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Hasta el FAV 2011 |
¡Son ustedes tan amables!o
El festival de Vigo da un enorme salto cualitativo en 2010 Algo ha cambiado en Vigo, entre 2009 y 2010. Pero, sobre todo, algo ha cambiado en Vigo, entre 2008 y 2010. Del año pasado a éste, el Festival Aéreo Internacional de Vigo (FAV) ha conseguido ser más festival e incluso escuela de directores de otros festivales europeos, como el caso del director de Sanicole (Bélgica), Geoffrey Buekenberghs , que pasó por Vigo y tomó nota de todo, porque Sanicole quiere aprovechar las horas nocturnas para hacer volar aviones iluminados y eso hay que financiarlo y organizarlo con las autoridades locales.
Del año pasado a éste, el FAV ha crecido y está más en la calle; pilotos, por las calles de la ciudad; la gente de la calle, reconociendo el espectáculo y a sus protagonistas, orgullosa de vivir donde vive. No quieren que les quiten el festival, que es tan vigués como el casco viejo, los mejillones, o las cuestas. O el Celta, que ha hecho un póster con aviones lanzando bengalas, los italianos Pioneer que entraron a España por las Rías Baixas.
Pero el FAV ha cambiado mucho más, desde 2008, cuando todavía luchaba para tener carta de naturaleza viguesa, un-hueco-por-favor-si-son-ustedes-tan-amables. Se ganó ese hueco, lo recogió de manos de la gente de la calle, en la que casi nadie se había fijado, mira por dónde, cuando es la gente de la calle la que te da la fuerza o te la quita. En apenas dos años, el FAV ha dejado de pedir un-hueco-por-favor-si-son-ustedes-tan-amables, para que le pidan a él un hueco en la foto, si es el FAV tan amable. El caso es que, a su manera, pareciendo que dan, le piden que se haga una foto. Así que 2011 promete ser todavía mucho más divertido. Si son ustedes tan amables.
CURIOSIDADES
“¡Ah, pero no son los mismos que el año pasado!” La frase que, a modo de acusación velada causada por la añoranza, pronunció una mujer de entre el público del salón de actos del Hospital Xeral de Vigo, que acudió a recibir a la Patrulla Águila, durante su visita a los niños y niñas ingresados en el centro hospitalario, encierra más información de lo que parece. Por un lado, indica que hay gente que repite…, porque trabaja en el hospital. Y por otro, que hay gente que acude, esperando encontrar algo. El pasado 15 de julio, se produjo la tercera visita de los pilotos de la formación acrobática del Ejército del Aire a los pacientes más jóvenes del hospital vigués. No todos eran los mismos que el año pasado. Ni de un lado, ni del otro.
Entre 70 y 80 personas, entre niños, niñas y quienes les atendían, abarrotaron el salón de actos de un hospital que, a instancias del Festival Aéreo Internacional de Vigo (FAV), es pionero en hacer que los pilotos de la Patrulla Águila bajen de la carlinga, no para recoger un aplauso, sino para dar un regalo.
Y para responder a preguntas que van, desde las dudas que se repiten cada año (“¿cuántos aviones sois?”) al repaso de la ley de igualdad (“¿por qué no hay chicas en la patrulla?”), pasando por el surrealismo dadaísta: “¿dónde os escondéis?”
El jefe de la formación acrobática, Bayardo Abós, decidió repartir responsabilidades y dar juego a la formación completa, que se fue turnando a la hora de responder. ¿Es muy difícil hacer maniobras? ¿A qué velocidad vais? ¿Os cansáis mucho? ¿Os mareáis? (una inquietud que, al parecer, no cesará nunca). Diego, un jovencito que ya cuenta entre los seguidores de la Patrulla Águila, entregó un regalo a la formación. Un excelente cuadro, entre el collage y las manualidades, hecho a mano y con paciencia, que contará con un lugar en la estantería de la Patrulla Águila, en la Academia General del Aire, en San Javier (Murcia).
“Las visitas no curan, pero ayudan. Esta noche, todavía estarán pensando en vosotros”, dijo Luisa Torres, responsable de relaciones públicas del complejo hospitalario, cuando los pilotos recorrieron las habitaciones de aquellos niños y niñas que no podían moverse de su cama. “Pero la visita también es buena para las personas que les cuidan. Es un día de fiesta”, concluyó.
