo (FAV), la Patrulla Águila participó en el homenaje póstumo que el Ejército del Aire rindió al aviador José Santos Peralba. Santos Peralba, que fue general del Aire y jefe del Cuarto Militar de la Casa de Su Majestad el Rey, recibió el recuerdo de sus compañeros en su ciudad natal de Baiona (Pontevedra), donde se inauguró un monumento y el jefe del Estado Mayor del Aire, José Jiménez Ruiz, descubrió una placa conmemorativa. Al acto acudió también el alcalde de Baiona, Jesús Vázquez Almuiña.
La Patrulla Águila hizo tres pasadas, una con los colores de la bandera y otras dos de honor. José Santos Peralba fue jefe del Estado Mayor del Aire, entre 1984 y 1986.
FARO DE VIGO (20 julio 2009). “Piruetas a velocidad de vértigo sobre las aguas de la ría. Más de 400.000 personas, según la organización, asistieron a la exhibición aérea, en la que participaron medio centenar de aviones y más de una decena de paracaidistas”. El Festival Aéreo de Vigo vuela a velocidad de vértigo y desborda las previsiones. Cerca de 400.000 personas –según datos de la organización- abarrotaron ayer Samil, las playas de su entorno e incluso parte de la ría, donde fondearon medio millar de embarcaciones de recreo. (...) Andrés del Campo, a los mandos de un F-18, voló a más de 600 km/h y preparó al público para la llegada de la Patrulla Águila que, por octava vez consecutiva en Vigo, se despidió con juego de colores de la bandera española.
EL CORREO GALLEGO (20 julio 2009). “Abarrotada la playa de Samil para presenciar el Festival Aéreo. Durante más de cinco horas, diversos tipos de aparatos evolucionaron sobre el cielo de la ciudad de Vigo”. La playa de Samil se abarrotó ayer para presenciar el Festival Aéreo Internacional de Vigo, que se prolongó durante más de cinco horas, en las que los espectadores, mayoritariamente procedentes de Galicia y Portugal, pudieron observar distintas exhibiciones de aeronaves procedentes de seis países. (...) El broche final del Festival lo pusieron, como ya es tradicional, las acrobacias de la Patrulla Águila, que sobrevoló la ría, realizando distintos ejercicios que fueron muy aplaudidos por el público congregado.
ATLÁNTICO (20 julio 2009). “Los mejores hombres pájaro sobrevolaron la Ría. La Patrulla Águila sorprendió un año más con sus espectaculares loopings invertidos en el Festival Aéreo Internacional”. Domingo. 9.30 de la mañana. Comienza el espectáculo. El Festival Aéreo Internacional llenó Samil, O Vao, A Guía, O Castro y las playas de Baiona, Cangas y Moaña desde primera hora (...) Como colofón, lo más esperado: la Patrulla Águila del Ejército del Aire con sus siete aviones asombró con sus loopings investidos pasadas las dos de la tarde. Además de la exhibición aérea, la Armada Española puso a disposición del público la fragata “Almirante Juan de Borbón”, abierta al público en el Muelle de Transatlánticos. El buque dispone de una de las tecnologías de radar más avanzadas del mundo, un sistema de guía de misiles y aparatos tecnológicos antisubmarinos.
LA VOZ DE GALICIA (20 julio 2009). “El Festival Aéreo de vigo fue seguido por unas 400.000 personas en toda la franja litoral. Un B-52 que participó en la guerra del golfo fue uno de los muchos atractivos” . La “fiesta del aire”, como definió ayer uno de los participantes el Festival Aéreo Internacional de Vigo, abarrotó la playa de Samil desde primera hora de la mañana. Fuentes municipales estiman que el espectáculo fue seguido por 400.000 espectadores en toda la franja litoral. (...) La Patrulla Águila se ha convertido en un clásico del Festival Aéreo de Vigo, al que suele poner el broche final. Ayer no fue una excepción. Los hombres al mando del comandante Antonio Miralles dibujaron mil y una piruetas sobre el cielo de Samil, algunas de las cuales, especialmente los múltiples cruces entre las siete aeronaves que integran la patrulla, hicieron contener la respiración a los espectadores.
LA REGIÓN (20 julio 2009). “El Festival Aéreo de Vigo reúne a más de 400.000 personas. Los accesos a Samil estuvieron contados durante toda la jornada y cientos de autobuses trasladaron gente hasta sus inmediaciones”. Las previsiones se cumplieron. El Festival Aéreo Internacional congregó a más de 350.000 personas en Vigo, según la organización, lo que supone 100.000 más que la edición del año pasado. Lo cierto es que el buen tiempo acompañó y fueron muchos los rostros conocidos que se acercaron a Samil para disfrutar del espectáculo. (...) Como colofón, la Patrulla Águila del Ejército del Aire con sus siete aviones asombró con sus loopings invertidos pasadas las dos de la tarde.
LNE.ES (26 julio 2009). “Listos para la gran pasada. La colegiata del palacio de Revillagigedo acoge una exposición de maquetas de aviones en una muestra que complementa la cuarta edición del Festival Aéreo de Gijón”. Todo listo para uno de los más seguidos espectáculos del verano asturiano: el Festival Aéreo, que en esta cuarta edición organiza el Ayuntamiento de Gijón en colaboración con el Ejército del Aire. La exhibición, que el año pasado llevó a medio millón de personas hasta la bahía de San Lorenzo, comenzará hoy a las doce de la mañana y tendrá una duración aproximada de dos horas. En el espectáculo participarán los helicópteros de Salvamento Marítimo y de Bomberos de Asturias, que realizarán un simulacro de rescate conjunto. También hará ejercicios el avión apagafuegos «UD 13/14», del Ejército del Aire, así como un «F-18» y las populares patrullas, también del Ejército del Aire, Aspa y Águila.
ELCOMERCIODIGITAL.COM (27 julio 2009). “Gijón vuelve a mirar al cielo. Las patrullas acrobáticas Águila y ASPA del Ejército del Aire iniciaron los ensayos para la exhibición de mañana sobre la bahía de San Lorenzo”. Vuelo en formación sobre Gijón. Piruetas y humo. Lo de ayer era solamente un ensayo, pero para los cientos de bañistas que aprovecharon la soleada jornada para acercarse hasta la playa de San Lorenzo, o para cualquiera que girara la cabeza buscando el cielo al oír rugir sus motores, ya que pudo verse pasar los aviones casi desde cualquier punto de la ciudad, sirvió como aperitivo de la exhibición aérea que tendrá lugar mañana a partir del mediodía con la bahía como escenario principal. (...) Los encargados de romper el cielo por la mañana fueron los siete aviones CASA C-101 de la siempre espectacular patrulla Águila, que practicó sobre San Lorenzo varias de las figuras y formaciones de su tabla de acrobacias.
EL COMERCIO (27 julio 2009). “Vuelos al límite sobre San Lorenzo. La velocidad casi supersónica del cazabombardero F-18, las maniobras imposibles de las patrullas acrobáticas y los pilotos de exhibición reunieron a 400.000 personas en torno a la playa”. Cuando el atronador F-18 cruzaba la bahía a más de 1.100 kilómetros por hora, en torno a su morro se formó una pequeña nube de vapor, fruto de la condensación, que fue envolviéndolo poco a poco. (...) Las acrobacias en grupo llegaron de manos de las patrullas militares ASPA (con helicópteros colibrí) y Águila (con aviones CASA C-101), que realizaron espectaculares ejercicios de vuelo, cruces y roturas, para acabar dibujando con humo la enseña nacional.
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