 |
Las cifras
Las curiosidades
Los destacados
El ambiente
La cronología
Hasta el FAV 2012 |
Un festival con nombres y apellidoso
International Vigo Airshow abrió, con un lleno de 400.000 personas, la carrera hacia la gran fiesta del décimo aniversario. El alcalde promete una gran celebración para 2012
Hay dos factores que definen al festival de Vigo. Uno, es la seguridad, una obsesión con nombre y apellidos: Antonio Gil, como responsable del control aéreo, en la playa de Samil, y Bayardo Abós, ex jefe de la Patrulla Águila, como Director de Seguridad en Vuelo del festival, que, en esta ocasión, iba también acompañado por Rubén Pérez, otro ex águila que se conoce la bahía de Samil, más desde el aire que desde tierra. Son los dos únicos puntos de contacto con la Patrulla Águila que ha habido en Vigo, este año. El recuerdo de la patrulla de la Academia General del Aire ha sido una referencia común del festival de 2011, para todo el mundo; desde el alcalde, Abel Caballero, hasta la última persona asidua a Samil.
El otro factor es repartir bien a todos los participantes, tras una buena selección. Este factor tiene los nombres y apellidos de todos los pilotos que volaron en el último certamen, rebautizado International Vigo Airshow, y dos únicos “culpables”, que son su director, Pablo González, y el conjunto de las 400.000 personas que acudieron.
Si se añade el nada desdeñable peso específico del ayuntamiento de Vigo, la trama se completa. Porque una ciudad que no se sabe si, económicamente hablando, es más puerto que villa marinera, que enfrenta un alto nivel de desempleo y que ha tenido que suspender espectáculos y actividades que podrían servir de válvula de escape, no puede “dejar de hacer lo que hay que hacer”, según proclamó el alcalde de Vigo, Abel Caballero, ante todos los pilotos del festival.
La última edición fue, también, la consagración, una vez más, de uno de los trabajos que mejor definen al formato Vigo: su carácter didáctico. También tiene nombre y apellido: Antonio Hinojosa. No se sabe cómo lo hace, pero el locutor del International Vigo Air Show se supera cada año. De hecho, el formato Vigo fue el descubridor de que los espectáculos aéreos son audiovisuales y que el ruido de los aviones se oye, pero la voz se escucha. Fue la voz de un maestro, la que se escuchó, el pasado domingo, en Vigo, imprescindible en un festival al que la crisis dividió entre dos. De no haber sido por Antonio Hinojosa, no se hubiera dado contenido a los vuelos, cargados por la celebración del centenario de la mujer en la aviación y el centenario del primer festival aéreo vigués, que corrió a cargo del francés Jules Vedrines sobre la zona de Balaídos, con una climatología que, hoy en día, habría abortado cualquier intento de festival.
Vigo hará un gran festival en 2012, con motivo del décimo aniversario del International Vigo Airshow, si Abel Caballero vuelve a cumplir con la ciudad, el año que viene, puesto que está pillado por la palabra de su pública promesa de que la playa de Samil sirva de marco a un acontecimiento, con vocación de marcar el inicio de otro centenario. Éxito en mayor o menor grado o indeseado fracaso, a estas alturas, el alcalde de Vigo ya sabe, por la cuenta que le tiene que el festival aéreo es una de esas cosas “que hay que hacer”, aunque sólo sea porque “pertenece al ADN de la ciudad”; es su palabra, alcalde. Una ciudad que, el penúltimo domingo de julio, dejó de mirar con miedo hacia el puerto y decidió cargarse las pilas, mirando al cielo.
No decidirá el festival aéreo sobre el futuro del empleo, ni por la implantación del FAV Solidario, como tampoco la crisis fue capaz de evitar que su cielo celebrase los centenarios mencionados. Pero International Vigo Airshow pudo sobrevolar a la crisis, lo que garantiza su futuro.
CURIOSIDADES
 La patrulla de helicópteros ASPA, del Ejército del Aire, fue la encargada de hacer llegar juguetes y libros a las niñas y niños ingresados en el Hospital Xeral de Vigo, en lo que se convirtió en la actividad más significativa de la IV Semana Cultural Aeronáutica de Vigo que tradicionalmente precede al International Vigo Airshow. El encuentro entre los pilotos y los pacientes más jóvenes del hospital se caracteriza porque saca de su rutina a unos y a otros, poniendo en contacto dos mundos que habitualmente se encuentran bastante separados.