 El alcalde de Vigo, Abel Caballero, no quiso dejar pasar la oportunidad que le daba la coincidencia del paso de la Patrulla Águila por la ciudad de la que es regidor con la celebración del 25º aniversario de la formación acrobática, el pasado 17 de julio, para entregar a sus pilotos el recuerdo más emblemático de Vigo, una escultura con una caprichosa forma de “V”. Caballero recordó que “en Vigo, llevamos ya una década con vosotros” y resaltó el carácter emblemático de la Patrulla Águila, “que es lo más representativo y cercano del Ejército del Aire”.
El significado de la escultura, según el alcalde de la capital de las Rías Baixas, amplía el propio concepto de inicial de la ciudad. “También es la V de victoria, pero armada con nuestra capacidad industrial”. Recordó también que “en Vigo, de mar sabemos mucho y de aire, estamos aprendiendo”.
Por su parte, Bayardo Abós, comandante-jefe de la formación acrobática de la Academia General del Aire, señaló que “Vigo ya es veterano en el mundo de los festivales aéreos. Nos sentimos muy orgullosos de que, año tras año, nos inviten y nos acojan con los brazos abiertos”. El FAV lo mismo coloca un gigantesco Boeing B-52 surcando los cielos de Samil, que le muestra a un crío cómo se pilota un Airbus 320 (simulador mediante, por supuesto), o qué se siente en la carlinga de los C-101 de la Patrulla Águila (emulador mediante, en este caso). Lo mismo consigue que cientos de gargantas canten al unísono el cumpleaños feliz a esa misma Patrulla Águila por sus bodas de plata, que deja sin palabras a cientos de miles con el mejor muestrario de acrobacias aéreas del año. El festival del domingo y su Semana Cultural Aeronáutica previa, ponen el cielo en primera línea en una ciudad que sabe mucho de mar y que sabe mucho a mar. Encaja una cosa y la otra: el cielo, el mar y, también, el suelo. El aire, el agua y la tierra. Todo para Vigo y por Vigo. Afortunada Vigo.
Por si no fuera suficientemente original empezar el festival con el vuelo de un Zepelín -que, aunque puede que no sea la primera vez que uno de esos artilugios voladores esté presente en un festival aéreo español, sí que es la primera que se ve en uno de los festivales del circuito oficial-, la edición de 2010 del FAV ha hecho méritos para añadir entre sus incondicionales, que no son pocos, a otros también acostumbrados a mirar al cielo, pero en su caso buscando otros objetos volantes diferentes a los habituales en un evento aeronáutico. No nos guía afán alguno de polémica, pero si a una cosa que vuela y que no se sabe identificar se la conoce como Objeto Volante No Identificado (OVNI) ¿Qué otra cosa era aquel círculo blanco que se pudo ver y fotografiar durante varios minutos desplazándose de derecha a izquierda en el cielo de Samil mientras Ramón Alonso ejecutaba su exhibición?
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Números cantan
41 aviones
9 helicópteros
1 remolcador de altura de Salvamento Marítimo con toda su tripulación
180 personas, entre pilotos y mecánicos
3 paracaidistas civiles
5 países
75 autobuses urbanos actuando como lanzadera
500 autobuses de Portugal (principalmente), aunque también de otras localidades gallegas
45 voluntarios de Protección Civil (35 en la playa y 10 en el mar)
Cientos de personas entre Bomberos, Cruz Roja, SAMU, Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil y seguridad privada
450.000 espectadores y 300 barcos |
AMBIENTE
Llenazo. No se puede definir de otra manera cómo estaba la playa de Samil el domingo, 18 de julio. LLeno el arenal, lleno el paseo, lleno el muro, lleno el pinar, hasta llena la zona de baño, dentro del agua.
Que se llene una playa un domingo de julio soleado no es nada extraño. Pero que se llene de gente mirando al cielo y admitiendo una considerable reducción del "espacio vital" respecto al vecino, eso ya sólo es propio de Samil el día del festival aéreo.
Lo de la afición al festival vigués es ya más que sorprendente. Como ejemplo, esa joven pareja que contaba que no se pierden este evento ni locos. Un poco locos sí que están porque este año han viajado hasta allí en moto a pesar del embarazo de ella. Para la próxima edición se llevarán al bebé, seguro. Y es que el FAV es un festival muy familiar, para todos los públicos.
