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Punto de llegada, punto de partida o
La continuidad fue la característica más reseñable de la Festa al Cel 2007
Uno de los aspectos más impresionantes de la Festa al Cel 2007 fue que cualquier persona del público pudo comprobar cómo, pese a la gran cantidad de aviones que evolucionaron en la “caja aérea” situada frente a las playas de La Mar Bella y Nova Mar Bella y la placa del Forum, y a pesar de que muchas de esas aeronaves eran grandes, pesadas, aparentemente torpes y supuestamente proclives al accidente fácil, allá por el fondo, se veían continuamente aviones de línea despegando y aterrizando: trabajando, en suma.
Como el sonido en la tele, el trabajo del personal dedicado al control aéreo sólo se nota cuando falla. Y como el sonido en la tele, cuando es perfecto, ni se nota. Esa discreción es un rasgo propio del trabajo inteligente. Todos los aviones de la Festa al Cel convivieron con sus primos hermanos de El Prat y Sabadell, a los que, ese día, les tocaba trabajar. Y lo hicieron bien. Y no hubo retrasos, al menos en la exhibición. Ni siquiera cuando hubo que sustituir el Mirage 2000 que tenía prevista su demostración, por “el otro de repuesto”, porque el original se había averiado.
La continuidad fue, sin duda, la nota más característica del Festival Aeri de este año, la marca de la casa y el reflejo de la enorme profesionalidad del personal técnico de control aéreo que, más que coordinar las entradas y salidas de las distintas exhibiciones, se convirtieron en otro elemento del festival.
Pero con independencia de las novedades que pudo contemplar el público de la cita aeronáutica catalana (la más antigua de España, pues ésta fue su decimosexta edición), la última Festa al Cel pudo significar una llegada y un punto de partida. Una llegada, porque marca un bien entendido final, en cuanto a ostentar la responsabilidad de mantener el efecto tirón general, por estar en una ciudad de renombre europeo. Y un punto de partida, porque, ya desde este año, la Festa al Cel es una pieza más dentro de un proyecto más ambicioso, en el que otros certámenes, en apenas cuatro años, han alcanzado un gran renombre y comienza a hablarse de ellos en el extranjero. El peso histórico y la trascendencia que arrastra el festival aéreo de Barcelona han tenido mucho que ver en ese éxito.
¿Fue Clos el bálsamo? ística más Puede que la última cita de las playas de la Mar Bella y Nova Mar Bella haya servido también para tranquilizar las aguas entre la actual corporación municipal y la afición a la aeronáutica, tras el desencuentro con Red Bull Air Race que motivó la salida de la ciudad de Barcelona del circuito 2007 de la Fórmula Uno del Aire. En 2006, 1,3 millones de personas acudieron a la capital catalana, para disfrutar con la carrera aérea, por lo que la organización de Red Bull Air Race, a través de su máximo responsable, Jesús Rodríguez, recibió uno de los galardones que cada año concede el Festival Aeri.
Es probable que la presencia de Joan Clos, actual ministro de Industria, ex-alcalde de Barcelona y piloto, contribuyera a suavizar estas relaciones. El actual regidor Jordi Hereu manifestó que también a él le gustan los aviones. Pero Valencia y Madrid ya llevan un buen rato con un interesante tira y afloja, para que la Red Bull Air Race de 2008 se celebre en el espacio aéreo de sus términos municipales. Si Barcelona volviese a entrar en esa “pelea”, todo el mundo saldría ganando, se quedase la carrera donde se quedase.
Premio a la constancia
Los premios entregados este año recompensaron la constancia y el esfuerzo. Pedro Luis Muñoz Esquer, adjunto a la dirección de Airbus España, recibió un galardón por sus investigaciones en materia de estructuras en fibra de carbono. Su trabajo supuso, en su día, un giro en la industria aeronáutica europea. También fueron premiados Leandro de Justo Suárez, presidente del Club Aéreo Vigo, por su labor de difusión de la cultura aeronáutica; Francesc Ortiz, director regional de Navegación Aérea de Cataluña y el teniente general del Ejército del Aire Carlos Gómez Arruche, jefe del Mando Aéreo General (MAGEN), que reconoció el trabajo de los cientos de personas que intervinieron en el festival y pidió a todos los implicados que sigan “mirando al cielo”.
También recibieron galardones el Armée de l'Air, la Patrulla Águila, las tripulaciones españolas de eurofighter, el grupo paracaidístico Alas, la fundación Parc Aeronautic de Catalunya y Carles Martí, presidente del Aeroclub Barcelona-Sabadell, quien elogió el esfuerzo del personal de control aéreo.
