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Hasta el FAM 2011 |
Que no sea por falta de aviones o
Cualquier gimnasta sabe que hay dos maneras de muscular. Una es atiborrarse de anabolizantes. La otra es meter horas en el gimnasio, hasta la extenuación. La ciudad de Málaga y su fin de semana anual dedicado a los aviones, la aeronáutica y la acrobacia desprecian la bioquímica y prefieren las pesas. Así, el propio Pablo González, director del II Festival Aéreo Internacional de Málaga-Málaga 2016, que tuvo lugar en la playa de La Malagueta, el pasado 5 de septiembre, sintetizaba la evolución experimentada por el evento, con un argumento propio de la historiografía: “Desde el año pasado, este festival ha avanzado ocho años”. Eso es lo que se llama perspectiva histórica.
Málaga se ha beneficiado de las horas de gimnasio y pesas que han estado invirtiendo, desde septiembre de 2009, la empresa pública Málaga Deportes y Eventos, la Asociación Cultural Aeronáutica Española (ACAE), organizadora del festival, y el decidido impulso que todos los estamentos de la ciudad están dedicando al objetivo de conseguir la capitalidad cultural europea en 2016. Una diana difícil de hacer, pero no imposible. Aunque lo mejor es que, se consiga o no dicho propósito, será difícil que le quiten lo bailado en el intento, a la ciudad, a su población y a los habitantes de las ciudades cercanas.
Porque uno de estos estamentos que lo están poniendo todo, a favor de hacerse con la capitalidad cultural europea de 2016, son las más de 250.000 personas que abarrotaron La Malagueta, el domingo 5 de septiembre.
Y el “gimnasio” que ha facilitado ese salto cualitativo equivalente a ocho años de experiencia es el aprendizaje por el que ha pasado el equipo completo de ACAE, implicado en más de un festival aéreo en España. De ahí, por ejemplo, el nombramiento de un jefe de seguridad en vuelo, profundamente comprometido con el objetivo de evitar salidas de la “caja aérea” por parte de algunos aviones, como ha ocurrido en otros festivales recientes. Bayardo Abós, Jefe de la Patrulla Águila del Ejército del Aire, asumió esa responsabilidad, subrayando el objetivo de la seguridad aérea, desde el propio “briefing”, la reunión en la que se coordinan los pilotos y la organización, donde se establecen las normas de juego.
El resultado fue un evento, en el que la espectacularidad consiguió emborrachar al público asistente, no sólo de interés hacia la aeronáutica, sino de malagueñismo de altos vuelos. El toque de color y de ganas de divertir impresionando que aportó la exhibición del helicóptero de la Policía Nacional fue, quizá, la nota más destacable del programa. La aeronave desembarcó sobre la arena de La Malagueta a un grupo antiterrorista, al que se aproximaron, corriendo, cuatro azafatas. El oficial que lideraba el comando entregó un misterioso bulto a las cuatro señoritas, que resultó ser una pancarta doble a tamaño gigante con el reclamo de la capitalidad europea de la cultura para el año 2016. Con ambas pancartas, se marcó una gran equis sobre la arena de la playa, que sirvió de guía a los paracaidistas que participaron en el festival, simbolizando que ése era el objetivo del evento. Pues bien, que no sea porque no se hayan puesto medios aéreos para conseguirlo.
CURIOSIDADES
Es realmente osado acercarse a una playa de la Costa del Sol un 5 de septiembre con intención de disfrutar de una jornada matinal de exhibiciones aéreas sin llevar protección para el sol. A ver, señoras y señores, niños y niñas, que por algo se llama "Costa del Sol". No hay que confiarse, hay que ir con un buen arsenal de cremas solares y, fundamentalmente, con un sombrero o gorra para cubrir la cabeza. A falta de cubrecabeza "fashion", siempre se puede echar mano de cualquier otra solución, más o menos elegante, pero igualmente práctica. Entre el público que abarrotó la playa de La Malagueta se pudieron ver interesantes muestras de la creatividad malagueña para interponer obstáculos varios entre el sol abrasador del pasado domingo y las cabezas del respetable. Servía la pañoleta de cuello de Málaga 2016 para el niño o la niña tanto como la bolsa de Adventia a modo de mitra arzobispal para los mayores. Pasando por cualquier prenda, originariamente concebida para otros menesteres, hábilmente depositada sobre la cabeza, en la mayoría de las ocasiones con un desprecio absoluto por la propia imagen.
