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Los destacados
El ambiente
La cronología
Hasta el FAV 2008 |
Por primera vez o
375.000 personas y 450 barcos ovacionaron el V Festival Internacional Aéreo de Vigo

Si te limitas a verlo en una fotografía, da la impresión de que un pájaro negro de 45 metros de punta a punta de plano (cuando lleva las alas completamente desplegadas), impulsado por cuatro potentes reactores, tiene que hacer que todo retumbe. Si lo ves en vivo, volando de verdad, ahí encima, resulta inquietante, porque semejante aeronave vuela con un leve silbido. Nada vibra, los cristales no tiemblan. Si estás dormido, nunca te despertaría. Así es el vuelo de un Rockwell B1-B Lancer ... Y para comprobarlo, para sentir la angustia de un vuelo frío como el filo de un cuchillo, puedes espiar, desde la valla de una base aérea británica (el viaje no provoca jet-lag), acudir a una edición del Royal International Air Tattoo que no anegue la lluvia, o, simplemente, ir a Vigo... Desengáñate, no vas a verlo en ningún otro lugar de España.
El 20 de julio de 2008 es otra fecha en los anales de la historia de la aeronáutica en España. Por primera vez, un B1 sobrevoló sigilosamente el territorio español. Lo hizo en el V Festival Internacional Aéreo de Vigo. Y por segunda vez, dos Fairchild-Republic A-10 Thunderbolt volaron a través del espacio aéreo español. Participaban en el mismo festival que el año pasado. Desde entonces, no habían vuelto por aquí.
La historia del festival aéreo de Vigo es la de una �primera vez� que se repite sin descanso. La primera vez que..., la primera vez que... En 2008, sin embargo, lo más importante no estaba en el aire. Por primera vez, un festival aéreo dejó de volar y se introdujo por las calles de esa eterna cuesta que es la ciudad de Vigo. Por primera vez, la I Semana Cultural Aeronáutica de Vigo, ni fue un simple preludio, ni tampoco la socorrida feria de compraventa de avionetas para pijos. Por primera vez, un festival aéreo consigue que todas las piezas del puzzle aeronáutico se desparramen por la ciudad, para que la ciudad vuelva a montarlas. Por primera vez, incluso, un festival aeronáutico hace coincidir a la patrulla de demostración del Ejército del Aire con el buque escuela de la Armada y con su fragata más moderna. Por primera vez, la visita a un buque de combate forma parte de las actividades de un festival aéreo, o una patrullera del Gardacostas de Galicia participa en un simulacro de rescate desde un helicóptero.
Por primera vez, hubo exposiciones, simuladores, contacto humano de los pilotos de la Patrulla Águila con niños y niñas hospitalizados. Por primera vez, todo eso que vuela se mezcla con la gente que pasea por los parques, o que compra en las tiendas, o que se alegra porque su nieta sonríe, a pesar del suero que tiene chutado en la vena. Por primera vez, los pilotos de combate, los ases del eurofighter, los guerreros del viento del F-18, los paracaidistas, los pilotos acrobáticos se mezclan con su propio origen, alguien les saca de donde nunca quisieron continuar encerrados: vuelven a la tierra, son del pueblo.
Doscientos autobuses llegaron a Vigo, desde Portugal, el pasado 20 de julio, llenos de gente deseosa de ver a lo mejor de sus pilotos militares. La patrulla de helicópteros �Rotores de Portugal� no volverá a España en 2008. Si perdiste la oportunidad de Vigo, ya no los verás en nuestro país, hasta el año que viene. Más de 12.000 personas provenientes de Portugal aplaudieron a sus �Asas� y a los pilotos del Museo Aero Fénix. Lo mejor de Portugal voló sobre Vigo.
Por primera vez, 350.000 personas acudieron a las playas de Samil y O Vao. Otras 25.000 personas subieron al Parque de Castro, el punto más alto de Vigo. Y 450 barcos llenaron la ría de gente mirando al cielo. Por primera vez, un alcalde escoge un festival aéreo para su bautismo del aire en un histórico Yak-52.
Vigo mira al cielo y ya no puede bajar la vista.