Y así, por un lado, mientras los diez pilotos y Sofía, la relaciones públicas de la ASPA, tuvieron que enfrentarse a insólitos cuestionarios “de examen”, las niñas y niños que acudieron al salón de actos de la institución sanitaria tuvieron que esforzarse en entender que un helicóptero se “conduce” con las dos manos y los dos pies.
Sin pensárselo dos veces, una niña quiso aprovechar para que le explicasen uno de sus más grandes misterios, pero la improvisación no le permitía expresarse. “Cuando manejáis, ¿cómo hacéis para que no, o sea, para que no…?” Y llenaba el silencio, balanceando sus bracitos de arriba abajo, como quien abraza a un gran oso de peluche. Alguien del hospital le apunta, “¿para que no se caiga?” Y la lógica del último segundo contestó por ella: “Sí”. Amparado en una sorprendente capacidad para la síntesis, un piloto le explicó: “Es que las aspas de un helicóptero sirven para lo mismo que las alas de un avión, sólo que dan vueltas. Por eso, no se caen”.
Nunca se sabe quién visita a quién, quién pone más en la visita, quién la aprovecha mejor, quién deja más recuerdo. El Hospital Xeral de Vigo tiene una escuela para que los niños y niñas ingresados no se sientan bichos raros. La gente de la ASPA dejó allí un carro entero de regalos.
 Esta edición del FAV se ha caracterizado por la gran amabilidad de la que se ha hecho gala. Este año ha habido profusión de saludos. El público hace años que ha aprendido a saludar a los participantes agitando todo lo agitable, porque ya se sabe que los pilotos no oyen los aplausos, pero sí ven, perfectamente, lo que ocurre en tierra. Los pilotos participantes también van aprendiendo a ganarse al público con los saludos a través de la megafonía. Saludó Diana, hasta dos veces, e, incluso, dejó su rúbrica en el aire, saludó la Patrulla Aspa, saludó el Solo holandés. Esta vez, hasta saludó el alcalde. Que cunda el ejemplo y se convierta en una costumbre; por cortesía y por cercanía.
 Un sol de justicia se mostró implacable durante las casi tres horas de espectáculo ininterrumpido del domingo 24 de julio en Samil. Las cabezas no protegidas corrían riesgo de insolación. En la zona acotada se vieron protecciones muy variadas. La de mayor éxito fue un simpático sombrero de paja que fue repartido con desigual acierto y sorprendente criterio, por representantes de la Patrulla ASPA. A algunas cabezas les llegó el sombrero justo a tiempo. A buen entendedor...
|
Números cantan
10 aviones
6 helicópteros
1 remolcador de altura de Salvamento Marítimo con toda su tripulación
16 pilotos y varias decenas de mecánicos
4 países (España, Holanda, Portugal, Italia)
Varios servicios especiales completos de la Empresa Municipal de Transportes
Cientos de autobuses de Portugal (principalmente), aunque también de otras localidades gallegas
7 embarcaciones de Protección Civil y Cruz Roja
Cientos de personas entre Bomberos (2 dotaciones, 12 bomberos), Cruz Roja (14 socorristas), SAMU, Policía Nacional (75 efectivos), Policía Local (75 efectivos) y Guardia Civil
3 ambulancias
300 metros de zona acotada 400.000 espectadores y cientos de barcos |
AMBIENTE
 Si hace bueno, se llena. Si hace malo, se llena. Si dura seis horas, se llena. Si dura tres horas, se llena. Si hay aviones, se llena. Si no hay aviones..., no se llena tanto. Una imagen vale más que mil palabras. A la izquierda, Samil el domingo, durante el festival. A la derecha, Samil un día antes.
La condición necesaria para el éxito es, por lo tanto, aviones. La queja general, de hecho, ha sido que, a menos tiempo, menos aviones. Por esta vez, Vigo consiente, porque la crisis es la crisis y no están los tiempos para grandes fastos. Pero no conviene llamarse a engaño, porque quienes no son responsables directos del fiasco económico, pero sí sus sufridas víctimas, son la misma ciudadanía que abarrota la playa en día de festival. Aquí todo el mundo arrima el hombro para salir del bache en el que cuestiones ajenas a la voluntad del contribuyente han hecho caer a todos.
