Número 02. 29 de julio de 2007. SUBIENDO GIJON

 Edita: Aeromagazines.com, un producto C&P        II Festival Aéreo de Gijón            II Festival Aéreo de Gijón                 II Festival Aéreo de Gijón

Las cifras

Las curiosidades

Los destacados

El ambiente

La cronología

El cierre

Cuatro países volaron sobre Gijón o

24 aviones, en el II Festival Aéreo Internacional de Gijón

Radka Machova, la líder del equipo checo Flying Bulls, con cuatro aviones Zlin 50-LX, cuya relación peso/potencia es tal, que prácticamente pueden hacer lo que les da la gana en el aire, fue la primera en comprobar hasta qué punto el público agradece oír la voz del líder, dando las órdenes para las figuras. Fue una idea excelente abrir con este equipo de fama mundial, para quien Miguel Puertas, piloto de la Patrulla Águila hasta el año pasado y actualmente instructor de la formación, sirvió de voz autorizada, para explicar el efecto que hace sobre el cuerpo la aceleración de la gravedad en negativo.

El vuelo de aeronaves como el eurofighter, que el EdA está promocionando por todos los festivales nacionales y extranjeros, con una exhibición muy �suelta� y dinámica, está haciendo cambiar el concepto de lo que impresiona y no impresiona entre quienes vivimos con los pies pegados al suelo. Cincuenta metros cuadrados de ala haciendo semejantes evoluciones y a esa velocidad dejan clavado en el sitio a cualquiera. Una experiencia que se repitió, después, con el Mirage 2000 que llevó l'Armée de l'Air a Gijón. Este avión contó con la habilidad de un piloto acertadísimo que hizo figuras efectistas, como el llamado �borracho�, que ha hecho famoso al solo italiano de los Frecce Tricolori. Divertido, rápido y estruendoso, puesto que, con un solo motor, escupía más decibelios que el eurofighter con dos.

La Patrulla ASPA viajó desde su base de Armilla (Granada), para presentar una tabla más depurada y sorprendente. Han apostado por el riesgo. Y eso gusta.

Asas de Portugal se ha convertido en el par aeronáutico de vuelo más refinado que se pueda ver en la península. Sus dos alpha jet volaron a poco más de un metro de distancia entre sí, con el morro de uno de ellos literalmente sumergido en el intradós del otro (el hueco de aire que queda inmediatamente debajo de un avión en vuelo). Según la ingeniería aeronáutica, esta posición haría imposible que ambos aviones se sostuvieran en el aire, lo que da una idea de la pericia de estos pilotos, capaces de reírse de las leyes de la física. Es probable, además, que, en poco tiempo, en lugar de dos Asas, podamos disfrutar con el vuelo de cuatro a la vez.

El EdA no olvidó tampoco a su estrella más mediática, el Canadair CL-215 Apagafuegos, con el que el público siempre cuenta. Destacó, también, una demostración del servicio SAR, simulando un rescate en el mar, protagonizado por un helicóptero Super Puma y un CASA 212, volando en estrecha colaboración.

La Patrulla Águila llevó al máximo su tabla, apurando tanto la altura como la proximidad con el público. Para cuando llegó su turno, el cielo ya había despejado las nubes que caracterizaron la mitad de la mañana en Gijón, lo que permitió a la formación de San Javier alcanzar la espectacularidad a la que tiene acostumbrado al personal.

El sol fue también la nota dominante, durante la exhibición de los paracaidistas, tanto del grupo Alas como de la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire (PAPEA). No pudo haber fin de fiesta más espectacular, simpático y aplaudido. Los y las paracaidistas siempre son los reyes de un festival: verlos tan de cerca y su habilidad para controlar la campana, como si se tratase de algo fácil de hacer, son cruciales para el espectáculo. Si, además, son simpáticos, se convierten en los Harlem Globe Trotters de los festivales aéreos

CURIOSIDADES

El comienzo del festival se retrasó algo más de media hora porque el sol no conseguía zafarse de las nubes. Mientras, la playa y todo su entorno iba llenándose de gente.