CURIOSIDADES
 Este año, el festival ha crecido a lo ancho, a lo largo, a lo alto y seguro que en alguna otra dimensión más no percibida por las limitadas capacidades de los cinco sentidos humanos. Ha durado más, ha tenido mayor participación, ha multiplicado la asistencia y se ha proyectado en el tiempo gracias a la celebración de la I Semana Cultural Aeronáutica de Vigo, que se llevó a cabo durante los siete días inmediatamente anteriores. Las actividades desplegadas durante esa semana han involucrado a la ciudad y la han hecho un poco más "aeronáutica". Exposiciones de maquetas, simuladores de vuelo, firmas de pósters, el encuentro del buque escuela "Juan Sebastián de Elcano" y la fragata "Álvaro de Bazán" con la Patrulla Águila, además de la emotiva visita de los pilotos águila a los niños y niñas ingresados en el Hospital Xeral, fueron sólo algunas de las actividades desplegadas.
 Desde los días previos a la celebración del festival se pudieron ver por la ciudad de Vigo unos coches que indicaban en un cartel colocado en sus puertas delanteras que a bordo se encontraban pilotos participantes en el festival. Una simpática manera de mostrar a la gente todo el trajín de idas y venidas que supone poner en marcha un evento como el V FAV. La anécdota la puso algún experimentado piloto que, al volante de uno de ellos, dió más vueltas de las necesarias hasta recalar en su hotel. Hay qué ver lo fácil que es perderse sin GPS.
 La víspera del festival, los dos Eurofighter que esperaban en la plataforma del aeropuerto de Vigo el momento de su intervención, recibieron una inhabitual visita. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, se desplazó hasta allí para conocer lo que es instalarse en la carlinga del avión puntero y recibir explicaciones sobre su manejo. A pie de la escalerilla (que era, ciertamente, una "escalerilla", nada que ver con la de los aviones de pasajeros), le recibió el general Manuel Mestre Barea acompañado por tres experimentados pilotos. Entre todos explicaron al alcalde y a sus acompañantes algunas de las características del avión. Y aunque se subió por aquella escalerilla-escalerilla y se sentó en el lugar del piloto del EFA, algo reservado a unos pocos, el alcalde vigués no olvidaría aquella experiencia anterior, de sólo un par de días antes, cuando se paseó por el cielo de su ciudad a bordo de un Yak 52 de la Patrulla MILANO 52. Por cierto que algunos periódicos se empeñaron en que se trataba de un avión de la Patrulla Águila, algo que no gustó nada, nada, nada al líder de los Milano 52. A cada uno lo suyo, que las cosas claras gustan a todos: la Patrulla Águila nunca ha volado el Yak 52. Errare humanum est.
 Mientras en el aire todo se sucedía sin percance alguno y en la playa el público disfrutaba de lo lindo, en la zona acotada para albergar el control y la necesaria atención a autoridades y otros VIPs, todo parecía seguir idéntica tónica. Normalidad para todos gracias a la rapidez de reflejos de los miembros de la organización que hicieron auténticos malabarismos para que esos inconvenientes que siempre surjen a última hora no se notaran. Casi nadie advirtió, por ejemplo, que la carpa hinchable de "Caixanova" se desinfló un poquito y amenazaba con desplomarse, porque antes de que eso ocurriera, rápidas manos la devolvieron a su estado previo. Tampoco casi nadie fue consciente del asalto que sufrió un pobre jamón que únicamente pretendía servir de tentempié. Si lo sabe, no va.
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Números cantan
23 aviones
9 helicópteros
1 patrullera ("Valentín Paz Andrade") y su tripulación 41 pilotos
Cientos de personas dedicadas a mecánica y logística
10 paracaidistas militares y decenas de personas de apoyo y logística
4 paracaidistas civiles
3 países
Cientos de personas entre Bomberos, Cruz Roja, SAMU, Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil, seguridad privada y Protección Civil
375.000 espectadores y 450 barcos |
AMBIENTE
La mayoría de las personas asistentes al ya tradicional festival aéreo de Vigo se traen la lección aprendida de casa. Aquello se pone hasta los topes, así que lo que hay que hacer es madrugar y llegar a la playa con la fresca. Por eso, a las nueve de la mañana aquello ya estaba como cualquier otro domingo a las doce.