"Un día tiene el obrero" es una frase hecha que viene a exponer una realidad más que evidente: que todos trabajamos y, a cambio, queremos disfrutar de la vida. Vale, sea un día, pero, al menos, que sea completo.
En esa esperanza, los cientos de miles de divertidos y animosos espectadores del FAV disfrutaron del mejor festival posible en este año y han tomado nota de la promesa de un FAV 2012 de gran altura.
Destacados con nombre propio
La Patrulla Águila ha sentido, casi tanto como lo ha sentido Vigo, no estar en Vigo. Normal, Vigo se hace querer, casi tanto como se hace querer la Patrulla Águila. La fuerza de esa mutua estima es tal que, aún sin que los siete C-101 de la formación acrobática de la Academia General del Aire surcaran los cielos vigueses el domingo (sí que estuvo el emulador), su presencia se hizo patente, precisamente en el vacío de esa ausencia. Ahí estuvieron, en el recuerdo y la añoranza de tantas cabezas giradas hacia el cielo, y en la confianza de recuperar el contacto en la próxima edición. La gran ausente ha sido, también este año y justo por ello, una protagonista destacada del FAV 2011.
Diana Gomes da Silva, de niña, soñaba con ser astronauta. Nos hubiéramos perdido a una piloto acrobática de gran talento. Hoy, no está en ninguna misión espacial, lo que seguro que es peor para las misiones espaciales, pero gracias a ello hemos podido disfrutar del vuelo certero, jovial, osado y profesional de esta joven lusa que , además de acrobacias con su Pitts, lleva los últimos seis años de su corta vida, pilotando A-320. Gran mérito el suyo, trabajando duro para presentar siempre lo mejor de sí misma. En Vigo gustó tanto y a tantos, que necesitó más de una hora, una vez finalizado el festival, para terminar de firmar todos los autógrafos que le solicitaban. En ningún momento perdió la sonrisa.
Máximo Blanco nos demostró de lo que es capaz pilotando el Super Puma del SAR. La exhibición de esta unidad del Ejército del Aire fue la gran sorpresa del festival. No sólo desarrollaron en menos de 60 segundos la simulación de rescate, de manera tan impecable que dejaron a todo el público impresionado, también consiguieron que nadie perdiera de vista al helicóptero durante sus evoluciones. Tan hipnótica y atractiva fue su actuación.
Para el capitán Blanco, que acumula más de 550 días rescatando pacientes de diferentes nacionalidades y con todo tipo de pronósticos en Afganistán, lo de Vigo tuvo que ser poca cosa. Pero está claro que se aplica a fondo cada vez que se pone a los mandos de un helicóptero. Lo tenemos comprobado, además de las 400.000 personas que no paramos de aplaudirle en Vigo, los 142 pacientes que él ha rescatado en sus más de 130 misiones en tierras afganas. Y lo que aún le queda por hacer, porque este joven de 34 años que también pilota con la misma habilidad un Cougar, será el primer piloto del Ejército del Aire en pilotar un NH-90. Está en ello.
|
CURIOSIDADES
 La organización del festival acota una zona de playa (arenal y agua) por motivos de seguridad. Algo extraño ocurre en algunas cabezas cuando se encuentran con vallas, muros, zonas reservadas y similares. Algo que no son capaces de reprimir y que les impele a saltárselas. Este es un fenómeno que se da sin distinción de edad, sexo o profesión. Durante la celebración del último FAV lo pudimos comprobar. Un bañista que "se hizo el loco" y consiguió colarse unos minutos en la zona de seguridad a bordo de su flotador, consiguiendo únicamente una bronca de los servicios de seguridad (tal vez era lo que buscaba, nunca se sabe); una pequeña que se adentró a jugar en la arena acotada ante la impasible mirada de sus padres -para quienes las normas estarán para saltárselas- justo en el momento en el que la Patrulla PAPEA iniciaba su primer salto; y una vendedora de barquillos que tal vez pudo vender más gracias a su incursión en zonas restringidas. Nada de importancia, nada relevante, sólo curiosidades.
|