La PAPEA pidió a la policía local de Gijón unos metros más de espacio limitado en la arena de San Lorenzo para la llegada de sus saltadores. No pudo ser, desplazar a todas las personas que llevaban horas guardando sitio resultaba una misión imposible. La marea subía y recortaba el perímetro "seco". Finalmente, el saltador de la PAPEA que portaba la enseña nacional, ajustó tanto la llegada, la bandera era tan grande y el espacio tan limitado, que le pegó tal susto a una espectadora a quien le pareció que se le venía encima paracaidista, paracaídas y bandera enorme. Pero no fue nada. Una mera anécdota que la espectadora no olvidará, sobre todo por la diligencia de la organización para preocuparse por su estado. Algunos, literalmente, 'volaron' desde la tribuna VIP para llegar a su lado.

El viernes 27 de julio, tras los ensayos respectivos, las dotaciones de las Patrullas del Ejército del Aire, PAPEA y Águila, se dispusieron a firmar pósters en el palacio de Revillagigedo. Menuda se lió. Cientos de personas hicieron cola y les tuvieron casi una hora más del tiempo previsto firmando sin parar. Las existencias de pósters se tambalearon. Menos mal que se trata de profesionales bien entrenados, por eso aguantaron sin calambres en los dedos, que para firmar mucho, también hay que tener costumbre.

Un señor hacía señales, desde el exterior de la valla de la zona VIP a uno de los militares uniformados que había dentro pidiéndole que le acercara una de las gorras del Ejército del Aire que estaban colocadas sobre una mesa, dispuestas para proteger del sol a las personalidades que allí se encontraban. Cuando el militar se percató de lo que aquel hombre pedía, corrió presto a recoger una de las gorras y entregársela a través de la valla. Tal vez el feliz poseedor de esa gorra no sepa que, quien se la facilitó tan amablemente era Francisco José García de la Vega, Jefe del Estado Mayor del Aire.

En la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire, PAPEA, la igualdad de género no es sólo una expresión de moda, allí, hombres y mujeres se sitúan en clave de igualdad. Reflejo de la presencia cada vez más acusada de la mujer en el ejército español. En el festival de Gijón, la bandera de la ciudad fue paseada por su cielo suavemente y con total seguridad por una miembro de la PAPEA que fue recibida con una calurosa ovación.

El locutor de l'Armée del l'Air que comentó las evoluciones del Mirage 2000 lo hizo en un perfecto "francañol" (mezcla de francés y español). Todo el mundo le agradeció el detalle, aunque pocos se enteraron bien de lo que quería decir.

 

ONFLY, que siempre está presente en los principales festivales y eventos aeronáuticos de nuestro país, colocó un "zeppelín" sobre su stand que llamó la atención de todos los asistentes. Rivalizó con el enorme globo aerostático que colocó "Cajastur", aunque el de Onfly estaba más cerca de la tribuna principal. Simpático y acertado.

Números cantan

18 aviones

6 helicópteros

30 pilotos

Cientos de técnicos en mecánica y logística

9 paracaidistas militares y decenas de personas de apoyo y logística

3 paracaidistas civiles

4 países

250 personas entre Bomberos, Cruz Roja, Policía Nacional, Policía Local y Protección Civil

500.000 espectadores, repartidos a lo largo de 5 kilómetros.

AMBIENTE

El próximo año habrá que madrugar mucho para hacerse con un buen sitio en San Lorenzo. Este año ya casi estaba todo copado una hora antes del comienzo oficial. Y eso que el día, climatológicamente hablando, no parecía muy interesado en despejarse a esas horas de la mañana.