El "barquillero, oiga, hay barqui, barqui" también se lo sabía y se llevó tres veces más barquillos, gritó otras tantas veces más y, tras renunciar a hacerse oir por encima del rugido de las aeronaves, comprobó que la venta había sido significativa.
El público de Samil, incluso los nuevos -que fueron muchos-, es bueno aprendiendo lecciones. Por eso toda la playa se trajo su propia visera para saludar a los pilotos. Ya saben que, aunque los pilotos no escuchen sus aplausos, ven perfectamente el agitar de gorras. Vigo se lo ha aprendido, por eso, ni un vigués sin su gorra, ni un piloto sin su saludo.
Pero como una cosa no quita otra, más de un espectador se asentó en la playa armado con un bocinón. Entre el ruido de los motores de los aviones (algunos eran más o menos silenciosos, pero otros atronaban), los aplausos y el estruendo de las bocinas portátiles, aquello era una fiesta del rugido.
El espectador de Samil, poco a poco, va configurando su equipación idónea para asistir al FAV: bañador, toalla, crema solar, gorra, cámara de fotos, prismáticos y bocinón (éstos dos últimos, opcionales). ¡Ah! y un bocata o, en su defecto, una buena tartera de viandas. Si algo ha quedado claro es que un festival aéreo que termine a las dos de la tarde, sabe a poco.
Destacados con nombre propio
El equipo responsable de las relaciones públicas del festival. Nada imposible para ellas, con una sonrisa en los labios y la mejor de las disposiciones, estaban siempre cuando hacían falta. ¿Quién duerme cuando hay tanto por hacer? Ellas demostraron desprecio por el cansancio y por las ampollas en los pies de tanto trajín. Y, sin embargo, lucían un aspecto radiante. Begoña y Mónica, imprescindibles.
El equipo de apoyo de la organización. La organización de un evento de estas características requiere de mucha dedicación. Saben que se trata de una de las mejores demostraciones de que la teoría enunciada por el tal Murphy no es una leyenda. Hasta el último momento, hasta que todo acaba, nadie puede asegurar que no vaya a torcerse algo en el último minuto. Procurando que eso no pasara en este FAV 2008 Rubén y Antonio han puesto algo más que un granito de arena. Trabajo oculto pero necesario.
Abel Caballero, alcalde de Vigo. Posiblemente, el más implicado de los alcaldes de las ciudades anfitrionas de un festival aéreo en España. El resto tienen, a partir de ahora, la oportunidad de ponerse a la altura. Pero don Abel no se lo ha puesto fácil.
Luisa Torres, relaciones institucionales del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo. A través de ella, destacamos a todo el personal del hospital, especialmente de la planta de pediatría, que pusieron todo de su parte para que los niños y niñas allí ingresados también pudieran tener su ración de festival aéreo. Su ilusión e interés se tradujo en la ilusión y el interés de los pequeños.
José, Nicolás, Álvaro, Alejandro y tantos y tantos niños y niñas que acudieron a ver el festival. Aunque el ruido, en ocasiones, fuera ensordecedor, no se perdieron las evoluciones de aviones, helicópteros y paracaidistas. Ese día aprendieron que ese "humo" que se forma en torno al avión es vapor de condensación y que a un kilómetro por hora menos de la velocidad de pérdida el avión se vendría abajo. Son el futuro porque son este presente. |
CURIOSIDADES
 Que se sea capaz de pilotar un avión de caza y hasta de enseñar a otros a hacerlo (con lo complicado que tiene que ser eso), no quiere decir que no se necesite consultar las instrucciones de una emisora nueva. Para eso están. ¿Por qué huiría de esa fotografía el jefe García Castro?
 Alvaro Bultó, ya todo un clásico en este apartado de anécdotas, también protagonizó una en esta ocasión. Una lesión de rodilla le obligó a saltar con un vendaje especial y una serie de precauciones extras. Se pasó la víspera prácticamente sentado, pero el domingo, 20, saltó, como hace siempre, sobre Samil en el FAV 2008. Ese prurito suyo, que no le deja parar. Y era todo sonrisas, cojeando, pero sonriendo.
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