CURIOSIDADES  Desde el centro de control del festival, ubicado en el espigón del Restaurante La Oca, los no habituales de la zona se sorprendieron al observar a varios bañistas practicando nudismo. La presencia de autoridades y VIPs no les inmutó y continuaron con su costumbre playera como cualquier domingo soleado. Pusieron la nota más original y, de paso, también disfrutaron de las evoluciones de los aparatos que surcaban el cielo.
 Los nudistas no fueron los únicos que obligaron a bajar la vista del cielo a los asistentes a la Festa. Un rápido y valiente nadador hizo una exhibición de fuerza y potencia natatoria ante todos los presentes. Se recorrió en escasos minutos la distancia hasta las boyas de seguridad. No se sabe si terminó allí por una cuestión de prudencia o porque no estaba dispuesto a nadar más. Siempre quedará esa duda. El espectáculo estaba en todas partes, cielo, mar y arena.
El día anterior a la celebración del festival, algunos de los aviones participantes realizaron un ensayo en la misma zona de exhibición. Tuvieron que retrasarlo bastante porque justo a la hora en la que estaba previsto el ensayo el cielo estuvo a punto de desplomarse en agua sobre la zona. Llovió tanto y tan fuerte que nada hacía prever que al día siguiente brillara el sol como lo hizo. Una vez más, la climatología puso a prueba los nervios de los organizadores.
 El programa tenía prevista la aparición del Mirage 2000 francés a las 11:23 horas, inmediatamente después de la presencia del Airbus de Clickair. La megafonía ya lo había anunciado y todo el mundo estaba esperando su llegada, mirando al cielo hacia la zona del Forum por donde llegaban los aparatos participantes. La espera se prolongó, el avión de l'Armée del l'Air se había estropeado en la pista de salida y hubo de ser reemplazado rápidamente por el de reserva. Sólo fue una anécdota, porque el "hueco" fue inmediatamente cubierto por la Patrulla Aspa que estaba en disposición de salida y el Mirage "sano" estuvo a la altura en su exhibición, aunque algunos minutos más tarde.
La Patrulla Aspa necesita un sistema de humos. Las complicadas acrobacias que realizan con sus aparatos no dejan estela y eso les hace perder buena parte de su visibilidad. Hay que estarles mirando durante todo el tiempo, porque si se desvía la mirada se corre el riesgo de no comprender lo que han hecho, cómo lo han hecho y cómo ese helicóptero que estaba a la derecha ahora está a la izquierda ¿Por dónde ha ido? Además, si tuviera humos, como su compañera águila, podría terminar sus actuaciones como lo hacen los siete C-101, dibujando la bandera con ellos. No tendrían que sacar una por la ventanilla. |
Números cantan
45 aviones
8 helicópteros
59 pilotos
Cientos de técnicos en mecánica y logística
4 paracaidistas y su personal de apoyo y logística
Cientos de personas entre Bomberos, Cruz Roja, Mossos de Esquadra, Guardia Civil, SAR, Policía Local y Protección Civil
300.000 espectadores, repartidos a lo largo de dos playas y la zona del Forum.
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AMBIENTE
La experiencia es un grado. Este festival que va por su edición número 16 tiene seguidores fieles que saben ya mucho de festivales. Saben lo de que hay que ir con tiempo para hacerse con un buen sitio. Saben que hay que llevar sombreros o gorras que protejan del sol. Saben que, si se llevan prismáticos, se verá todo mejor. Saben, por ejemplo, que la Patrulla Águila cierra el espectáculo, así que, aunque no les llegue la megafonía, saben cuando retirarse. De allí no se mueve nadie hasta que no se han visto la senyera y la bandera en todo su esplendor.
El domingo 30 de septiembre de 2007, fecha en la que se celebraba la última Festa al Cel por el momento, miles de barceloneses y visitantes se apostaron en la costa desde la zona del Forum hasta más allá de las playas de la Nova Mar Bella y la Mar Bella. El tiempo acompañaba, para algunos incluso demasiado caluroso para las fechas, el mar estaba tranquilo, azul, límpido, como el cielo. En una Barcelona que últimamente ha sido noticia por algún que otro percance, las personas asistentes a la exhibición aérea demostraron que su civismo es de matrícula, más de 300.000 personas se desplazaron a la zona y no se conoció problema alguno de colapso circulatorio o aglomeración. Tampoco fallaron los transportes públicos. Todo funcionó como debía funcionar.
Y la gente se lo pasó magníficamente bien. Una fiesta como esa es la disculpa perfecta para pasar un día de asueto toda la familia. Ver las evoluciones de los aviones y los paracaidistas en la playa o en la explanada del Forum y, luego, a picar algo en algún centro comercial o en alguna terraza.
Castor Fantoba hizo una declaración de amor a Barcelona dibujando en el cielo con los humos de su avión un gigantesco I (corazón) B. No es para menos, una respuesta así por parte del público se merece que se le quiera.