Destacados con nombre propio
Eva Vázquez es una voluntaria de la Cruz Roja que cada año se presta a ejercer de naúfraga 'de mentirijillas' para que le rescaten en serio. Es una colaboradora necesaria que se remoja encantada y que permite con ello que los servicios de rescate puedan mostrar al respetable en qué consiste su trabajo. Un trabajo que, las más de las veces, se ejerce sin espectadores, sin aplausos y en unas condiciones meteorológicas notablemente distintas a las del domingo en Samil. Eva se merece un aplauso y un reconocimiento y, a través de ella, todas las personas que colaboran desinteresadamente para que nuestras vidas sean cada vez más tranquilas y seguras. Por si eso fuera poco, también saben entretenernos.
Melissa Pemberton empezó su actuación dibujando un tornillo interminable en el cielo. Todo en ella parece que no tiene fin: su sonrisa, su simpatía, su amabilidad, su capacidad de trabajo, su autoexigencia. Es joven, guapa y vuela. Lo que siempre se ha entendido como la imagen terrenal de un ángel. Pero ella es lo más alejado que existe a un "pastelón". Demuestra que se puede ser todo eso y, además, estar entre los mejores. Bendita esa abuela que se la llevaba en su Cessna cuando ella aún era una niña. Algunas abuelas son impagables, la mía cosía, nada que ver.
Xtreme Flight. El Festival Aéreo Internacional de Vigo trajo, por primera vez a los festivales aéreos españoles, al equipo de paracaidistas británico Xtreme Flight, caracterizado por su arriesgada concepción del espectáculo paracaidístico. Tras saltar de gran altura, descendieron haciendo figuras. Sin embargo, su aterrizaje es tan espectacular, que tuvo que ser previamente validado por la organización del festival aéreo, durante los ensayos del 17 de julio.
Cuando los paracaidistas alcanzan el nivel del mar, realizan un vuelo en horizontal a escasos centímetros del agua y en dirección a la orilla, llegando uno de ellos a introducir un pie en la superficie líquida, a modo de timón. En esa arriesgada situación, entran en la orilla y se deslizan sobre la arena, frenando de golpe, en el punto en que lo desean. El resultado del trabajo de estos tres profesionales, que también se ganan la vida como dobles de películas (como no podía ser de otra manera) superó el límite de asombro de una población como la de Vigo que está acostumbrada a ver los espectáculos aéreos más alucinantes de España.
Mariano Navarro. El locutor de la Patrulla Águila de esta temporada se confiesa tímido, dice que lo suyo no es hablar en público. Seguro que habla en serio y que, efectivamente, está convencido de ello, pero se equivoca totalmente. Será tímido, no lo dudamos, pero no se le nota nada. Y, respecto a sus habilidades para dirigirse a grandes masas de personas, después de lo vivido el domingo en Vigo, son incuestionables. Todas y cada una de las personas que, gracias al excelente sistema de megafonía del festival, pudieron escucharle explicar las maniobras de sus compañeros se fueron a sus casas más sabias que antes de conocer a Navarro. Más sabias, porque ahora saben mucho más que antes.
Begoña Ribas. La responsable de las relaciones públicas del festival lleva varias ediciones sin enterarse de lo que pasa en la caja de exhibición. Lo suyo ocurre en tierra. A veces mira hacia arriba, pero no demasiado, porque tiene tanto que atender a ras de suelo que ya se ha resignado a saber de las evoluciones de los aviones y de los paracaidistas por referencias, o en foto. Este año, su proverbial discreción ha sido puesta a prueba por sus compañeros de la organización que le han sorprendido con un homenaje durante la cena de entrega de premios en forma de placa de reconocimiento a tantas horas de voluntariado a mayor gloria del FAV. Ella insistirá en que no lo merece, pero esta nota en destacados es tan de justicia como aquella placa.
Aerotreffen. Cincuenta moteros y moteras se montaron en sus BMW y se desplazaron desde los lugares más recónditos para asistir al FAV 2010. Fueron una nota de color con sus chalecos reflectantes y sus máquinas brillantes. Todo un espectáculo añadido al que se podía ver en el cielo. |
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