Entre las funciones del personal de Protección Civil, figura su
participación en dispositivos operativos de carácter preventivo en grandes concentraciones humanas. De ahí que sea habitual verlos desempeñando sus tareas en los diferentes festivales aéreos que se celebran en España. Su trabajo es importante y sus efectivos mantienen una buena disposición perpetua para todo aquello en lo que se requiera su participación. Cuando el festival estaba por la mitad, los miembros de Protección Civil que llevaban más de dos horas custodiando la línea límite de seguridad habilitada para protección de la zona de llegada de paracaidistas y helicópteros, recibieron su merecido avituallamiento de manos de un compañero que se lo entregó a domicilio. El hombre, con su carga de lo que sin duda eran nutritivos bocadillos envueltos en vistoso papel de aluminio, cumplió su cometido con diligencia. Saben que para cuidar hay que cuidarse, porque no pueden permitirse ni un descuido.
Este año se ha echado de menos la participación de la Patrulla Águila, una de las más aplaudidas de la primera edición. No ha podido ser porque, mientras dure la crisis económica, el Ejército del Aire se suma a la política de ahorro dosificando la presencia de sus patrullas en los distintos eventos aéreos. No obstante, como con buena voluntad y esfuerzo se puede llegar a todo, Málaga también ha contado con presencia águila en su festival de 2010. Además de la participación activa de su jefe como responsable de seguridad en vuelo del evento (que se menciona en la columna de la derecha), la Patrulla Águila desplazó dos de sus C-101 para la exposición estática que se llevó a cabo en la Base Aérea de Málaga el sábado día 4. El avión número 8, que pilota el jefe de la formación y que luce decoración conmemorativa de su 25 aniversario en su deriva fue uno de los más fotografiados. También hay que añadir el éxito del emulador de la Patrulla Águila que este año está siendo la sensación allá donde va. Claro que, aún sumándolo todo, nada puede sustituir una exhibición de la Patrulla Águila. No hay que preocuparse, la próxima edición seguro que también estarán en Málaga y, entonces, sí volarán. Tan bien como saben hacerlo, merecerá la pena la espera.
A la fuerza aérea holandesa le gusta Málaga. Comprensible, no hace falta explicarlo. Estuvieron en la primera edición del festival y han repetido en la segunda. Su F-16 es un avión que no pasa desapercibido. Ni en vuelo (precioso display el suyo), ni en tierra, porque la decoración que luce es de las más llamativas. En sus actuaciones se nota mucho que todo el equipo disfruta con lo que hace. En Málaga hicieron gala de un sentido del humor que llamó la atención. En el puesto que montan para ofertar su merchandising, también ofrecían fotografiarse con el piloto reserva al módico precio de 5 Euros los caballeros y graciosamente gratis las damas. Era broma, claro, no es imaginable una oferta así en serio, tan marcadamente sexista, de uno de los países más avanzados en materia de igualdad. Gracioso, según se mire. Mucho mejor el saludo chapurreado en espanlandés que el piloto de la exhibición hizo llegar al respetable a través de la megafonía. Eso sí que fue simpatía de la buena.
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Números cantan
24 aviones
7 helicópteros
40 pilotos y unos 60 mecánicos
18 paracaidistas
5 países
Cientos de personas entre Bomberos, Cruz Roja, SAMU, Policía Nacional, Policía Local, Guardia Civil, seguridad privada y Protección Civil
Más de 250.000 espectadores
12.000 visitantes en la exposición estática de la base aérea de Málaga
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AMBIENTE
Málaga quiere ser la capital europea de la cultura en 2016 y está poniendo toda la carne en el asador para conseguirlo. Incluso su festival aéreo ha sido dedicado este año a esa candidatura por la capitalidad cultural. Cultura es un concepto muy amplio y, ciertamente, no parece descabellado incluir en él una manifestación tan particularmente cultural como un festival aéreo. Sin duda, una magnífica idea.
Lo mejor que tiene Málaga como "aval" para que se le tenga en cuenta en esa carrera hacia la capitalidad cultural de 2016 -en la que también están otras ciudades españolas de no poca relevancia cultural como San Sebastián y Córdoba (duras contrincantes)-, son sus gentes. Los malagueños y malagueñas tienen ya costumbre de formar parte activa de la imagen de su ciudad. Responden. Cuando se necesita su apoyo, ahí están. Son Málaga, lo saben y actúan en consecuencia.