Destacados con nombre propio
Leandro de Justo Suárez, presidente del Club Aéreo Vigo organizador del Festival Aéreo de Vigo, International Vigo Airshow. Él y el director del festival vigués, Pablo González, no ahorraron esfuerzos en apoyar y colaborar para que el festival barcelonés fuera un éxito. Todo un ejemplo de compañerismo reconocido y apreciado por los responsables de la Festa al Cel que no les van a la zaga. En la foto, Leandro posa junto a Manuel "Coco" Rey, piloto acrobático vigués que acudió al festival porque también es un gran aficionado y, además, para ver en directo al A-320 de Clickair que celebraba el primer año de la compañía en la que presta sus servicios como piloto comercial. Solidaridad.
Alba Linares Griera, la sonrisa del festival. Atendió a a todo lo que fue necesario en la organización. Buscaba respuestas a cualquier duda que se le planteara. Sabía quién podía resolverlas y las gestionaba. De casta le viene porque Alba es hija del actual director del Festival Aeri, Esteban Linares. Futuro que ya es presente.
Jaime León y todo el equipo de exhibición del Eurofighter del Ala 11, Morón (Sevilla), como Manuel Ramírez (con él en la foto) y José García Cancho, que pilotó el EFA durante la exhibición. El trabajo de demostración que vienen desarrollando en los últimos tiempos es magnífico y se traduce en la admiración de todas las personas que pueden disfrutar de él. Recibieron el cariño del público y la felicitación de los entendidos. Brillantes.
Rafael Jiménez, locutor de la Patrulla Aspa, regaló al público asistente con la mejor locución de todas las que se escucharon en el festival. La patrulla de demostración de helicópteros del Ejército del Aire ha alcanzado, a pesar de su juventud, un nivel más que notable. El comandante Jiménez, con su excelente trabajo, consigue que ese esfuerzo de sus compañeros a los mandos de los EC-120 Colibrí llegue perfectamente a la audiencia. Sólo necesitan un sistema generador de humos que les permita marcar la estela de su buen hacer. Mérito.
Miguel Puertas, quien fuera hasta la pasada temporada, águila 6 (par derecho) de la Patrulla Águila y actualmente miembro de su equipo de apoyo en tierra en calidad de instructor, hizo de speaker suplente de su patrulla, explicando las diferentes maniobras que él tan bien conoce. Demostró que también en estas tareas es muy competente. Lo mismo enseña a volar a los futuros pilotos del Ejército del Aire, que borda el papel del par derecho de la formación, que se destapa con habilidades de comunicador. Sólo le queda correr el rally Dakar en moto... ¡Ah, no, que eso también lo ha hecho! Y varias veces. Multidisciplinar.
Carlos Losada, presidente de Clickair. No es habitual de las exhibiciones aéreas, pero disfrutó de la Festa al Cel como el que más. La decisión de que un Airbus A-320 de la compañía que él preside saludara a Barcelona aprovechando el Festival Aeri fue la mejor manera de celebrar que al día siguiente, 1 de octubre, se cumplía un año del primer vuelo comercial de Clickair. Éxito.
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MÁS CURIOSIDADES  Durante la entrega de premios se dieron varias anécdotas que divirtieron al personal asistente. Aunque todo estaba muy bien organizado y cada persona tenía su lugar, los cruces entre galardonados que iban y galardonados que volvían amagaron "choque" en alguna ocasión. La mayoría de los presentes eran bastante duchos en el arte de "esquivarse" en el aire y, por lo que allí se pudo comprobar, tampoco se tropiezan en tierra.
 A Joan Clos, Ministro de Industria y anterior alcalde de Barcelona, se le hizo entrega de un galardón en reconocimiento al apoyo que siempre ha ofrecido al Festival Aeri que cierra las fiestas de la Mercè. Se trataba de la reproducción de una "B" que él, divertido, agradeció asegurando que era la primera vez que le ponían una B.
 La entrega de premios se prolongó como suelen prolongarse indefectiblemente este tipo de actos, por magníficamente que estén planeados (que se lo digan a los Oscars de Hollywood). En cuanto empiezan los discursos no hay quien los haga parar y los "seré breve" se prodigan, aunque nadie en realidad confíe en que ésa sea la intención. Alvaro Bultó, integrante del equipo del Proyecto Alas que había recibido ya su galardón, se retiró de la zona de entrega y se entregó al cátering cuando todavía no habían terminado los discursos. Su "escapada" se puso al descubierto cuando Joan Clos mencionó a su familia (como fundadores de las compañías de motos Bultaco y Montesa) y todos los presentes buscaron a Álvaro con la mirada sin encontrarlo. Apareció casi inmediatamente, una vez advertido, terminando de masticar el último bocado. Su disculpa resultó muy divertida y, con ella, consiguió que se dieran por terminados los discursos. |