Gijón vive el mar, es una ciudad abierta al Cantábrico. San Lorenzo es una playa amplia, con fondo, con ese desnivel tan marcado de las playas del norte que precisa ser salvado con escalinatas. Las escalinatas de San Lorenzo están numeradas, como si se tratara de una calle y sus portales. Una idea magnífica que facilita citas y ayuda a ubicarse. Gijón quiere al mar y el mar quiere a Gijón. Ahora, con los dos festivales aéreos que ha vivido la ciudad el año pasado y el domingo último, también podemos asegurar que Gijón quiere al aire y el aire quiere a Gijón.

Gijón, como ciudad anfitriona de un festival aéreo, es todo un descubrimiento. Aunque nada debería sorprender de una ciudad que ha colocado a la novela negra en la cumbre de la vida literaria gracias a su "Semana Negra". Gijón y Vigo (flamante organizadora del festival aéreo más internacional del año en España, hasta el momento, difícil se lo ha puesto al de Valencia y a la Festa al Cel), ya se han convertido en una visita inexcusable para todo aficionado a la aeronáutica que se precie.

Hay que verlo en vivo. Hay que disfrutar de ello. Queda un año para hacer planes. Aunque no hay que descuidarse, un año, sólo son 365 días y pasan en un suspiro.

Destacados con nombre propio

Francisco José García de la Vega, Jefe del Estado Mayor del Aire. El pasado año, quedó tan prendado de la respuesta que Gijón dió al Festival en memoria del centenario del aeronauta asturiano Jesús Fernández Duro, que se empeñó en colocar a la ciudad entre las ciudades referente de los festivales aéreos españoles. Una apuesta personal con premio: Gijón devuelve el doble. Visionario.

El capitán Lombo, comentarista habitual de la Patrulla Águila en la temporada 2007, se estrenó como "locutor invitado", explicando las evoluciones de la Patrulla Asas de Portugal. Parecía que lo había hecho toda su vida. Menos mal que en esto no pasa como en el fútbol, donde los equipos se "roban" estrellas a golpe de talonario, porque si no... Polivalencia.

Víctor Cifuentes y todo el departamento de protocolo del Ayuntamiento de Gijón. Con una sonrisa siempre, a pesar de los inevitables "marrones de última hora", solucionaron brillantemente un evento salpicado de necesidades no previstas pero que había que solventar en tiempo record. Lo mismo montaban un chiringuito para la prensa que servían agua a los VIPS. Estilo.

Pedro Solbes Galiano, el que fuera anterior jefe de la Patrulla Águila (y, anteriormente, su líder, y, antes, su punto derecho y, antes, su speaker...), que actualmente presta servicios en el Gabinete del Estado Mayor del Ejército del Aire, estuvo en todo. Entretenía al respetable, corría escaleras arriba, escaleras abajo, informaba de novedades, atendía llamadas teléfonicas. Todo ello, sin olvidar su buen gesto habitual. Incansable.

Niños y niñas del público. Con su reconocida franqueza, si algo no les gusta, no paran de quejarse, pero si algo les entretiene no hay quien les mueva de allí. La playa de San Lorenzo estuvo llena de pequeños y pequeñas con la cabeza levantada hacia el cielo. El festival estuvo lleno de anécdotas infantiles. Desde esos gemelos de menos de 6 años que explican a su hermana menor que "los aviones vuelan porque el viento les empuja las alas (¿?)", hasta esa nena que, piruleta en mano, pide explicaciones al Teniente General Arruche sobre un aspecto de la exhibición. Nuestra mención especial para aquella pequeña de la playa que escuchó de su madre "si quieres ser piloto tendrás que estudiar mucho, no pienses que sólo con quererlo te van a dar un avión, esos de ahí arriba han tenido que estudiar mucho y todos los días entrenan". Sabiduría.

 

 

 

Tienen que ver

 

 

Consejo Español de Festivales Aéreos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El II Festival Aéreo de Gijón, minuto a minuto

(12:00 h.) Flying Bulls (República Checa) . Los cuatro Zlint Z-50 liderados por Radka Machova (la única mujer líder del festival) volaron a menos de dos metros de distancia. Su pasada de saludo levantó el ánimo del público.