Si la edición del pasado año, la primera, sorprendió a propios y extraños no sólo por el extraordinario nivel del espectáculo presentado para una ciudad novata en la organización de eventos aeronáuticos, sino también por la multitudinaria asistencia, la de este año ha superado ambos aspectos de manera tan notable que es obligado descartar la simple casualidad. La afición malagueña ha recibido a su segundo festival aéreo como a una vieja tradición. Como si en lugar de la experiencia de un único evento tuvieran la de varios años. El 'benjamín' de los festivales españoles se ha comportado como todo un veterano.
En Málaga no han tardado en aprender que disfrutar de un festival aéreo en una jornada veraniega de playa, pasa por ir pronto para hacerse con un buen lugar, ponerse cómodo, fresco y protegido del sol, beber líquidos a tutiplén y compartir comentarios con los vecinos de "tribuna". Saben ya, también, que prestando atención a las locuciones se aprende mucho y se disfruta más del espectáculo. Y saben, igualmente, que la retirada, una vez finalizado el evento, hay que hacerla sin demasiadas prisas, pero olvidándose de las pausas. Han estado de matrícula de honor. Se entiende que las autoridades, con esos mimbres, se hayan "venido arriba" en la elección del eslogan de este II Festival Aéreo Internacional Ciudad de Málaga apostando por ir "volando hacia la capitalidad europea de la cultura 2016". Aunque sepan, porque lo cortés no quita lo valiente, que hay cosas que se consiguen paso a paso y con los pies en el suelo.
Destacados con nombre propio
Rubén Muñoz y Ierai Oquiñena los dos imprescindibles apoyos de la organización del festival. Habituales del circuito, incansables trabajadores. Lo mismo inventan la dieta adelgazante "Festival Aéreo" (que consiste en olvidarse de comer al menos una vez al día inmersos en las mil tareas de los días previos al evento), que localizan extrañas apariciones en los cielos durante las exhibiciones (tal vez sólo humo, tal vez algo diferente...). Escrupulosos cumplidores, no se preocupan de la hora en la que terminan, sólo les interesa la de comienzo, para no llegar tarde. Son insultántemente jóvenes, pero excepcionalmente preparados. Un escalón por encima de los JASP, a quienes miran desde arriba. Concretamente, desde muchos kilómetros en el cielo. La dirección del festival les felicitó por su buen hacer aún a sabiendas de que quien debe ser felicitada es la propia dirección por poder contar con Ierai y Rubén.
Bayardo Abós, jefe de la Patrulla Águila y responsable de seguridad en vuelo del festival. No se despegó de su radiotransmisor desde que el primer avión entró en la caja de exhibición. Pensábamos que se le había quedado adherido. Ya desde el briefing de la víspera dejó claro que no iba a consentir ni una sola salida de la norma. 'No es una amenaza', dijo, pero resultó tan eficaz como si lo hubiera sido, porque, salvo algún toque de atención a un díscolo Ramón Alonso que parecía querer refrescar su tren de aterrizaje en las aguas del Mediterráneo durante su despedida de alabeo extremo, el resto se comportaron como los grandes profesionales que son. Son cosas así las que garantizan el éxito. Que cunda su ejemplo.
Ernesto Gainza y el resto del equipo Xtreme Flight. Ya les destacamos en este mismo apartado con motivo de su participación en el Festival Aéreo de Vigo el pasado julio (ver SUBIENDO 08) y, de nuevo, se merecen una mención especial. Son buenos, muy buenos, de los mejores. Pero lo que les hace más destacables es la novedad. Su exhibición no tiene nada que ver con lo visto hasta ahora. Este año han sido la sensación en los eventos en los que han participado. Que vuelvan y que sigan sorprendiéndonos. Seguro que sólo hemos visto una pequeña parte de lo que son capaces de hacer.
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Los italianos Pioneer Team, que ya son conocidos por el público malagueño por su preciosa exhibición de 2009, se presentaron en 2010 con un avión menos, pero con idéntica presencia. Son tan espectaculares y sorprendentes que consiguen que pase desapercibido ese avión menos. Empezaron fuerte, al son de Pavarotti, como terminan sus actuaciones los Frecce Tricolori. Un buen looping y las notas de "All'Alba vincerò" resultan una combinación electrizante, imposible no emocionarse. Aunque casi se nos estropea el momento porque en el puesto de control, los encargados de la ambientación musical y la locución del festival, con Antonio Hinojosa -la voz de los festivales aéreos españoles- al frente, no podían encontrar el punto exacto del inicio del aria en la grabación que les había facilitado el propio equipo italiano. No deslució nada, pero cuando el CD sólo tiene una única pista no se pueden hacer búsquedas. Tal vez es que, en cuestión de pistas, los Pioneer Team están en otra onda.
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