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Hasta el FAV 2008 |
Vigo ya tiene alaso
El IV Festival Aéreo de Vigo consolidó un nivel plenamente europeo
Treinta aeronaves, entre aviones y helicópteros, profesores de la Escuela Militar de Paracaidismo y el grupo de paracaidistas Alas se convirtieron en la única excusa, para que más de 220.000 personas se reunieran en la playa de Samil y en las de O Morrazo, al otro lado de la ría de Vigo, con el único objetivo de disfrutar de la aeronáutica. Acrobacia, coreografías en el aire, alarde de resistencia a bruscos cambios de la aceleración de la gravedad, capacidad de control de aeronaves llevada hasta el último extremo imaginable, exhibición de los aviones militares más potentes y avanzados y hazañas históricas, como la participación, por primera vez desde que algo artificial vuela, de dos aviones de la USAF en un festival aéreo español, fueron la tónica dominante, el domingo 22 de julio de 2007 , en la ciudad de Vigo.
El IV Festival Aéreo de Vigo se convirtió en el acontecimiento aeronáutico más importante de los realizados este año, hasta esa fecha. Si, en 2006, ya adquirió carácter de internacional, con la participación de una patrulla acrobática francesa, la última edición fue capaz de aglutinar aviones y helicópteros deportivos y militares provenientes de Francia, República Checa, Portugal y, como queda dicho, EEUU.
Por si fuera poco, el Ejército del Aire aportó, además de la Patrulla Águila (que clausuró el festival con una de sus exhibiciones más espectaculares de este año), un avión de combate eurofighter y un apagafuegos CL-215, el mejor amigo de los bosques gallegos. Y además, la Armada desplazó a dos estruendosos harrier, que mostraron sus peculiares habilidades, con una tabla nueva, más emocionante que las realizadas hasta el momento. La patrulla Milano-52, el piloto vigués Manuel Coco Rey y Juan Velarde, miembro del equipo español de acrobacia aérea (subcampeón del mundo), fueron la aportación de la acrobacia aérea privada española.
Vigo'07 fue la constatación de que la apuesta del Consejo Español de Festivales Aéreos por la cultura aeronáutica pasa por el espectáculo. Un espectáculo que se vio y se oyó, con los mejores locutores posibles: Antonio Hinojosa y Eduardo Gavilán.
CURIOSIDADES
 Todos los paracaidistas vigueses "acertaron" la diana. Sus compañeros de saltos no pudieron evitar caer entre el público. Aprovecharon para hacerse unas fotos de recuerdo con todo el que lo solicitó.
 Los A-10 de la USAF fueron la sorpresa de última hora, nadie sospechaba que iban a sustituir a los F-16 previstos. Tal vez se hizo así para compensar el susto que se llevó la organización cuando, en el último momento, la USAF estuvo a punto de no asistir. La dirección del festival hizo alarde de recursos y movió todos los hilos para que eso no ocurriera. El resultado: la primera vez que dos A-10 americanos vuelan en un festival español.
 Pedro Ferreiro, integrante de la patrulla ROTORES, de Portugal, dirigió unas palabras en su idioma, a través de la megafonía, a todo el público presente. Un detalle simpático que gustó, sobre todo, a los más de 6.000 compatriotas desplazados hasta la localidad viguesa.
 Francisco José García de la Vega, Jefe del Estado Mayor del Aire, tuvo la oportunidad de saludar y ser saludado en la misma playa por los integrantes del equipo de salto de la Escuela Militar de Paracaidismo del Ejército del Aire que participaron en el festival. Ventajas de no necesitar un aeropuerto para tocar tierra.
 Un niño y una niña que pedían firmas por la zona VIP utilizando una bandera a modo de libreta de autógrafos a quienes veían con uniforme, civil o militar, se sorprenderían mucho al comprobar que aquel piloto que ellos creían del equipo de tierra de la Patrulla Águila era, en realidad, Rubén García Servet, coronel director de la Academia General del Aire.
 Coincidiendo con la celebración del festival, se hace entrega anualmente de los premios Joaquín Loriga, patrocinado por el Ayuntamiento de Lalín, que este año ha sido para el Museo de Aeronáutica y Astronáutica y el premio Aviador Piñeiro, patrocinado por el Ayuntamiento de Sanxenxo, que en 2007 ha distinguido a la Patrulla Águila. Este año, de forma extraordinaria, el Club Aéreo Vigo, organizador del festival, ha otorgado, además, una distinción especial al Aeropuerto de Vigo, por su apoyo y magnífica disposición favorable.
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Números cantan
27 aviones (16 militares)
3 helicópteros
30 pilotos
Cientos de personas dedicadas a mecánica y logística de los aviones
7 paracaidistas militares y decenas de personas de apoyo y logística
3 paracaidistas civiles
5 países
40 personas en Protección Civil
Cientos de personas entre Bomberos, Cruz Roja, Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil
220.000 espectadores (de los que unos 6.000 fueron los portugueses que llegaron en autobús) |
AMBIENTE
En 2006 hizo un sol de justicia y no había forma de saber cúantas personas de las presentes estaban allí para disfrutar de un día de playa y cuántas hubieran estado aunque cayeran chuzos de punta porque lo que les colocaba allí era el FAV 2006. El mal tiempo del domingo 22 de julio de 2007 en Vigo despejó todas las dudas. Allí todo el personal estaba para ver aviones, helicópteros y paracaidistas.
No llegaron a caer esos chuzos de punta, aunque la amenaza estuvo presente a lo largo del desarrollo del festival. Pero no se movió nadie. En la improvisada tribuna en la que espontáneamente se convirtió el arenal de Samil, así como su paseo y ese magnífico pinar adyacente alfombrado de hierba, sólo imaginable en las playas del norte de España, el mal tiempo únicamente asustaba por la posibilidad de que se cancelara el festejo.
Las neveras portátiles rebosantes de esas tradicionales viandas de verano -tortilla, lomo, pimientos, ensalada,...- servían de punto de reunión familiar, como ocurre con las chimeneas en invierno. Se están convirtiendo en una constante del festival, algo que le aporta esa popularidad que niega a gritos la falacia de que la afición aeronáutica sea cosa de "gente pija".
Que todo el mundo se divirtió lo demuestra el hecho de que la afluencia de gente no dejó de ir in crescendo, a pesar de que la climatología empeoraba por momentos. La alegría se contagiaba de unos grupos a otros. Las gorras se hicieron imprescindibles. No para protegerse del sol, si no para algo mucho más vistoso y divertido, para aclamar el trabajo de esos pilotos a quienes no les llega el sonido de las ovaciones que, a pesar de todo, también se escucharon en Samil.
Destacados con nombre propio
Pablo González, director del Festival Aéreo de Vigo. El hombre omnipresente, siempre en el lugar oportuno, en el momento preciso. Eficacia.
Mercedes Saiz Ortuño y todos los familiares de las personas más directamente implicadas en las exhibiciones. Consiguen no hacerse ver, pero acompañan y apoyan, son tan imprescindibles como el carburante de las aeronaves. Discreción.
Antonio Hinojosa y Eduardo Gavilán, speakers. Consiguieron que el evento fuera totalmente audiovisual. Un diez con matrícula para ambos. Profesionalidad.
Pepe Rubira, maestro de maestros en materia de organización de eventos aeronáuticos. Un joven de setenta y tantos con mucho por hacer aún. Experiencia.
Ana Martín y el resto de público asistente. El espectáculo era por y para todos ellos y, además, ellos consiguieron ser parte del mismo. Nunca tantas gorras fueron agitadas con tanto entusiasmo. Pasión. |
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