(12.21 h.) Canadair CL-215 Apagafuegos (España). Fue la estrella que acaparó todas las miradas. ¡Cómo impresionó el sonido del panzazo contra la superficie del agua!

(12:36 h.) Eurofighter (España) . La nueva exhibición proyecta la imagen de un avión poderoso e invencible.

(12:48 h.) Patrulla ASPA (España) . Los cinco helicópteros Eurocopter EC-120 Colibrí están alcanzando un nivel plenamente europeo. Deberían viajar más por el extranjero .

(13:13 h.) Mirage 2000 (Francia) . ¡Qué maniobrabilidad y precisión! El comentario general fue que hizo una exhibición muy difícil. Y divertida.

(13:27 h.) SAR (España). Un Aviocar y un Super Puma demostraron cuál es el extremo de la precisión y la habilidad. Difícil de superar el simulacro de rescate protagonizado por ambas aeronaves y su personal de vuelo.

(13:37 h.) Patrulla Asas (Portugal) . Tomaron prestado al locutor de la Patrulla Águila (capitán Lombo), para demostrar que un par de buenos pilotos pueden situarse por encima de las leyes de la física. Destacó la figura llamada Sacacorchos.

( 13:54 h.) Patrulla Águila (España) . En cada exhibición se superan. Este año, Gijón le ofreció la más populosa. Brilló con luz propia el Par (aviones 6 y 7), por su espejo y el flip-flap.

(14:24 h.) Grupo Alas (España) . Estos cuatro saltadores volaron en desplazamiento horizontal sobre el cielo de Gijón, antes de bajar al suelo en un espectacular descenso.

(14:40 h.) PAPEA (España) . Impresionante. Mostraron al público de Gijón figuras que sólo ellos en el mundo se atreven a realizar .


Quinientas mil personas y 24 aeronaves

Hasta julio de 2007, ningún otro festival europeo ha reunido a tanta gente

Nada es imposible, pero es muy difícil que Gijón mejore las cifras de asistencia a su festival aéreo. Porque, para que entre más gente, habría que poner plataformas sobre el mar. Pese a que la organización del II Festival Aéreo Internacional de Gijón (Ejército del Aire y ayuntamiento) se olvidó de contar al público, la comparación de las imágenes de 2006 y 2007 garantizan un aforo similar. En 2006, se barajó la cifra de 600.000 personas. En 2007, con toda seguridad, más de 500.000 se reunieron a lo largo de toda la costa, desde el cerro de Santa Catalina hasta el inicio de la subida del paseo que lleva al Parque de la Providencia, en el extremo opuesto. O sea, más de cinco kilómetros de línea de observación.

Es probable que ninguna otra ciudad de Europa pueda ofrecer semejante patio de butacas al público aficionado a la aeronáutica. Es probable que ninguna otra ciudad de Europa pueda ofrecer tanta riqueza a su hostelería y servicios.

Dieciocho aviones, seis helicópteros, el grupo paracaidista Alas y una representación de la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire (PAPEA) tomaron el espacio aéreo de la playa de San Lorenzo, el domingo 29 de julio, consiguiendo que lo que, en principio, fue excitación, se convirtiese, en poco tiempo, en algarabía y terminase en exaltación. A ello, ayudó la cada vez más extendida tendencia de los festivales aéreos españoles a que el público pueda escuchar a los líderes de las formaciones pasar las órdenes a sus puntos para realizar figuras acrobáticas. Eso, que ya es �marca de la casa� de las fiestas aéreas que se realizan en nuestro país, favorece la comunicación entre público y pilotos, acercando la técnica de vuelo a quienes quieren conocerla y provocando una reacción que devuelve el guiño a los pilotos, cerrando el ciclo de la comunicación

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